Hiperactivos

La Fábrica de Sueños
Gerardo Ochoa Vargas

En las vacaciones de verano de 2000, los niños de Villa Olímpica tuvieron la insólita oportunidad de participar en un Taller Infantil de Cine y Video. Los resultados hablaron por sí mismos.

El taller es una actividad de vinculación de Producciones Volcán. La productora, que eligió a Villa Olímpica para filmar la película "Corazones Rotos", proporcionó los elementos para que los niños de esta unidad habitacional del sur del Distrito Federal pudieran aprender los elementos de una producción de cine y video.

"Los niños, más que venir a aprender, vienen a enseñar" dice Saúl López, uno de los adultos responsables del taller. Saúl, miembro de Producciones Volcán dice que inicialmente hay que sensibilizar al niño sobre el trabajo que va a realizar, y luego vencer el escepticismo de los participantes, que no saben bien a bien qué van a hacer en el taller y "más que un taller propiamente, es una actividad interactiva entre la creatividad de los niños y el equipo que les proporcionamos". Quizá lo más importante que los niños aprenden en este taller es que "todos los miembros son importantes, y todas las funciones valen por igual". Y es que sólo hasta que empiezan a funcionar en el pequeño universo del taller de cine y video, los niños no se imaginan todo el trabajo que hay detrás de una producción de cine o televisión.

Ricardo Aguilar, de 14 años y alumno de tercer año de secundaria, se desempeñó como director de la producción. El comenta que no es tan difícil dirigir "pero hay que estar muy pendiente de lo que pasa y corregir los errores". A veces, dice, "los problemas son más de comunicación, pero finalmente todos entienden que hay que trabajar en equipo".

El conductor del programa producido fue Pablo Amed, de 11 años. Pablo, cuyo nombre artístico en el programa fue "Radal Jamones" dijo que fue muy divertido entrevistar a las personas, aunque "las Estrellas Fugaces me dieron problemas, porque se distraían y no ponían atención a las preguntas." El obstáculo de la pena que da actuar "se supera rápido" en opinión de Pablo.

Las famosas "Estrellas Fugaces" son una noveles cantantes de entre 9 y 14 años. Se llaman Zaira Torres, Andrea Ramos, Ludmila Romero, Gaby Sánchez e Iris, cuyo apellido desconocemos porque tuvo que irse antes de la entrevista. Cantaron y anunciaron productos durante la realización del programa. Hay que destacar que las "Estrellas Fugaces" compusieron su propia canción, cuyo primer párrafo Panóptico reproduce respetando los derechos correspondientes:

Ya llegaron, las Estrellas Fugaces,
Ya llegaron, ya llegaron,
Ya llegaron, al planeta, !wowoowow!

© Estrellas Fugaces

Los hermanos Salomo, Miguel y Aarón fueron también parte de esta gran aventura de producir un programa. Miguel, de 10 años y alumno de 5º año, dijo que además de aprender bien su labor como sonidista, pudo "convivir con muchos niños que saben trabajar". Aarón, de 8 años, fue pizarrista y asistente del director, trabajo "difícil, porque a veces el director no hace caso pero hay que insistir para que el programa quede bien". Aarón, que se dedicará a ser futbolista profesional de la NFL ya había participado, al igual que su hermano, en este tipo de talleres "pero siempre son diferentes. Uno nunca se aburre".

Para Sabina Dunayevich, iluminista, de 11 años, "se aprende bastante sobre lo que pasa detrás de las cámaras, y de todo el esfuerzo que hay detrás de lo que uno ve en la pantalla". Comprender lo complicado de producir cine también fue asimilado por Miguel Carrión, de 11 años, quien trabajó como pizarrista y camarógrafo. Ser camarógrafo "no es sencillo, porque tienes que revisar tus encuadres, y estar al pendiente de que no entren en escena objetos o personas extrañas. Además hay que estar centrando y siguiendo a los personajes". Miguel, que será astrónomo, desearía que este tipo de taller se repitiera.

Uno de los que más disfrutó la producción fue Richard Sierra, que fue el entrevistado por "Radal Jamones". Richard, que iba con su uniforme policiaco, estuvo feliz dando consejos como "no fumen, porque es malo para la salud" y comentando sobre el difícil combate que viene sosteniendo contra el terrorismo. Entrevistado en el programa, Richard, que va a ser militar de grande, reconoce que "no había pensado en que este tipo de actividad podía ser tan divertida. Además, se conoce a mucha gente".

Este espíritu de juego y sobre todo de aprendizaje a través del juego es lo que nutre al taller, como lo deja ver Dolores Bolaños, responsable del mismo. "Más que verlo como un taller, prefiero verlo como un juego. Los niños llegan a jugar a hacer un programa, y los resultados son asombrosos". Alejandro Márquez, colaborador adulto del taller también dice que "sólo hay que orientarlos un poco" y la imaginación hace el resto.

Las dos horas que dura el taller parecen 10 minutos. Al final nadie quiere irse. Pero llega la hora de decir adiós y esperar que lo aprendido sirva para alimentar no sólo la vocación artística y creativa de los participantes, sino sobre todo su entusiasmo, su capacidad y su gran imaginación.


Envía este artículo a un amigo

Escribe tus opiniones sobre este artículo

O envía un correo a red.hiperactivos@gmail.com

Página Principal

Lo leíste en www.hiperactivos.com