La actual moda de los scooters y las muchas nuevas bicicletas que los Reyes Magos y Santa Claus han dejado en México seguramente también se acompañarán de un aumento en las lesiones por el uso de estos juguetes. Dentro de ellas, destacan las lesiones en la cabeza, más frecuentemente relacionadas con el uso de bicicletas.
Los golpes en la cabeza por caer de una bicicleta son la causa principal de traumatismos cerebrales en niños de entre 5 y 14 años de edad. Casi 22 por ciento de quienes sufren estas lesiones mueren. En el 34 por ciento de los sobrevivientes hay secuelas permanentes. El uso del casco reduce el riesgo de esta lesión en 85 por ciento, y se estima que si todos los usuarios de bicicleta lo usaran se prevendría una muerte y cuatro lesiones cerebrales graves por día.
Por esto diversas localidades en Estados Unidos subsidian e incluso regalan cascos. El ahorro es inmenso: el costo de atender a quienes sufren traumatismos craneoencefálicos desarrollan lesiones que es de alrededor de 6 mil millones de dólares al año.
Lamentablemente a veces los malos hábitos de los niños, la presión de los compañeros o la poca firmeza de los padres hacen que el casco no se use. Se estima que sólo 25 por ciento de la población de 5 a 14 años en Estados Unidos usa casco. El grupo que más usa bicicleta, que es el de 18 a 24 años, reporta la menor tasa de uso de cascos, con sólo 5 por ciento. En México estas cifras son, seguramente, mucho menores debido a la ausencia nacional de una cultura de la prevención.
Dentro de las causas de la falta de uso de los cascos destaca la llamada cultura dominante. Por ejemplo, la gente sabe del daño que ocasiona el tabaco y sin embargo siguen fumando. Una encuesta realizada con 1216 niños en de Estados Unidos mostró que todos, sin excepción, tenían una percepción correcta del daño implícito al no usar casco: "puedes quedar paralizado", "caer en coma", "puedes romper tu cabeza", "se te daña el cerebro" fueron respuestas muy repetidas en los resultados. Sin embargo, sólo cerca del 15 por ciento usaban casco.
Lo que más influye en la cultura dominante para los niños y adolescentes es la presión de los compañeros. Usar cascos no es "buena onda" y los niños, que no quieren ser diferentes para ser aceptados por su grupo, prefieren arriesgar su seguridad y no usar casco. Esto es más grave dado que los hombres usan más la bicicleta que las mujeres, y como también son más susceptibles a la conformación con la cultura dominante usan menos los cascos. Quizá la unión de estos infortunados hechos explique porqué los traumatismos craneoencefálicos por caer de la bicicleta son dos veces más frecuentes en hombres que en mujeres.
La resistencia de los niños puede vencerse. Hay que enseñarlos desde pequeños, para formarles el hábito. Además, en realidad sí es importante que el triciclo se acompañe del uso del casco: un estudio nacional en Estados Unidos mostró que aunque los menores de 5 años que sufren golpes en la cabeza en triciclos son pocos respecto a los de entre 5 y 14 años que los sufren en bicicleta, sus lesiones son igualmente graves.
Las campañas en las que niños reciben educación vial en la que se fomenta el uso del casco son muy exitosas. En el estado de Washington lograron una elevación en el uso de los cascos de 40 a 88 por ciento. Estrategias más intensas y legalmente apoyadas logran resultados más impresionantes: algunos estados en Estados Unidos han elevado al 100 por ciento el uso de cascos porque tienen leyes que hacen obligatorio su uso.
Sea que la educación se complemente con leyes, es imperativo iniciar campañas para promover el uso de cascos. El costo promedio de un casco de buena calidad es similar a tan sólo la primera radiografía del cráneo que podría requerirse en caso de caer de la bicicleta y golpearse la cabeza. Si algo ahorra dinero y sufrimiento, es usar casco de bicicleta.
Publicado con el mismo título en Reforma, Suplemento Salud, página 5, 3 de febrero de 2001
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