Se acercan los días más largos del año. Es que para los niños, los días que anteceden a Navidad parecen interminables. Entre la ilusión de la llegada de Santa Claus, la alegría de las fiestas y las vacaciones escolares de invierno los niños se desesperan y el tiempo se les hace eterno. Y como además los papás tienen menos tiempo para estar con ellos, a veces se producen accidentes o al menos situaciones desagradables. Usted puede, con un poco de imaginación y sin dedicar demasiado de su escaso tiempo, hacerles estos días más llevaderos y seguros. Van una serie de recomendaciones:
Si los niños no salen solos a jugar, hágalos que colaboren con usted y al mismo tiempo, se diviertan. Por ejemplo, no sólo deje que ayuden a decorar el árbol, sino a cocinar. Los varones también gustan de amasar, seleccionar y pesar los ingredientes y demás. Lo ideal es que le ayuden a hacer un pastel, que es muy entretenido, y por cierto, se sorprenderá al ver que ese varón que no suele conversar, habla hasta por los codos cuando está ayudando. Es una ganancia más de este tipo de ocupaciones.
Para prevenir gripas, además abrigarlos y evitarles cambios bruscos de temperatura, hay que darles más vitamina C. Como siempre, lo natural es más barato y mejor. Los cítricos y sobre todo la guayaba, muy barata en esta temporada, tienen mucha vitamina C.
Si donde vive es legal el uso de fuegos artificiales, con cuidado elija los que dará a sus niños. Hay algunos cohetes muy poderosos, que dañan el oído y pueden causar accidentes graves. Los cohetes de luz y los que explotan ligeramente son más baratos, divertidos y seguros. Evite que los menores usen ropa de nylon o chamarras de fibras sintéticas cuando juegan con fuegos artificiales, ya que en el mejor de los casos se van a dañar y en el peor, se pueden encender. Los niños siempre deben usar los fuegos artificiales bajo supervisión adulta, así sea de lejos.
En esta época los niños tienen acceso a alimentos nuevos o en cantidades inusuales que pueden caerles pesados. Los adultos a veces tienen la culpa de estas indigestiones de temporada, porque obligan a los niños a comer de más. Recuerde que cuando el niño se sienta a la mesa ya tomó ponche, comió caña de azúcar y uno que otro dulce, y por lo tanto no va a comer las porciones que usted acostumbra darle.
Supervise bien a sus niños si va a aglomeraciones. Simplemente no los pierda de vista. No use traíllas o correas, de esas que se ponen como arneses o en las muñecas, porque son un atentado a la dignidad del niño. Los mayorcitos ya deben poder dar su dirección, y a los más chicos póngales una identificación colgada al cuello: los niños prefieren las placas tipo militar, que son muy baratas, mientras que las niñas prefieren algo más discreto, al reverso de una medalla.
Si el niño va a salir a la intemperie, no le ponga ungüentos tipo Vick o similares, ya que éstos, al dilatar las vías respiratorias, harán que la exposición sea más dañina. Esos ungüentos son para cuando el niño está en la cama y no va a exponerse a aire frío.
Patinetas, bicicletas y triciclos requieren del uso de casco. Esto no es una exageración: algunos gobiernos locales en Estados Unidos subsidian los cascos, porque ha resultado más barato que exponer a los niños a fracturas de cráneo que suelen dejar secuelas neurológicas. Si el niño empieza a usar el casco desde que tiene su primer triciclo, es más probable que lo siga haciendo cuando ya use bicicleta.
Y por último, recuerde que Santa Claus y los Reyes Magos suelen olvidar las pilas. Si su niño va a pedir juguetes que las usan, vale la pena tener una provisión de ellas. Nada hay más frustrante que tener que esperar hasta el día siguiente para usar el tan anhelado juguete.
Navidad es época de dar más seguridad, más atención y más cariño a los niños. Es muy fácil hacerlo y, si al mismo tiempo se puede impulsar la seguridad, la salud y la armonía, esta temporada será indudablemente memorable.
Publicado con el mismo título en Reforma, Suplemento especial de Navidad, 2001
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