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Invertir en Investigación
Por Alberto Carrillo

En los últimos años ha sido muy frecuente escuchar en México que es necesario invertir más en investigación. Nadie duda que la investigación es una herramienta para el desarrollo. Se menciona mucho que en los países desarrollados se invierte mucho más en investigación que en México. Y es evidente que en Estados Unidos, Alemania o Japón la investigación contribuye a mantenerlos a la cabeza en muchas áreas de la industria y como potencias económicas del mundo. Debido a eso se da por hecho que lo que se invierte en investigación se traducirá en un mayor desarrollo para el país y en bienestar para sus habitantes. Sin embargo, en México quienes más claman porque se aumente el presupuesto a la investigación son los mismos investigadores.

En efecto, rara vez se escucha a los empresarios o ciudadanos comunes exigir que se invierta más en investigación para satisfacer necesidades o resolver problemas concretos.

La investigación traerá desarrollo y beneficios a un país a través de la aplicación práctica de sus resultados, como el desarrollo de nuevas tecnologías, técnicas, procedimientos o conocimientos que sirvan como base para crear nuevos bienes o servicios o mejorar los existentes. Desde luego que este proceso generalmente se da en forma lenta y a veces puede tardar varias décadas para que a los nuevos conocimientos se les encuentre una aplicación práctica. Sin embargo, es válido preguntarse si en México la investigación estará mejorando la productividad, el medio ambiente, la salud y la vida de los mexicanos. Seguramente que sí, y entonces la siguiente pregunta sería en qué medida estará ocurriendo esto.

Pues en términos absolutos la cantidad de dinero que se destina a la investigación es enorme y en un país pobre como México no se debe desperdiciar el dinero de los contribuyentes.

Al final de cuentas trabajar en investigación es una forma de vivir para muchos; también es una forma en que las escuelas e institutos se hacen de equipo o renuevan el que ya tenían. El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) aprueba y financia los proyectos de investigación que generalmente incluyen la compra de nuevos equipos y materiales que se requieren para llevarlos a cabo. En ocasiones quienes dirigen un proyecto inflan los costos del mismo para mejorar el equipo de su departamento o escuela, o simplemente para asegurar que se les dé lo necesario, sabiendo que no les van a dar lo que piden. De cualquier manera, los responsables del proyecto se las arreglarán para llevarlo a cabo con el presupuesto asignado, aunque sea menor al solicitado.

Hay muchos buenos investigadores comprometidos en hacer un trabajo serio y profesional. Sin embargo, por la forma en que se evalúa el trabajo del investigador, en donde muchas veces es más importante la cantidad que la calidad, muchos de los que trabajan en investigación buscan más el acumular puntos que hacer un trabajo de importancia. No tiene nada de malo ambicionar ser influyente en el medio de la academia y la investigación. El problema está en que en la búsqueda de aumentar el prestigio se le de más importancia al volumen que a la relevancia del trabajo realizado. Y no faltará quien defienda a su universidad diciendo que en ella se hace una gran cantidad de investigaciones. Muchas veces no sólo se busca prestigio sino también mejorar los ingresos. Por eso no es raro que un investigador se comprometa en más labores de las que puede realmente realizar. Como consecuencia hay clases que no se atienden, asesorados que no reciben asesoría, publicaciones sin relevancia, etc.

En México se hace investigación de frontera y no son pocos los científicos mexicanos de primer nivel en el mundo. Sin embargo, parece que realizar este nivel de investigaciones es más para regocijo y beneplácito de los mismos investigadores y para aumentar el prestigio de las instituciones y los individuos involucrados en ellas que para el desarrollo y beneficio de los mexicanos en general. Hay que reconocer que descubrir y generar conocimientos nuevos puede ser apasionante y la satisfacción que producen los resultados por sí mismos es un gran aliciente para seguir investigando. Sin embargo, investigar para satisfacer la curiosidad científica no se justifica por la inversión para el desarrollo del país.

