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¿Suficiente Capital?
Por Redacción /Panóptico

El sueño de muchas personas es establecer su propio negocio. Esta es, quizá, una de las conversaciones más comunes que se establece entre dos conocidos, una vez que han platicado sobre fútbol, telenovelas, noticias o lo que venga al caso como actualidad. "Ah, cuando ponga mi negocio" dicen entre suspiros…

La realidad es menos romántica que los deseos. Más del 90 por ciento de los negocios quiebran antes de cumplir su quinto año de vida. Hay muchas causas, pero una de las más frecuentes y más fácil de controlar antes de lanzarse a una empresa con pocas probabilidades de éxito es el capital insuficiente.

El caso de la miscelánea "El Azul" es típico. Enclavada en la colonia Portales, tuvo que cerrar sus puertas a pesar de aún no llevar ni un año operando.

Los clientes estaban satisfechos. Los empleados trabajaban. Había buena relación con los proveedores. Los precios eran sensatos. Abrían todos los días de la semana y durante horas suficientes. Los permisos estaban en regla.

Entonces ¿cuál fue el error?

Doña Rosita, la dueña, empezó el negocio con suficiente dinero para comprar el inventario y para cubrir los gastos que consideraba iniciales. Pero el error fue uno y sólo uno: no considerar todos los imponderables, los sueldos de los empleados, los servicios, los impuestos, la renovación del inventario, los permisos que no había contemplado y hasta las mordidas.

A veces se piensa que un negocio va a dar dinero para gastar desde el primer día: la triste realidad es que a veces todo el primer año es sólo para recuperar la inversión. Eso depende del tipo de negocio, pero el plazo nunca es menor a un año, aunque sí puede durar más.

Durante los primeros días todo fue bien: la mercancía se vendía y los empleados no habían cobrado. Al llegar a la primera quincena, el sueldo de los empleados no alteró mucho a Doña Rosita. Ya lo tenía contemplado. Pero a partir de ese momento, cada quincena mermó el capital del negocio. Al final, incluso tuvo que poner de su bolsa.

Los proveedores regresaban cuando todavía había mucha mercancía, pero indudablemente faltaba. Por lo tanto, había que tener siempre una cierta cantidad de mercancía "congelada". No era la misma, claro, pero tenía que verse llena la tienda, si no la gente no entraba a comprar. Y el inventario, por tanto, era fijo.

No faltaba el inspector de bomberos que quería que se construyera una coladera en medio del local o que se cambiara toda la instalación "porque el tubo conduit es de metal y ahora se usa de plástico" o porque "esos extinguidores no son de 10 kilos sino de 5". Claro, por el tamaño del local un incendio no requería sino un extinguidor de coche y además el extinguidor de 10 nadie lo iba a poder manejar bien. La solución era, claro está, la mordida.

Así, poco a poco, se fue acabando el dinero. Primero hubo que despedir a un empleado, y luego al otro. Y la tienda se empezó a ver triste, sola.

Cuando planee su negocio, haga siempre acopio de suficientes recursos. Considere hasta los imponderables más absurdos: comprar bolsas puede ser barato, pero surtir de bolsas un estanquillo durante todo un año puede costar bastante.

Es mejor empezar el negocio con dinero para hacer frente a los gastos imponderables por al menos seis meses. Si tiene para un año, mejor. Lanzarse a la aventura empresarial con menos es exponerse a una pérdida de todo, incluyendo la ilusión del negocio propio.

© Panóptico
Junio 5, 2000