La UNAM atraviesa por momentos muy oscuros. Tanto, que algunos mencionan que la situación de vulnerabilidad de la UNAM es peor que durante el paro. Las torpes maniobras políticas de Juan Ramón de la Fuente, el actual rector, han intentado revivir el movimiento de huelga. La agrupación de alumnos inconformes, conocida como Consejo General de Huelga o CGH, ha amenazado con reiniciar el paro, como el que tuvo ocupada a la UNAM por casi 10 meses.
Actualmente, no hay día en que los paristas no hagan marchas, exijan la liberación de los presos supuestamente políticos, apoyados por sus padres. Recientemente han impedido el acceso a rectoría, pocos días después de un diálogo que nunca fue tal, sino un monólogo eterno entre la necedad del CGH y la incapacidad de rectoría.
En opinión de una parista que no quiso revelar su identidad, el CGH sigue vivo y aunque no puede decirse que quienes lo apoyan sean mayoría y que algunas de las cosas que piden son aceptables.
– No estoy de acuerdo en que se elimine la vinculación con el CENEVAL ni tampoco con el pase automático. Se debe tener un cierto promedio para que el pase automático se cumpla, y no nada más así.
Pero mientras el ala radical del CGH sigue con exigencias desmedidas, los que conformaban el grupo de los moderados ya no están tan seguros de la pertinencia de todas las demandas.
– No recuerdo todos los puntos del pliego petitorio. Uno era la desaparición de las cuotas, que ya se cumplió.
– ¿Pero no debió haber terminado el paro justo cuando lograron ese punto, que fue el que dio origen al paro?
– Creo que sí. Ahí debió haber terminado todo. Aunque faltó que el rector quitara las cuotas por escrito, y al parecer era una maniobra nada más para terminar con el paro.
Sin embargo, en puntos tan medulares como lo de los presos políticos, que es lo que mantiene vivo el paro en estos momentos hay desacuerdo total.
– No estoy de acuerdo en que liberen a todos los presos políticos, porque algunas personas sí merecen estar en la cárcel.
En otros puntos, hay más razón, aunque como suele ocurrir con los paristas, no hay una comprensión completa de los fenómenos ocultos tras las agendas abiertas.
– Separarse del CENEVAL era necesario porque creo que no es un órgano que sea veraz. Parece que no es confiable, pero no sé bien que hay con el CENEVAL.
El movimiento se asume como algo constructivo. Como un alzamiento frente a la autoridad.
– El movimiento tuvo como ganancia el mostrar que el pueblo no va a acatar lo que se imponga así de fácil. El mayor logro fue el quitar las cuotas. También que vieran las autoridades que los estudiantes tienen voz.
Quizá. Pero al igual que los estudiantes del movimiento del 68, hubo mucho idealismo, pero también mucha manipulación. En realidad, las voces honestas que pudo haber en el movimiento fueron acalladas por las voces de la intriga, la manipulación y el juego político.
– No me consta, pero muchos decían que sí había apoyo del PRD. No sé en que consistía, pero muchos lo admitían.
Incluso el mismo PRD. A pesar de sus negativas iniciales respecto a estar involucrado en el movimiento, altos funcionarios llegaron a admitir que "el PRD no está dentro, sino al lado del movimiento universitario". Del mismo modo, la presencia de Iván Zavala, hermano de Roberto Zavala, subsecretario de Gobernación cuando Labastida era secretario del ramo, fue explicada con algún silogismo similar. Los malabarismos de siempre con las palabras de toda la vida
– Actualmente ya no estoy muy de acuerdo porque se han aumentado muchos puntos que quizá no valgan la pena.
Y es cierto. Pero la culpa no es sólo del CGH, sino de rectoría. Juan Ramón de la Fuente, comprometido totalmente con la supervivencia del sistema político, sabe de lo conveniente de mantener vivo el problema universitario.
La alumna entrevistada cree que las dos cosas principales que se ganaron en el movimiento fueron la desaparición de las cuotas y hacerse notar, es decir, que las autoridades sepan que ya no pueden hacer lo que quieran. Al menos, esa impresión tiene ella. En realidad no se ganó nada, pero sí se perdió mucho: casi diez meses sin clases, la deserción de muchos estudiantes de bachillerato y licenciatura, la fuga de cerebros en la Universidad, la cancelación de muchas becas y donativos y el desprestigio nacional y mundial que tuvo la UNAM.
Al parecer, ni siquiera en este momento los paristas tienen en claro que necesitan, quieren o desean. Rectoría, en cambio, sí lo tiene en claro: mantener vigente la inestabilidad para apoyar el voto del miedo.