Cualquier conocimiento nuevo tiene su valor y puede resultar útil a la sociedad, esto podría justificar el que se hiciera investigación en cualquier campo y en cualquier dirección. Nunca se sabe con certeza de donde podría surgir un conocimiento extremadamente valioso. Un enfoque diferente es el de dirigir las investigaciones a resolver problemas y necesidades concretos. Es una lástima que en un país como México, con tantos problemas por resolver y tantas necesidades por satisfacer no se haga un mayor esfuerzo en dirigir la investigación precisamente hacia esas áreas.

Existen tantos problemas de salud, de pobreza, de baja productividad, de deterioro y contaminación del ambiente, que sobran para tener ocupados a muchos investigadores por varias décadas. Claro que no sólo es un problema de hacer investigación en esas áreas, sino también de aplicar las soluciones. Pero si no se aplican las soluciones producto de la investigación para mejorar y desarrollar a nuestro país, entonces para qué hacer investigación.

En México si se realizan investigaciones enfocadas a resolver problemas concretos, está el caso del desarrollo de nuevas y mejores variedades de plantas para cultivo. También existen casos de investigaciones que no son aprovechadas, como la investigación de plantas medicinales, que a pesar de que surgen medicamentos y tratamientos baratos, estos no son aplicados ni promocionados. Existe una tendencia en los mexicanos a utilizar y consumir los sofisticados productos importados que están de moda, incluso los investigadores, debido al sistema de evaluación a que están sujetos, tienden a seguir la moda de la investigación en otros países.

De los países desarrollados nos llegan noticias de grandes avances con mucha frecuencia. Siempre se están desarrollando nuevos productos o servicios como consecuencia del avance tecnológico resultado de la investigación y la inventiva. Las industrias de esos países se encuentran a la cabeza en prácticamente todas las áreas, realizan sus propias investigaciones a la par que las universidades e institutos especializados. En México rara vez se escucha de algún adelanto en la industria producto de la investigación mexicana; de hecho las industrias en México trabajan casi siempre con tecnologías extranjeras. Estamos atrasados en casi todas las ramas de la industria y las empresas que utilizan tecnología de punta son casi siempre extranjeras. Parece que los investigadores mexicanos no están trabajando para las industrias mexicanas. Y las industrias mexicanas tampoco parecen muy interesadas en invertir en investigación.

Existe una clara desvinculación entre la investigación y la industria en México. No sólo es culpa de quienes dirigen la investigación, los empresarios tampoco han puesto de su parte para establecer ese vínculo. Pero si la investigación se justifica por el bienestar y el desarrollo que trae al país entonces debería haber una mayor preocupación por evaluar qué tanto se cumple esta relación. Hay a quienes les preocupa precisamente que se dé este enfoque a la investigación mexicana y argumentan que el querer vincular a la investigación en mayor medida con la industria es una muestra de que la filosofía neoliberal está invadiendo hasta las universidades. Tal vez así sea, pero seguramente los mexicanos no queremos que nos ocurra lo mismo que les ocurrió a los países del bloque soviético, que al mismo tiempo que mostraban al mundo un gran desarrollo científico tenían un grave problema de productividad y pobreza.

No es deseable que toda investigación tenga un enfoque mercantilista, pues el desarrollo no necesariamente genera ganancias monetarias. Por eso es importante que el estado invierta en investigación, pues debe decidirse que campos de la investigación son prioritarios para el desarrollo y el bienestar de todos los mexicanos, no sólo de las empresas. Pero al ser la investigación patrocinada casi exclusivamente con recursos públicos, los investigadores corren el riesgo de adquirir todos los defectos de los burócratas. Sería muy saludable que la investigación fuera patrocinada en un mayor grado por la iniciativa privada. Las universidades deben promover el que las empresas se involucren más en las investigaciones. Ya es tiempo de que la investigación deje de ser un adorno para el lucimiento de las instituciones y los investigadores y sea más un verdadero instrumento de desarrollo para nuestro país.

© Panóptico, Alberto Carrillo
Octubre 15, 2000