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Haciendo Aventuras
Por Kyle Burbank y Gerardo Ochoa

A fines de 1995, mi trabajo en el laboratorio de la universidad se había complicado con otras varias ocupaciones, y me encontraba bastante exhausto. Tratando de distraerme, un día, navegando Internet, respondí al anuncio de una persona que solicitaba alguien para hacer un cuento interactivo a través del correo electrónico. Más bien me motivó la curiosidad hacia este proyecto, y sobre todo saber qué era un cuento interactivo.

Quien había puesto el anuncio era Kyle Burbank, residente de Phoenix, Arizona, de siete años de edad. Al principio estuve a punto de darle una excusa, pero decidí que valía la pena intentarlo. Quizá no fuera tan aburrido como parecía. Quizá era la distracción que tanto necesitaba. No lo sé.

La mecánica era la siguiente: Kyle mandaba un párrafo o sección con una parte de la historia, y yo debía continuarla. Intercambiábamos correos cada 10 días, más o menos, y trabajamos durante tres meses, de lo que resultó el pequeño cuento que incluyo abajo. Para facilitar la lectura, incluyo dos colores diferentes además de poner, al principio de cada sección, el nombre del autor. Respeté en todo lo posible la gramática de Kyle al momento de traducir el cuento al español, que por otro lado no ha sido corregido ni tiene título.

Kyle

Había en algún lugar lejos en el espacio un planeta muy raro. Nadie sabía el nombre del planeta porque acababa de ser descubierto. Pero lo que sabían es que había alguna clase de vida extraterrestre ahí.

Gerardo

Y esta forma de vida era, por decirlo de algún modo, polimorfa. Sería muy difícil clasificar esas increíbles formas como vegetales, minerales o animales, pero eso no quiere decir que esos organismos fueran desagradables. Simplemente eran diferentes, y podía detectarse en algunos de ellos indicios de inteligencia.

Kyle

Los Estados Unidos decidieron enviar una nave espacial al planeta para aprender de él. Enviaron una chica de 27 años llamada Kelly. Tenía pelo güero largo y era muy bonita. También enviaron a Russell, de 32 años, que era divertido e inteligente, y un hombre de 36 años llamado Jon, que siempre se estaba mordisqueando las uñas porque estaba nervioso. Mucha gente acudió el día del lanzamiento. Durante el despegue hubo mucho ruido y también mucho calor debido a las llamas de la nave. Finalmente despegaron. En el viaje al planeta vieron muchos planetas y constelaciones. Cuando llegaron estaba muy nublado debido a los gases venenosos y mini volcanes.

Gerardo

Lo primero que hicieron al llegar al planeta fue establecer una instalación espacial (Omicron 1) y otra en la superficie del planeta (Omicron 2) para poder realizar las actividades de exploración e investigación. El comandante de la misión, Russell, dirigía las actividades de la tripulación y de sí mismo. Las bases Omicron 1 y Omicron 2 estaban bien comunicadas por radio y el transporte entre ellas se realizaba con el Prometeo, una pequeña pero veloz nave.

Kyle

Empezaron a caminar en la superficie y encontraron un pequeño volcán para escalar. Era difícil y duro escalarlo. Cuando estaban a la mitad de la subida se toparon con un extraterrestre con un ojo que babeaba veneno. Jon reaccionó nerviosamente y comenzó a morderse las uñas. Kelly sintió que se le iba la respiración y se asustó. Pero Russell, por el contrario, comenzó a hacer bromas y tomar notas.

Gerardo

Mientras, en la Tierra, la situación respecto a la misión Omicron no estaba muy bien. El primer problema que tenía el control en Tierra eran las comunicaciones con Omicron 2, debido a la atmósfera nublada y densa del planeta, que había recibido el nombre temporal de SSM–2458 que significaba Misión Espacial de Búsqueda (Space Search Mission en inglés) número 2458. El segundo problema es que al control de Tierra, llamado Base Ventura, también le preocupaba los escasos aparatos de investigación a bordo de la misión Omicron para manejar toda esa forma de vida diferente y potencialmente peligrosa. Pero la mayor preocupación para la gente en la Base Ventura era el comportamiento de Jon. Pensaban que no sería capaz de completar la misión adecuadamente y, debido a su enorme responsabilidad – Jon estaba a cargo del sistema de comunicación – estaban preocupados y expectantes acerca de su evolución.

Kyle

El General le gritaba al Coronel que habría que hacer algo respecto a Jon debido a que su labor era una de las más importantes para la NASA. Todos en la base pudieron oír al General y lo que oyeron fue esto: "¡Cómo se te ocurrió mandar a ese sujeto! Todo lo que hace es mordisquearse las uñas. ¡Si arruinas una misión más te costará el puesto!" El Coronel, en su cabeza, hacía comentarios ofensivos...

Gerardo

Mientras tanto, habíamos dejado a los miembros de la misión Omicron escalando la montaña y teniendo un fugaz encuentro con un habitante de SSM–2458. Russell estaba anotando las cosas más notables acerca de esta criatura. Esta forma de vida extraterrestre actuaba de manera inofensiva, pero de pronto se exaltó. La tripulación nunca supo que pasó a continuación: la forma voló, corrió o algo más. El hecho es que la criatura simplemente desapareció.

Kyle

Una vez que la criatura desapareció, la tripulación quedó sorprendida. Descendieron la montaña y regresaron a la nave espacial. Llamaron a la NASA y reportaron lo que habían visto. Pensaban sobre como era posible que la forma hubiera desaparecido así, y pronto tuvieron una teoría. Supusieron que eso se debía a una clase de químico que podía encontrarse en este planeta, ¡y sólo en este planeta!

