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Abril 1, 2001


Opinión ulterior para el editorial ¡Óiganme No!

Asunto del correo: Opinión

Respetable señor López:

Muy respetable señor López:

Lamentablemente (un simple lamento sin afán de censura) su respuesta me hace pensar que perdió el objetivo medular de mi misiva anterior, que en ningún momento era posicionarme como un escudo del actual presidente, sino hacerle patente mi opinión respecto de sus artículos.

Prefiero no creer que usted no se considera importante ya que todos lo somos, aunque debemos cuidar el no caer en la soberbia, porque son cosas muy distintas.

Vaya, señor López, debería usted saber, aunque no viva en México, que existen los instrumentos administrativos necesarios para "tomar el pulso" del pensar ciudadano. No nos menosprecie, es cierto que padecemos de cierto atraso, pero no estamos en la prehistoria. Nada más imagínese usted que para conocer el pensamiento del pueblo tuviera que monitorear TODOS los medios de comunicación o de expresión.

No soy tan bienaventurada de creer que todos lo que critican al presidente Fox lo hacen por envidia o entretenimiento, de hecho, hay muchos que lo hacen, pero fundamentan sus críticas y lo mismo que critican sus errores, dan crédito a sus logros, sin dejar de considerar que por el momento tiene varias "bombas" en las manos que le dejaron activadas desde gobiernos anteriores, lo cual no es disculpa. Él prometió resolver los problemas y tendrá que empezar a hacerlo. A eso, señor López, se le llama OBJETIVIDAD.

Por otro lado el PRI disfrutó de SETENTA Y UN AÑOS para dejar al país en el estado en que hoy se encuentra, con la anuencia o la apatía de los mexicanos, pero exigimos que el nuevo presidente repare todos los errores de 71 años en CIEN largos días. Entonces, señor López no somos quienes votamos por él, los que nos engañamos, sino los que creyeron que tenía capacidades sobrehumanas.

No, señor López, no he vivido en Escandinavia ni en Sudán, yo amo verdaderamente mi país y si percibo que hay cosas que mejorar en mi entorno, trabajo por conseguirlo, con la conciencia de que la mejoría será también para mi familia, la sociedad y el país entero. Le concedo que el gobierno anterior hubo una mayor tolerancia hacia las críticas, pero conozco de fuentes directas las formas en que trataban de evitarlas. Por cierto y como nota al margen, "realmente" y "de veras" son sinónimos.

Por cierto, que yo no estoy de acuerdo y así lo he expresado, en lo que respecta a gravar los alimentos y medicinas con el IVA, pero señor López, si quiere que discutamos las políticas y propuestas del presidente, lo invito a que lo hagamos por medio de correos privados o en el foro del Panóptico, ya que ese no era el objetivo de mi comunicación.

No creo que Panóptico debiera censurarle sus artículos, nunca dije eso, de hecho lamento que no haya entendido que a pesar de no estar de acuerdo con lo que dice, respeto su derecho de publicarlo; mi lamento fue sólo eso, un lamento, ya que cuando se presentan artículos que carecen de sustento y objetividad, tanto el autor como el sitio que lo presenta, pierden credibilidad y prestigio. Los fanáticos no fuimos los que apostamos a la posibilidad de cambiar el rumbo del país, los fanáticos, creo, son los que siguieron votando por el PRI a pesar de todo.

El último párrafo de su respuesta me confirma que no entendió mi opinión. Si considerara que el gobierno actual ha tomado decisiones loables, ya hubiera mandado la carta que me sugiere, que no le quede la menor duda. Hasta ahora, sólo he tratado de contribuir con ideas, que pueden tener un enfoque diferente al que tienen los gobernantes, por provenir de una ciudadana común.

Si me tomé la molestia de escribirle es porque considero que tiene usted talento, aunque también aspectos que le convendría reconsiderar por su propio prestigio y el del sitio que le concede el espacio para sus publicaciones. Mi interés, es, que los mexicanos nos apoyemos para lograr un crecimiento conjunto y dejemos de ser meros criticones para acceder al nivel de críticos verdaderos, bien informados y objetivos. Dicho de otra forma, para empezar a construir una auténtica democracia.

