Hiperactivos
¡A hacer músculos!
Gerardo Ochoa Vargas

Es probable que sientas ganas de hacer pesas, sea en un gimnasio o en tu casa. Seas niño o niña, este deseo no tiene nada de malo. Las pesas no son tan malas como dicen algunos, aunque tampoco son el mejor ejercicio que existe. Sin embargo, si lo que deseas es tonificar tus músculos o hacerlos crecer, son tu mejor opción para lograr esta meta en un tiempo relativamente corto.

Según la Academia Estadounidense de Pediatría, estas actividades son bastante seguras. El comité de medicina del deporte de la Academia advierte, sin embargo, que esta seguridad depende de la organización del gimnasio y la capacitación de los entrenadores. Un mal programa o un mal entrenador pueden ocasionar que sufras lesiones, incluyendo fracturas en los extremos de los huesos o la dolorosa luxación de los discos intervertebrales.

Antes de continuar observa cómo está constituido un hueso largo del cuerpo humano.

En la imagen observas las partes principales de un hueso. La que nos interesa es la señalada como growth plate, que es el cartílago del crecimiento. A partir de esa porción el hueso puede crecer a lo largo y, por lo tanto, si se daña el hueso no podrá crecer más o lo hará mal.

¿Alguna vez has visto el cartílago? Es esa porción blanda, casi transparente, dura pero flexible, que hay en los extremos de los huesos. Al ser duro, pero no tanto como el hueso, es posible aplastarlo y romperlo.

Cuando cargas un peso excesivo, éste presiona los cartílagos del crecimiento. Si el peso es tanto que llega a lastimar los cartílagos, se ocasionan alteraciones del crecimiento. Es común encontrar a personas con una pierna más corta que la otra. A veces la diferencia es tan pequeña que no se nota sino hasta que se realizan estudios especiales, pero aunque sea insignificante, esa diferencia puede ocasionar dolores de espalda y otros trastornos molestos. Y muchos de esos acortamientos se deben a lesiones en la infancia de los cartílagos de crecimiento, que afectaron un sólo lado del cuerpo. Así que cuando te dicen que cargar mucho peso te puede dejar chaparro, no te están mintiendo.

Tus músculos son capaces de cargar esos grandes pesos, pero tus huesos comenzarán a resentir el exceso de carga, y sobre todo en los cartílagos de crecimiento.

Por eso es tan importante que hagas tus pesas bajo supervisión. Si el peso es pequeño, o comienzas a entrenar y lo vas incrementando poco a poco, la posibilidad de lesiones es menor. Si tu entrenador está bien capacitado y sabe de cómo se debe ir incrementando este peso, el riesgo casi desaparece.

El doctor Lyle J. Micheli, cofundador y director de la primera clínica en medicina del deporte para niños en el Hospital de Niños de Boston, recomienda no calcular el peso que puedas cargar con base en tu peso corporal, cosa que algunos entrenadores suelen hacer. Dos personas pueden tener 10 kilos de peso, pero uno ser musculoso y otro gordo. Micheli dice que la evaluación debe ser individual.

¿Cuál es la edad adecuada para hacer pesas? El doctor Micheli recomienda este deporte para personas de 10 o más años, salvo en aquellos casos en que personas de menos edad sean además deportistas de alto nivel, con cuerpos acostumbrados a entrenamientos intensos de varias horas al día.

Si eres niña, también puedes hacer pesas, sin que esto vaya a alterar la imagen femenina de tu cuerpo. A tus papás les preocupa que puedas llenarte de músculos, y para evitar eso el doctor de Micheli recomienda no hacer pesas en exceso. Como tú no tienes cantidades importantes de testosterona, los músculos no crecerán hasta volverse desagradables. Las pesas en las niñas sirven para marcar un poco las líneas musculares y dar más tono al músculo, y son benéficas para fortalecer los huesos y así prevenir la osteoporosis.

Algunos entrenadores ignoran que los distintos músculos se estimulan de manera diferente. Si el ejercicio no toma en cuenta esto, puedes terminar con grandes bíceps y antebrazos pequeños, o pectorales sobresalientes sobre un estómago flácido. Esta es una lista de los músculos estimulados con determinados movimientos, para que la compartas con tu entrenador.

Si deseas convencer a tus papás, puedes complementar lo que arriba aprendiste con lo siguiente, escrito para ellos:


Un buen entrenador es indispensable para prevenir lesiones y obtener resultados óptimos de cualquier ejercicio. Si esto es importante con los adultos, lo es más con los menores. Como la certificación de los profesionales en esta área es incipiente en nuestro país, averigüe la reputación del entrenador. La mejor manera es platicar con los padres de los jóvenes que acuden al gimnasio.

Pregunte si han habido accidentes, si algún niño se ha lesionado, y observe el desarrollo de la clase. No sea demasiado severo, pues hasta el mejor entrenador está expuesto a accidentes con sus entrenados. Una vez que haya hecho su investigación, confróntela con lo que digan los encargados del lugar. Un dato que permite verificar qué tan confiable es el gimnasio es ver qué tan honestos son los miembros del personal para admitir los accidentes o errores que han habido.

No dé por hecho que todo está bien si el gimnasio pertenece a una famosa y reconocida cadena. Cada una de las sucursales puede tener criterios diferentes para evaluar a sus entrenadores.


Finalmente, recuerda que independientemente del programa que elijas, hacer músculos lleva tiempo. Tendrás que dedicar entre tres y seis meses de manera constante para obtener los primeros resultados notables.

En sí, como con cualquier otra actividad, la disciplina, la dedicación y la constancia son lo más importante para lograr el objetivo buscado. Al combinar esto con una supervisión profesional, una buena alimentación y expectativas razonables, levantar pesas y hacer algo de físicoculturismo es una actividad segura y recomendable para ti.

También dale una leída a este otro artículo, con más sugerencias concretas.

Sería muy interesante que compartieras aquí tus experiencias.


Modificado de la versión original publicada en Reforma: Gerardo Ochoa. Adolescentes en el gimnasio, ¿peligro o beneficio?. Suplemento Salud, página 24, 29 de septiembre de 2001


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