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El Cambio que México Necesita
Por
Alberto Carrillo
¿Qué cambio pueden esperar los mexicanos para este nuevo sexenio? Los candidatos a la presidencia coinciden en gran medida en sus propuestas, las metas principales serían lograr un crecimiento económico sostenido y crear suficientes empleos, acabar con la corrupción y la inseguridad, combatir la pobreza y lograr una educación de calidad. Llevar a cabo el cambio es un verdadero reto, el instrumento de que dispondrá el nuevo presidente es el aparato burocrático del gobierno federal, hasta ahora gigantesco, ineficiente, un enorme consumidor de recursos. La meta es convertirlo en un aparato productivo y eficiente, que haga mucho más con los recursos de que dispone. La clave para el cambio está en la estrategia y en la selección de los miembros del equipo en el gobierno, al fin de cuentas la transformación se llevará a cabo pasando del presidente a sus secretarios, a directores, a subdirectores, y así sucesivamente, hasta llegar a todos los trabajadores que laboran para el gobierno, instituciones del estado y empresas paraestatales.
¿Quién puede llevar a cabo la transformación? Honestidad, capacidad, compromiso y valor, son cualidades indispensables con las que debe contar el próximo presidente. Pero no basta con honestidad y buenas intenciones; se requiere de gran capacidad de líder. No necesitamos un presidente sabelotodo, sino alguien con la inteligencia para elegir a los mejores hombres para su equipo, con la sapiencia para reconocer las mejores estrategias, las mejores soluciones, y con la humildad necesaria para reconocer los errores y enmendar el camino de ser necesario.
¿Qué podemos esperar de los distintos candidatos de llegar a la presidencia? Francisco Labastida no lo ha dicho pero seguramente escogerá a su gabinete de entre los ya conocidos priístas miembros del actual gabinete, más algunos nombres nuevos cuya carrera será impulsada a las altas esferas de la política. Los elegidos será gente con estudios en el extranjero y con trayectoria en el servicio público, una supuesta "experiencia para gobernar", y otras presuntas garantías. Los elegidos, quienes quiera que sean, ya han demostrado en el pasado que con su "gran preparación" sólo garantizan una gran falta de compromiso y sensibilidad con la ciudadanía, incapacidad para escuchar alternativas y cerrazón para corregir errores. El equipo será formado por los mismos jugadores de siempre, pero en distintas posiciones y uno que otro refuerzo. Como en los últimos sexenios la selección de los afortunados no tiene que ser justificada ante la opinión pública, entre sus privilegios está el escoger a los que formarán el siguiente piso en la pirámide del poder, selección por amiguismo, por cobro de favores o por compromisos previamente adquiridos.
De Cuauhtémoc Cárdenas podemos esperar un cambio de equipo, formado por expriístas, gente de escasos estudios, que laboran en el partido o en el sector público. Ya hemos visto la forma en que escoge a sus colaboradores, de dudosa capacidad, tal vez honestos la mayoría y de buenas intenciones, resentidos sociales con una marcada tendencia a no asumir responsabilidades, a encontrar conspiraciones en su contra y a utilizar su posición para beneficio del partido al que pertenecen. No olvidemos los errores que se cometieron al seleccionar gente con antecedentes penales o de dudosa calidad moral. Si desde un inicio se cometen errores en la selección del equipo de gobierno, eso nos hace pensar en que ni siquiera se les conoce bien.
Vicente Fox ha propuesto formar un gabinete con los mejores hombres, de todos los partidos y principalmente ciudadanos. Aparentemente no tiene comprometidos los puestos con los miembros de su partido, ni con sus patrocinadores, ni con los miembros de su equipo de campaña. Ha aceptado que se sumen a su campaña miembros de otros partidos sin ofrecerles participar en el nuevo gobierno. Como en Guanajuato invitará a gente de probada capacidad en el sector público o privado, también aceptará los currículos de quienes proponga la ciudadanía. La propuesta es formar un gobierno profesional, con los mejores hombres, orientado a lograr la eficiencia e implantar el concepto de calidad total en todas las dependencias del gobierno.
Ninguno de los candidatos ha ofrecido un cambio sustancial en lo que debe hacer el gobierno, pero sí en la forma de llevarlo a cabo. Todos ofrecen un cambio, la pregunta es, quién será capaz de llevarlo a cabo. Tenemos en los candidatos a diferentes hombres, diferentes estrategias, diferentes formas de elegir a su equipo de gobierno. La única certeza de cambio que tenemos los mexicanos es que a finales de este año habrá un nuevo presidente y un nuevo equipo de gobierno, todo lo demás dependerá de las acciones de estos hombres, por ello, la selección de estos será crucial para el cumplimiento de las metas del nuevo gobierno.
© Panóptico, Alberto Carrillo
Junio 5, 2000
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