Créame, señor López, que expreso mi opinión con la mejor de las actitudes y el más profundo respeto, por lo que me disculpo si mi primer correo fue escrito, un poco, bajo el influjo de la molestia que me produjeron sus rudas palabras en el artículo "Óiganme No"

Respetuosamente a sus órdenes,

Alicia Arcos.

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Estimada Alicia,

¿Cómo? ¿Usted de nuevo? No, no es que no me dé gusto recibir correo de mis amables lectores, y claro que le entendí lo que usted planteaba en su anterior carta. Completa y cabalmente. Por ese mismo motivo le di respuesta punto por punto, aunque al parecer no es un recurso especialmente útil. Así tendré que hacerlo nuevamente, para ver si algo puedo aclarar de su reclamo.

Primero, quiero que quede clarísimo lo siguiente: soy mexicano, vivo en Nueva York. ¿Ve? Soy mexicano. Mexicano, ¿eh? Vivir en el extranjero no es una condición que excluya ser mexicano, como con seguridad lo sabe, pero es que en su anterior carta y sobre todo en esta así lo parece.

Cuando usted dice "no nos menosprecie, es cierto que padecemos de cierto atraso, pero no estamos en la prehistoria" hace esa aclaración porque usted asume que yo desconozco que existen instrumentos para medir la opinión pública. Bueno, pues deje le comento que también existen en Africa, y también ahí se les puede manipular y maquillar. ¿Acaso no había muchas encuestas que daban a Labastida como ganador? En ese entonces, mucha gente dijo que esos resultados eran falsos, y en efecto lo eran, aunque también muchos otros acusaron a estos primeros de no conocer el funcionamiento de estos "instrumentos administrativos necesarios para 'tomar el pulso' del pensar ciudadano".

Y no, no soy de los que ven a Fox como un gran líder impoluto. A quienes lo vemos como lo que realmente ha terminado siendo, la realidad se nos presenta muy distinta de la que ustedes perciben. El fanatismo nubla la percepción, pervierte la razón y estorba el juicio. Y los fanáticos no pertenecen a una sola realidad. Están en muchos lados.

¡Y claro que los fanáticos incluyen los que votaron por el PRI!, ¡después de tantos atropellos! En eso estamos de acuerdo. Y por eso andan tan felices al ver al gobierno "del cambio" lleno de priístas. Pero el fanatismo no se da por colores o tendencias. Es una orientación de la conducta y el pensamiento. Fanáticos hay en el Islam, en el Catolicismo, en el priísmo, el perredismo, en el Ejercito Republicano Irlandés y en todos lados. Eso no quiere decir que todos los del ERI, los musulmanes o los perredistas lo sean. Son foxlupanos no quienes votaron por Fox – yo lo hubiera hecho, pero Nueva York está muy lejos de la frontera – sino los que, por ceguera, por cerrazón, por mil problemas, no perciben los defectos objetivos, medibles, incuestionables de su pésimo arranque de gobierno. Cuando usted disculpa la mediocre actuación de 100 días de Fox con el pretexto de 71 años de PRI, descabeza a Napoleón Bonaparte y a toda la Revolución Francesa; a los caballeros de Runnymede, que forzaron a Juan Sin Tierra a la firma de la Carta Magna; a Margaret Tatcher y su cambio total de políticas para remediar el desastre socialista del Reino Unido. Todas esas, reformas mucho más radicales, no tomaron tanto tiempo. Se notaba el cambio, digamos. Pero insisto, tiene razón en despreciar a los que votaron por el PRI. ¿No ha leído mi colaboración de junio 5 del 2000 ¡Qué Falta de Memoria de los Mexicanos!"?