Gerardo

En la Base Ventura la noticia conmocionó a casi todos. Pero, como es fácil imaginar, el General Ackerman estaba completamente fuera de sí. Como se había dicho, la misión Omicron no contaba con equipo suficiente para manejar formas de vida peligrosas, ¡pero no tenía ningún equipo para trabajar con una naturaleza química de una clase distinta a la habitual! Entonces el General Ackerman le dijo al Coronel Thompson que abortara la misión. "No quiero perder la tripulación y las naves. La misión debe abortar ahora mismo" gritó al Coronel. El General estaba lejos de saber que la misión no podría ser abortada ahora, ni nunca.

Kyle

Otro problema que la tripulación tenía era que se estaban quedando sin oxígeno, y en sus tanques de oxígeno se filtraban gases venenosos y el químico que quizá había hecho desaparecer aquella forma de vida. Mientras tanto, en la Tierra la información estaba filtrándose a la prensa, y cuando la NASA pidió algunos astronautas voluntarios para otra misión, nadie aceptó. ¡Incluso rechazaron la recompensa de 10 mil dólares! Al parecer todos en la Tierra estaban consternados. Pronto algunos reporteros comenzaron a ser despedidos porque tenían tanto miedo que incluso se rehusaban a leer los reportes de la misión. ¡Los sueños de muchos niños estaban cambiando debido a este desastre! Las familias de los miembros de la tripulación estaban planeando sus funerales antes de tiempo, debido al fracaso de la promesa de la NASA de mandar una segunda misión para rescatar la nave y traerla de vuelta a la tierra. En el espacio, la tripulación parecía desaparecida, y la NASA no podía establecer contacto con ellos.

Gerardo

Por lo pronto, en Omicron 2 nuestros héroes no sabían de los problemas que su misión estaba causando en la Tierra. Sus problemas actuales se centraban en el encuentro con la forma de vida en la montaña. Pensaban que la reacción de la criatura no había sido la más amigable, al desaparecer súbitamente. Kelly y Russell discutían los detalles científicos y no notaban que Jon estaba al borde de un colapso nervioso. Por cierto, la comunicación con la Tierra se hacía más y más difícil cada vez. La tripulación pronto notó que alguna clase de lenta pero continua corrosión química afectaba a todos los equipos de Omicron 2. Jon casi tuvo un ataque de pánico cuando se dio cuenta de que los depósitos de oxígeno estaban siendo contaminados con una sustancia extraña e inidentificable. Tomaron una muestra y Russell decidió ir a la Omicron 1 a analizar la naturaleza química de este compuesto extraño.

Kyle

La NASA estaba muy preocupada por la tripulación. Pensaban que la misión había fallado, que ellos saldrían del negocio y que eso sería el fin de los viajes espaciales. Tenían un contacto mínimo con la misión, pero muy débil y distorsionado con la estática. Y al parecer había surgido otro problema. ¡El combustible se les estaba acabando!

La tripulación votó y decidió dejar el planeta, con todo y sus formas de vida. Consultaron esto con la NASA. La NASA les advirtió de los peligros que implicaba su viaje en estas condiciones. Como la nave ya casi no tenía combustible, podría estrellarse con el suelo. O si se metía entre una nube de meteoritos, podría ser destruida. Pero la tripulación ignoró estos problemas, y se alistó a partir.

Gerardo

Rusell recibía en esos momentos el análisis realizado sobre la corrosión que afectaba al equipo de Omicron 2. Entonces tuvo lugar una breve conversación entre Kelly, en Omicron 2, y Russell, en Omicron 1.

– Aquí Omicron 1, cambio – dijo Russell.

– Omicron 2 respondiendo. ¿Qué pasa, Russ? – contestó Kelly, un tanto nerviosa al oír la agitación en la voz de Russell.

– Mary, dile a Jon que se prepare a despegar, para que abandonen el planeta y se me unan aquí, en Omicron 1 e iniciar el regreso a la Tierra. Encontré... bueno, no es momento de perder tiempo – casi gritó Russell.

– Bien, ¿pero de que estás hablando? – dijo Kelly, poniéndose muy nerviosa.

Jon dudó un poco, pero finalmente dijo:

– Kelly... la corrosión... no es una corrosión. ¡Es una forma de vida! ¡Algún microorganismo está devorando a Omicron 2!

– ......

El silencio en la transmisión pareció durar años.

Después de enviarle esta última parte, perdí todo contacto con Kyle y con su papá. Yo espero que no hayan sido devorados por ningún microorganismo, terrestre o espacial, y que algún día Kyle se ponga en contacto conmigo nuevamente y podamos terminar este cuento.

Durante los tres meses que trabajamos esta historia, me di cuenta que lo que había iniciado como una actividad que a priori califiqué de aburrida, iba siendo cada vez más apasionante. No era sólo seguir la trama de la historia, sino tratar de darle nuevos giros y crear más emoción en la aventura. Kyle mostró ser paciente y comprensivo conmigo, su viejo viejo viejo amigo, y nunca corrigió o borró cualquiera de mis aportaciones. Es todo un reto intercambiar ideas y creación sin invadir al otro. Crear aventuras resultó, en fin, ser divertido y provechoso. Sobre todo, logró relajarme y hacerme más llevaderos esos meses. Es una experiencia que vale la pena repetir.

© Panóptico, Kyle Burbank y Gerardo Ochoa
Diciembre 15, 2000