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Las Opciones de la Oposición
Por Alberto Carrillo

En estas elecciones los mexicanos tenemos dos opciones principales en la oposición, encabezadas por Vicente Fox y Cuauhtémoc Cárdenas, y aunque sólo el primero tiene posibilidades reales de competir por la presidencia contra Francisco Labastida, las preferencias de la gente identificada con el cambio se encuentran divididas. Dejando a un lado al voto comprometido, sea por Fox o por Cárdenas, son los indecisos y los parcialmente convencidos por estas dos opciones quienes a última hora decidirán hacia donde se inclina la balanza en la elección presidencial. Si el electorado movible de la oposición, por decirle de algún modo a quienes aún pueden cambiar su voto o aún no lo han decidido, da su apoyo a Vicente Fox, este ganará las elecciones. Si por el contrario, el apoyo de este sector se va hacia Cuauhtémoc Cárdenas, será casi segura una victoria de Francisco Labastida.

Para algunos puede ser una decisión difícil la de optar por uno de estos dos candidatos, ante la ola de descalificaciones entre simpatizantes de ambos bandos. ¿Será acaso que son tan diferentes las posturas de ambos candidatos y partidos que la visión del México que proponen estas dos opciones sea irreconciliable una con la otra?

Las propuestas de Fox y Cárdenas

Ninguno de los candidatos propone una transformación radical del México actual, por lo menos no en el sentido de orientación de las políticas del gobierno. Los candidatos coinciden en cuanto a las metas que debe lograr el próximo gobierno: crecimiento económico sostenido, generación de empleos suficientes, combatir a fondo la inseguridad y la corrupción, mejorar los servicios que proporciona el gobierno, apoyo al campo y a los sectores más atrasados, avanzar en materia educativa y lograr una educación de calidad, lograr finanzas sanas en el gobierno, una reforma fiscal que extienda la base de contribuyentes, etc. La diferencia se encuentra más bien en la forma en que se pretenden lograr estas metas.

Tanto Fox como Cárdenas hablan de fomentar el crecimiento económico dando apoyo a la pequeña y mediana industria y hablan de estímulos fiscales que promuevan la creación y el crecimiento de este tipo de empresas, pero mientras Vicente Fox pretende hacerlo al tiempo que disminuye impuestos, como el impuesto sobre la renta (ISR) que grava las utilidades y que ya es muy alto, y desapareciendo impuestos que desmotivan la inversión y el crecimiento económico, como el impuesto al activo fijo y el impuesto sobre automóviles nuevos (ISAN), Cuauhtémoc Cárdenas pretende elevar el impuesto sobre la renta para gravar más a quienes tienen más utilidades, crear impuestos nuevos que graven el lujo como el mencionado ISAN, al mismo tiempo que pretende disminuir el pago de impuestos a quienes menos tienen, quitando el IVA a los productos básicos que aún lo pagan.

Al final de cuentas Vicente Fox pretende que para estimular el crecimiento económico se deben bajar algunos impuestos y eliminar otros para hacer más rentable la inversión y estimular la economía, de esta manera se generan más empleos y todos ganamos, mientras que Cuauhtémoc Cárdenas, aunque pretende estimular el crecimiento económico, plantea disminuir impuestos a los pobres y al mismo tiempo gravar aún más las utilidades de las empresas con mayores impuestos haciendo menos rentable la inversión y que desfavorecen a un sector de la industria, lo que al final de cuentas podría traducirse en menor crecimiento económico y menos empleos. La medida es populista y popular, pero incongruente e incompatible con una economía sana.

La estrategia de Cárdenas se explica bajo el principio que defiende su partido de quitarle más a quienes más tienen a través de los impuestos, para darle más a quienes menos tienen a través del gasto social del gobierno. Se trata de repartir la riqueza existente, principio que de cualquier manera siempre se ha aplicado, ya que al cobrar impuestos resulta que los que mayor poder adquisitivo tienen siempre pagan la mayor parte de los impuestos que obtiene el gobierno y es el gobierno quien a través de los servicios y apoyos que brinda a la sociedad distribuye – o debería distribuir – lo captado por medio de los impuestos.

El principio que maneja Fox es otro: son las pequeñas y medianas empresas las que generan el progreso económico de México, y al imponerles una menor carga fiscal éstas pueden crecer, se estimula la inversión y se generan nuevas empresas y empleos. Al final de cuentas se captan más impuestos de parte de este sector que ha crecido. Generando más riqueza habrá más que repartir.

Otra diferencia entre las propuestas es la de que se utilizará el gasto público como motor de las políticas económicas de Cárdenas, para estimular la economía y crear empleos, principio que ha sido ampliamente utilizado por los gobiernos priístas con desastrosos resultados, mientras que Fox dará prioridad a aumentar la rentabilidad de la inversión y fomentar la disponibilidad del crédito, con el objeto de que sea la libre empresa la que soporte el crecimiento económico y la generación de empleos, principio que ha sido el impulsor de economías como las de Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, Canadá y otros países de similar nivel.

En el proyecto del PRD se pretende modernizar y sacar de la improductividad al campo y para esto contempla la ayuda al campo y a los menos favorecidos por medio de subsidios y programas sociales. Esta es la misma política que ha venido empleando el gobierno federal en los últimos sexenios, como los actuales programas de Progresa y Procampo. En el proyecto de Vicente Fox no se plantea desaparecer estos programas por lo pronto, pero se pone énfasis en hacer del campo un negocio rentable, por medio de financiamiento al reconstruir la banca de desarrollo, llevar el desarrollo tecnológico al campo para el aprovechamiento óptimo de los recursos, promover la comercialización de los productos de cada región y se privilegiará el desarrollo comunitario y la organización local, bajo el principio de que el gobierno debe actuar como promotor más que como proveedor. Mientras que el esquema de Cárdenas repite la demagogia priísta, el modelo de Fox es más parecido al que priva en la agricultura estadounidense, donde el campo sí recibe subsidios, pero es capaz de financiarse y puede, por lo mismo, recibir tecnología y recursos.

Mientras estas propuestas permanecen un tanto en las sombras, se ha desatado una campaña de desacreditación en contra de Vicente Fox y del PAN basada en mentiras. Labastida, Cárdenas, priístas y perredistas, ayudados por sus cómplices en los medios de comunicación han desatado una avalancha de rumores con el objeto de restar votos a Vicente Fox. Esto arreció desde hace dos meses cuando las encuestas empezaron a mostrar una inclinación de las preferencias a favor del candidato de la Alianza por el Cambio.

Según las únicas encuestas confiables – si acaso las hay – no podemos saber con certeza quien va adelante, si Fox o Labastida, lo que sí sabemos es que la competencia es muy cerrada y que Cárdenas aunque ha subido algunos puntos en los últimos dos meses está fuera de toda posibilidad de ganar.

Dada la situación de las preferencias electorales, un voto por Cárdenas no cambia en nada el resultado de la elección. A Cárdenas no le afecta tener un 20, un 15 o un 10 por ciento en las próximas elecciones: no hay premio de consolación ni para el segundo ni para el tercer lugar.

Los indecisos y los seguidores de Cuauhtémoc Cárdenas no tienen en realidad una postura irreconciliable con la propuesta de Vicente Fox pueden alterar significativamente el resultado de la elección dependiendo de cómo voten.

La única opción de la oposición que puede ganar la presidencia es Vicente Fox por lo que un voto por cualquiera de las otras opciones es prácticamente un desperdicio. Ideologías aparte, esta es la realidad.

© Panóptico, Alberto Carrillo
Junio 29, 2000