Ya casi para terminar, de nuevo encuentro en su carta hay fragmentos que me preocupan y seguro no sólo a mí. Muestran cerrazón, intolerancia y prepotencia. "No, señor López, no he vivido en Escandinavia ni en Sudán, yo amo verdaderamente mi país y si percibo que hay cosas que mejorar en mi entorno, trabajo por conseguirlo, con la conciencia de que la mejoría será también para mi familia, la sociedad y el país entero". ¿Esto quiere decir, mi querida Alicia, que los que nos vamos a vivir al extranjero es porque odiamos al país? ¿Es simplemente porque no acertamos a mejorar nuestro entorno? ¿No queríamos la mejora en nuestra familia, nuestra sociedad y del país entero? ¿De verdad piensa usted así, y con una sola frase, lapidaria, descalifica a todos los trabajadores migratorios, migrantes temporales e inmigrados a otros países? Es una pena. Pero no, claro, seguro no hay intolerancia alguna en sus líneas. Sé de la habilidad natural que tienen ustedes para intentar – siempre fallidamente – eludir con maromas dialécticas lo que dicen. Ahí está, recientemente, y maestro de maestros en este abismal arte, el buen Carlos Abascal. Y si tan mala opinión tiene de los mexicanos que se van al extranjero – ¿o su intolerancia es sólo contra los que se van a Sudán o a la región de la Escandinavia? –, ¿por qué no escribe a cada consulado y embajada – llenas de priístas, por cierto – para que le hagan llegar a todas las colonias de inmigrados su alentador y tolerante mensaje, donde indirectamente los acusa de no amar al país y de ser unos sacones que no se quedaron a mejorar su entorno y trabajar por conseguirlo?

Pero, además yo ironizaba con eso de que usted debía haber vivido en esas regiones del globo porque usted decía que si no fuera por el cambio "ya andaría yo de viaje o desaparecido". Y no, le insisto ya que no quiso tomar el comentario, que la libertad de expresión ha sido un hecho parcial desde Salinas y uno real, total con Zedillo. Quizá por torpes, quizá por tontos, por lo que quiera, pero la prensa empezó a tener sus probaditas de libertad. Todavía con De la Madrid había que cuidarse mucho. Nada de eso se debe a Fox.

Antes de despedirme, no crea que, por el tono del primer párrafo y de los dos previos, no deseo seguir comentando con usted. Lo que sí es cansado es tener que explicar lo que es evidente. Pero muchos artículos míos han de venir por delante. Todos, sin excepción, criticando al gobierno. Esa, Alicia, es la función del periodismo, mostrar lo malo para que quienes deben corregir el rumbo lo hagan. El periodismo no es para aplaudir ni para alabar, sino para criticar y encontrar problemas. Además de que a la fecha no hay absolutamente nada que alabar a Fox. Nada. No, tampoco lo de la supuesta reanudación del diálogo con los enmascarados chiapanecos. Nada de nada.

Mi estimada Alicia, creo que usted tiene que aportar al debate nacional. Pero olvídese de lo contestatario. Es perder el tiempo. Mejor, elabore sus ideas. No tenga miedo al proceso editorial. Lo más que puede pasar es que le rechacen su colaboración. Puede enviarla a este Panóptico o a donde guste, pero creo que este sitio no está cortado con la misma tijera y por lo mismo es más valioso.

Con mis mejores deseos,

José López


Para el editorial El Precio de la Dignidad

Asunto del correo: Felicitación

Pocas veces he leído algo tan hermoso, felicidades señor DiMattia su artículo "El Precio de la Dignidad" simplemente me dejo sin habla. Ojalá fuera usted presidente. No dudo, señor DiMattia que habrá algunos que lo critiquen duramente. Por fortuna, somos varios que estamos hartos de ese farsante del "subcomandante Marcos", y que pensamos igual que usted.

Ojalá no deje de escribir en Panóptico, ya que sus artículos son excelentes.

