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Mis Noches
De
Eduardo Liceaga-Martínez
Cuando el sol se pone, la temperatura baja y mis sueños no tienen mas límite que la inmensidad de la noche;
Cuando el tiempo se suspende por encima de mi respiración y escucho como se va deteniendo poco a poco mi corazón y mi vida, para dejar lugar sólo a los recuerdos, a las tristezas olvidadas, a las ilusiones;
Ahí..., en ese lugar sin lugar, que se esconde detrás de la conciencia, en donde las ideas cobran vida propia y parecen mas reales incluso que la realidad;
Ahí, en el límite del dolor, del ansia, de la tristeza, de la belleza y de la inmensa alegría de sentirme vulnerable... En ese lugar donde está vedada la entrada incluso a mi orgullo y a mi deber, a mi resignación, a mis miles de disfraces;
Es ahí donde me desprendo del sabor amargo de la frustración, del desánimo, y me sumerjo profundo, como muriendo, en ese mar que está lleno de mis dioses y mis quimeras... que esta lleno de ti;
Y ya muerto de esta vida, me arrastra tu recuerdo, tu evocación me embriaga...Y siento que te siento, oigo que te oigo, me acaricia el fragante olor de tu piel que no puedo arrancar de mi memoria.
Observo tus ojos y me pierdo en la inmensidad de su hermosa claridad... Claros y obscuros como el perfil de tu cuerpo desnudo reflejado contra la luna llena... Profundos, como el aliento que has sembrado en mis labios y que no puedo dejar de pensar... Lejanos, como los días que golpean mis ansias de volver a sentir tus manos torturando mis sentidos... Determinados, como tus deseos siempre reprimidos... y tan míos como de nadie más.
Te observo horas sin decirte nada, solo viéndote, solo contemplando esa belleza que jamás he arrebatado de mis deseos...
Es aquí donde lo llenas todo... En este espacio eres la mas amada, la más respetada, la mas añorada, la mas deseada, la mas querida, la más hermosa, y lo sé de cierto... Aquí, en la frontera del tiempo... aunque tú en verdad nunca hayas estado, encuentras para ti y de ti, la tranquilidad que tanto has buscado...
© Panóptico, Eduardo Liceaga-Martínez
Diciembre 2, 2000
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