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Esos Propósitos de Año Nuevo
Por Redacción /Panóptico

En estas fechas, más o menos, la gente empieza a vislumbrar cómo se quisiera ver para mediados del año próximo. La imagen siempre es positiva: más rico, más delgado, más fuerte. Sin embargo, son pocas las cosas que realmente se hacen para lograr este objetivo.

Y es que se parte de un esquema errado, que puede sonar muy motivante pero que en la práctica siempre fracasa: son los propósitos de año nuevo.

Tratar de mejorar o de evitar los errores siempre es loable, y eso es lo que da tanto encanto a los propósitos de año nuevo. Entonces, ¿por qué siempre se fracasa?

Parte del problema es la ruptura total que los propósitos implican con la conducta pasada. Si uno está acostumbrado a leer un libro cada seis meses, es muy difícil comenzar a leer uno al mes. Si la persona come seis o siete veces al día, regularizar sus comidas de golpe va a ser prácticamente imposible. Si se llevan 25 años sin hacer ejercicio, ¿de dónde va a salir la voluntad para ir a correr diariamente?

Aquí le proveemos de una lista que quizá lo hagan tener más éxito con sus propósitos de Año Nuevo.

Fíjese metas realistas. Si tiene un sobrepeso de 15 kilos, no pretenda haberlo eliminado a fin de Enero, y menos haber cambiado hábitos alimenticios, rutina de ejercicios y demás. Establezca esa meta para dentro de seis meses, y es más factible que la logre.

Programe cambios graduales. Si su propósito de año nuevo es aumentar sus conocimientos, no pretenda leer 10 artículos científicos diarios, y mejor programe uno a la semana durante el primer mes, tres durante el segundo y así, vaya aumentando la lectura hasta lograr el objetivo deseado.

No comente sus propósitos con nadie. Salvo aquellos que sean muy fáciles de lograr, porque nada afecta más la autoestima que fracasar en los propósitos mayores, como bajar de peso, terminar la tesis, escribir el libro prometido, etc.

Consiga ayuda. Si desea bajar de peso, asesórese adecuadamente y recuerde que las dietas mal llevadas sólo provocan rebote y aumento progresivo de peso.

Sea constante. Mantenga firmeza frente a su propósito. La inconstancia es la causa del fracaso de todos los intentos de cambiar la conducta.

Perdónese los resbalones. Si en una fiesta u ocasión especial rompe su dieta, no se deprima. Continúe como si nada hubiera pasado. Es malo romper la dieta, sí, pero es peor tirar todo por la borda debido a un simple episodio de comer de más.

Vigíle su rendimiento. Al iniciar una rutina de deporte constante (y recuerde que después de los 23 años es importante contar con vigilancia médica) lleve un registro especial o en su agenda de sus logros: más velocidad, más resistencia, estado físico al terminar el ejercicio, etc. Al revisar su registro a lo largo del tiempo, se sorprenderá con lo logrado.

Haga cambios que sean compatibles con usted. Si desde niño ha sido poco atlético, no pretenda ser seleccionado para las próximas olimpiadas y, si desde pequeño fue malo para leer, no intente convertirse en una enciclopedia ambulante a lo largo de un año.

Aporte tiempo suficiente. Pero no sobrevalúe su capacidad, y recuerde que cualquier rutina requiere tiempo. Si va a correr media hora diaria, recuerde que eso implica también un tiempo previo para vestirse adecuadamente para el deporte y al final también requerirá tiempo para refrescarse y volver a la rutina normal.

Cambiar de forma de vida o de hábitos es difícil, pero con constancia y sobre todo sensatez, estamos seguros de que podrá cumplir con gran parte de sus propósitos de año nuevo. ¡Felicidades!

© Panóptico
Diciembre 15, 2000