Espero que publiquen esta carta, para que usted viera que hay muchos que amamos a México tanto como usted

Fernando Romero Soria

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Estimado Fernando,

Tenga la seguridad de que seguiré colaborando con este sitio. El ser totalmente ajeno a su bello país no me impide sentir una profunda, desgarradora indignación cuando veo a tantos oportunistas luchar con tesón para destruirlo. Es grato ver que hay mexicanos como usted, que sí entienden lo malo, lo insidioso, lo desesperanzador que es tener el enemigo dentro.

Un saludo,

Carlo DiMattia


Asunto del correo: Opinión

Vaya con el DiMattia. Su intolerancia es tal, que piensa que como gringo puede descalificar a los amigos europeos que quieren que México vuelva a manos de sus verdaderos dueños. Díganle que yo he invitado a muchos de esos "hediondos" europeos y no hay personas más comprometidas con la causa indígena que ellos.

Domingo Ruiz

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Señor Ruiz,

Tiene usted derecho a invitar a todos los europeos que desee, hediondos o no, a su casa. Pero sólo en un país sin ley o gobierno como el suyo, se tolera que se les invite a promover la sedición y el motín, a discriminar a los mexicanos y más importante, a adueñarse de lo que ustedes, en sus obtusas mentes, creen que los indígenas necesitan. Sin embargo, no le guardo rencor, pues si acaso México vuelve a quienes usted, en su errónea miopía suicida, considera sus "verdaderos dueños", es posible que tarde o temprano lo tengamos que tolerar, de este lado de la frontera, yo por principio y después el resto de los gringos.

Un saludo,

Carlo DiMattia


Para el editorial ¿A Dónde los Llevas, Marcos?

Asunto del correo: Felicitación

Su Artículo "¿A Dónde los Llevas, Marcos?" me parece extraordinariamente bueno, ya que en estos momentos, hacer cualquier comentario que parezca contrario a la lucha indígena, suele enfrentar el señalamiento de "racismo" aún cuando no lo sea.

Su fábula la encuentro muy interesante, muy bien manejada y aprovechada, porque considero que para tener un panorama claro de lo que ocurre en los pueblos indígenas hay que considerar la situación del país completo, que sobra decir, no es de lo más holgada.

Por otro lado, Marcos y los indígenas se olvidan de que la gran mayoría de los habitantes del país compartimos, aunque sea en poca cantidad, la misma sangre y que no somos responsables por que nuestros ancestros hayan decido mudarse a una ciudad en la búsqueda de mejorar su calidad de vida, lo que los hace pensar que ellos son una raza aparte y nosotros sus opresores.

Nuevamente una entusiasta felicitación.

Alicia Arcos

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Estimada Alicia Arcos:

Muchas gracias por su comentario y su felicitación. Como bien lo ha dicho, identificar el problema indígena como bueno o como malo no es la solución de nada. De hecho, si me apura, a estas alturas "nada" parece ser la solución de nada. Marco Tulio Cicerón, con atinada resignación decía que en el ejercicio del gobierno si eres frugal, te acusan de despilfarrado; si eres probo, te acusan de hipócrita; si eres honesto, te acusan de cínico; si eres conciliador, te acusan de tibio; si eres firme, te acusan de tirano; si haces gasto social te acusan de demagogo; si eres austero, te acusan de avaro; si eres pragmático, te acusan de espontáneo, ignorante e improvisado; si estudias las repercusiones de las decisiones entonces eres dogmático, cuadrado, institucional, irreflexivo e insensible. Parece que Marcos se sabe todas las "contrallaves" y las utiliza con buena técnica porque de ahí es de donde nutre su "capital" político. Si nos damos cuenta de este "jueguito" estéril podremos identificar el verdadero problema y... sólo hasta entonces podremos, "todos juntos", empezar a pensar en una solución... Si es que existe una, que no esté ya contemplada por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los artículos 1, 3, 4, 5, 18, 19, 20, 21, 27, 30 y 115. Le ofrezco mi riñón y una córnea al que me diga donde hay vejaciones, exclusión o limitaciones de carácter general o específico que les impidan a las etnias y a sus miembros desarrollarse con dignidad, justicia y respeto.

