El equipo de transición de Vicente Fox ha comenzado a trabajar y a unas pocas semanas de hacerlo el equipo económico ha enfrentado su primer tropiezo, cuando se mencionó como una propuesta eliminar la exención del IVA que en la práctica existe para alimentos y medicinas. Aunque se trata de una medida claramente impopular la respuesta en contra no ha sido tan fuerte como podría esperarse. No sabemos si actuaron en una forma planeada con la intención de ir preparando el terreno para su aplicación o para medir la reacción de la sociedad, o si simplemente fue un error de comunicación o el costo de ser novatos en la política de este nivel. El mismo hecho de realizar la propuesta y el desarrollo que tenga seguramente será una experiencia valiosa para los integrantes del futuro gobierno y también para la ciudadanía que observa su actuación. Debemos juzgar y analizar con cuidado las acciones del futuro gobierno y es saludable emitir nuestra opinión al respecto.
Los integrantes del equipo de transición han aclarado que se trata sólo de una propuesta que se está estudiando y no es definitiva, aunque da la apariencia de que están planeando seriamente su aplicación. El aumento del IVA a medicinas y alimentos no ha sido propuesto como una medida aislada; se trata en primer lugar de corregir lo que para el equipo de Fox es una medida ineficaz. El objetivo de exentar de IVA a medicinas y alimentos fue el de ayudar a quienes menos tienen, sin embargo resulta que quienes tienen mayores ingresos también se ven beneficiados por la medida. El gobierno deja de percibir una buena cantidad de ingresos por concepto del IVA a medicinas y alimentos y el beneficio en términos absolutos es mayor para quienes más tienen, pues son los que más dejan de aportar debido a la tasa cero. Sin embargo, el beneficio es proporcionalmente mayor para quienes menos tienen, pues la proporción del gasto en medicinas y alimentos con respecto a sus ingresos es mayor que para la gente con mejores ingresos.
Para compensar el aumento el IVA a medicinas y alimentos también se propone canalizar el beneficio a los que menos tienen de manera más directa, a través de subsidios, como alimentos y medicinas baratas. Se ha mencionado que las medicinas podrían adquirirse de manera gratuita a través del sector salud y algunos alimentos como leche, tortillas, frijol y hasta carne podrían distribuirse a precios subsidiados. De esta forma se proponen dirigir la ayuda únicamente a quienes la necesitan, sin subsidiar a quienes no lo necesitan. Sin embargo, no son sólo los más pobres quienes se verán afectados por el alza en el precio de medicinas y alimentos, pues mucha gente con regulares ingresos gasta un porcentaje importante de sus ingresos en estos rubros. Por ejemplo, quienes tienen en su familia un enfermo crónico es común que tengan que hacer un gasto grande y constante en medicamentos, sin contar con que además deben gastar en consultas y en análisis clínicos frecuentes. Me pregunto si también se contemplaría ayudar a quienes se encuentran en esta situación.
Es entendible que el equipo de transición este buscando medios para que el nuevo gobierno pueda hacerse de recursos. El próximo gobierno arrancará sus labores con un buen porcentaje del gasto comprometido y muchos compromisos de campaña que hay que cumplir con poco dinero, de manera que casi tiene las manos amarradas. Aunque preparan varias vías para acrecentar los ingresos como captar a quienes laboran en la economía informal, simplificar el pago de impuestos y combatir la evasión fiscal, ahora posan sus ojos sobre los llamados agujeros del IVA. Las ventajas y desventajas de llevar a cabo este aumento en el IVA tendrán que ser evaluadas por todos con mucho cuidado, pero es difícil esperar que la ciudadanía acepte dejar este beneficio que se ha mantenido por muchos años. Y es poco probable que los partidos de oposición se manifiesten a favor de una reforma que pueda acarrearles un costo político grande aunque estuvieran convencidos de sus bondades.
Aunque la reforma no se lleve a cabo, la propuesta por sí sola será un buen ejercicio del equipo de transición para medir su capacidad negociadora, la respuesta de los partidos opositores y la reacción de la ciudadanía. Si se trata de un error político es mejor para el equipo de Fox que se haya cometido ahora, antes de comenzar oficialmente a trabajar y no una vez entrando en funciones, cuando su actuación será evaluada más seriamente, y un error podría acarrearles un costo mayor. Tal vez no intencionalmente están midiendo las fuerzas con las que se enfrentarán a lo largo del sexenio. Vicente Fox deberá ser prudente para no estirar demasiado la buena aceptación de que disfruta en estos tiempos postelectorales pues no sea que rompa la buena relación que tiene con un amplio sector de la sociedad.
Puede haber varias estrategias para lograr un mismo objetivo, así parece que lo entienden en el equipo de Fox y podemos esperar que no se aferren a una propuesta claramente impopular y que muy probablemente perjudicaría a más de los que se pretende beneficiar. Los analistas discuten si es mejor hacer exenciones de impuestos o dar subsidios para mejorar la distribución de la riqueza. La verdad es que ambas formas sólo logran aminorar levemente la situación de pobreza. Probablemente será mejor que el futuro gobierno se concentre en crear las condiciones para el progreso económico de todos los sectores de la sociedad y no en cómo hacer más eficientes los paliativos para la mala distribución de la riqueza. Es cierto que se debe tener cuidado para no empeorar la mala distribución del ingreso mientras crecemos, pero no debemos caer en la tentación de gastar más en proyectos paternalistas que han demostrado su ineficiencia a lo largo de décadas.
Quizá lo mejor sería dejar las tasas del IVA como están y enfocarse a realizar el cambio empezando en áreas menos sensibles a los bolsillos de los mexicanos. Pero si el nuevo gobierno opta por seguir adelante con la propuesta del IVA, qué mejor que se resuelva de la forma más racional posible. Esperemos que tanto promotores como detractores de la propuesta se manejen con objetividad e informen verazmente a la sociedad de las ventajas y desventajas de hacer estos cambios. Al final de cuentas será la sociedad la que de alguna manera responderá si está dispuesta o no a hacer un nuevo sacrificio en aras de un prometido mejor futuro.