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Bandas juveniles, pueden ser positivas
Gerardo Ochoa Vargas

Juan Antonio está harto de que en su casa lo molesten por su grupo de amigos. Por eso cada vez pasa más tiempo con ellos. Sus papás no comprenden la necesidad que, a sus 15 años, tiene de relacionarse con amigos de su edad.

Alrededor de los doce o trece años, el comportamiento de los jóvenes de ambos sexos cambia bruscamente. Al tiempo que se producen marcadas modificaciones físicas, la conducta de los chicos también es sometida a un proceso que determina el inicio de su vida como individuos, sin que esto quiera implicar una ruptura con la familia.

Comienza la adolescencia y su vestimenta será a partir de entonces no sólo reflejo de la moda, sino de la necesidad de marcar su independencia del mundo de los adultos; su lenguaje estará marcado por dobles sentidos y picardías; su visión del mundo, será la que obtenga de los adultos, que no lo dejan ser adulto, pero tampoco niño.

Cuando el joven no tiene libertad para modificar su medio, sobre todo en el seno de su familia, se vuelve hacia el mundo que le ofrece la banda. Banda es un término para describir a un grupo de amigos reunidos en torno a intereses y gustos comunes. Y no es que el adolescente no quiera reglas. Muchas bandas y agrupaciones juveniles tienen reglas muy rígidas, pero creadas por y para jóvenes.

La familia reacciona tratando de hacer sentir culpable al joven por vincularse a su grupo, sin reconocer esto como un hecho normal de la adolescencia, y la reacción del joven es unirse más a la banda.

"No sé por qué piensan eso, nosotros sólo andamos en patineta, pero la gente cree que le hacemos al alcohol o a otras cosas. ¿Tú crees que se puede andar en patineta con algo de alcohol encima? En serio que no es fácil hacer esto, ser necesita mucho entrenamiento y constancia", comenta Luis López, mientras demuestra un espectacular salto en una rampa

Las acciones de la banda no son siempre antisociales, aunque hay que conceder que, por estar integradas sobre todo por adolescentes, naturalmente impulsivos y deseosos de poder influir en su ambiente, fácilmente pueden incurrir en conductas inadecuadas. De ahí la importancia de dar a esos grupos acceso a espacios adecuados donde puedan canalizar su sana y normal inquietud e impulsividad. Si los jóvenes tienen acceso a opciones que les permitan explotar sus talentos, fácilmente harán de su convivencia grupal algo constructivo y valioso.

"Lo malo, es que siempre piensan que somos lo peor, y eso no es cierto, como si andar en patineta y fumar mota estuvieran relacionados", afirma Mauricio Sierra.

Jorge Silva comenta que en varias ocasiones, él y sus amigos han sido molestados por los policías.

"Los policías nos molestan sólo porque nos ven en las patinetas, con ropa rara o el pelo de colores. Pero yo voy bien en la escuela, me la llevo súper con mi familia y me visto como me da la gana. Lo que pasa es que no nos respetan, una vez pusimos unas rampas y rieles y los destruyeron, entonces "¿quién molesta a quién?".

Etaísmo Juvenil

Una infortunada tendencia llamada etaísmo juvenil (del inglés juvenile ageism), se manifiesta como discriminación persistente, sistemática, individual e institucional y llega a encubrirse como buenas intenciones, está firmemente establecida en contra de la infancia y la adolescencia, y asigna a las personas de esos grupos características sociales de invalidez o malevolencia.

En la visión de algunos adultos, los adolescentes son personas sin ambiciones, carentes por completo de criterio, que únicamente pueden divertirse cometiendo actos vandálicos, abusando del alcohol o usando drogas ilícitas y que pretenden nunca trabajar, que todo se les regale o se les haga fácil.

"Pues no sé, pero a mi no me dan buena espina. En vez de estar perdiendo el tiempo, podrían estar ayudando en su casa o haciendo la tarea. En mis tiempos, los jóvenes nos reuníamos sólo para ir a misa o para ayudar a nuestros padres, pero éramos gente de casa, no de calle". comenta una vecina que, con recelo, mira a los jóvenes desde una banca.

"Desde que pasaron la película 'Kids' la gente nos ve como si todos fuéramos viciosos o delincuentes, pero no es cierto, que vengan y nos vean", señala Carlos Maldonado.

Es fácil dejarse llevar por este etaísmo juvenil, sobre todo cuando se nos presentan a horas y deshoras chicos que agreden y entierran a sus compañeras, o niños pequeños que matan a otros niños. ¿Pero que ocurre con, por ejemplo, la niña indígena de 12 años que recientemente recibió un premio internacional? El talento entre nuestros niños y jóvenes es muy abundante. Por eso hay que acercarse a ellos.

"El deporte no es un acto de vandalismo, nos reunimos para practicar, para dominar se requiere destreza, pero siempre piensan que jóvenes en la calle es igual a peligro" afirma Amos Rivas.

Eso no es tan difícil como se piensa, en la medida en que se haga un esfuerzo consciente para sacudirse los prejuicios y tratar de ver el mundo a través de sus ojos.


El autor, de gorra azul, con la banda de 'patinetos' del parque de Pilares.
Imagen: © Hiperactivos

Publicado con el mismo título en Reforma, Vida, página 5C, 14 de marzo de 1998
© Grupo Reforma

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