De nueva cuenta, gracias por su comentario.

Eduardo Liceaga–Martínez


Asunto del correo: Opinión

Da pena el comentario poco objetivo y completamente occidental de su columnista Eduardo Liceaga–Martínez. Este, haciendo uso de la letra como medio poderoso de información, trata ya de hecho, de descalificar los reclamos que hacen los pueblos indígenas por el derecho que tiene un pueblo a relacionarse de tal o cual forma con otro pueblo. La ignorancia que muestra Eduardo con respecto al tema se hace presente cuando dice que: "Y al pretender que los indígenas son ajenos al resto de los mexicanos y que el respeto a sus usos y costumbres implica que el desarrollo los ignore". Si se informara un poco nada más sobre la forma en que los indígenas toman esta frase "usos y costumbres" sabría lo que para ellos significa, y que la omiten cada vez que pueden. Una verdadera sección en una pagina ya sea de revista o de página en Internet no es tendenciosa, sino que muestra los datos y los hechos como son, dando fuentes y fundamentando todo lo que se dice, y no se da sólo como un simple comentario el cual sólo muestra que a esta persona se le encargo "rellenar" la página con lo primero que se le ocurriera y no preparando el tema mediante investigación documental y de campo para entender o por lo menos darse una idea de lo que esta pasando con una realidad que toda vía no se lo ha topado de frente. Que quede claro que en ningún momento he defendido al tal Marcos, porque esa es otra cosa.

Carlos

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Estimado Carlos,

En principio gracias por tus comentarios, aunque es notorio que leíste mi editorial "por encimita" y con el ánimo arropado de pasamontañas. Déjame decirte que en el momento en que leí tu carta, me afané con ojo escrupuloso a buscar en dónde hice alusión directa o indirecta a la iniquidad, necedad o falta de fundamento de los reclamos indígenas, a la difícil problemática que viven estos pueblos, o a la ilegitimidad de sus reclamos. No la encontré.

Y no la encontré porque simple y sencillamente el reportaje no se trata de si tienen razón o no, de si está bien que reclamen o no, o si ellos son de una región más occidental o menos occidental que el lugar en donde yo estoy parado – tengo que confesar que el geoposicionamiento no es una de mis virtudes –.

Te recomiendo suprimas a Sergio Sarmiento de tus lecturas de cabecera, apagues a Joaquín López Dóriga, y tengas a bien volver a leer mi colaboración a fin de que le "pesques" su verdadero sentido, que no es otro sino desenmascarar, o se debe decir "desempasamontañar" a Marcos quien, a mi parecer, usa el argumento indigenista a manera de letra de canción para lucir su espléndida voz, buen tono, ritmo sin igual, ojazos claros, sofisticadísima e inseparable pipa, y por supuesto, el pasamontañas.

No sé cuál será tu posición en la vida, pero seguramente no estás de acuerdo al 100 por ciento con el gobierno, y seguramente hay, haciendo un estimado conservador, un puñado de miles que comparten contigo el mismo sentimiento de reprobación en contra de los "responsables" de lo que tu estimes por injusticia social, cultural, económica o política. Pues si quieren reclamar, reclamen. Está requetebien. Pero si se arrancan detrás del primer enmascarado, pintado o disfrazado que se les atraviese, – que por añadidura no comparta sus reclamos sino los utilice para sus fines particulares – y además se visten del mismo disfraz declarándole la guerra a un gobierno constitucional, estoy seguro que tras la comedia, después de que caiga el telón, van a terminar con una bala en la cabeza, recluidos en una cárcel, simplemente olvidados por la historia, o lo que es peor, desdeñados por el Reforma, El Times, The News, El Universal, El Noticiero, CNN, Hechos de la Noche, el Programa Solidaridad (o el que esté de moda), el Congreso de la Unión (como si sirviera de algo) y hasta por el Güiri Güiri.

Un saludo,

Eduardo Liceaga–Martínez

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