Alejandro Martínez, el candidato por la Alianza por el Cambio para el distrito 38 del Distrito Federal, habló con Panóptico acerca de sus propuestas y su promisoria candidatura como diputado local.
¿Cuáles son tus propuestas de campaña?
La propuesta principal es la conversión del Distrito Federal en el estado número 32 de la república. Aunque los capitalinos ya podemos elegir a nuestro jefe de gobierno, aún falta por hacer para consolidar al Distrito Federal como un estado autónomo, con lo que esto implica. Por ejemplo, los actuales delegados no cuentan con todas las atribuciones que sí tienen los presidentes municipales. Por ejemplo, en el momento en que un delegado pueda supervisar a su propio cuerpo policiaco, podría tomar las medidas correctivas que sean procedentes.
Esas son las propuestas partidistas, digamos ¿qué hay de tus propuestas personales?
A mi modo de ver, es importante mantener un contacto cercano, y no sólo cercano sino real con la ciudadanía, con los electores. Ahora mismo, durante la campaña, como disciplina todos los días salimos a platicar con la ciudadanía, sea en la puerta de sus casas o en sus hogares, para ver qué necesitan, cuáles son sus prioridades, qué esperan de su futuro diputado local. Pero esto pretendo continuarlo, para que las personas no sigan viéndonos como políticos de cada tres años. Una vez por semana vendremos a las colonias, populares y de todo tipo, para ver en qué procedimientos y en qué gestiones podemos apoyar a la gente.
Más importante, explorar cuales son las verdaderas necesidades legislativas de las personas. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal se ufana de haber aprobado muchas leyes, pero los capitalinos no vemos el beneficio de ese aumento. Incluso hay leyes, como la de Participación Ciudadana, que todavía no cumple un año y ya requiere reformas, y esto habla de un trabajo legislativo pobre. Esto no ocurriría si el trabajo legislativo se basara en acercarse a los representados, y yo no dejaré de hacer esto.
¿Es este deseo de cercanía con las personas lo que te motivó a lanzarte como candidato de la Alianza por el Cambio?
Sí. Esencialmente el gusto de apoyar a mi comunidad, a la gente, en todos sus problemas. Y te hablo no sólo de la gente de mi distrito, sino de la ciudad y, por qué no, del país. Me ha motivado mucho el apoyo que me dan mis compañeros del PAN y el impulso de un grupo que me eligió como abanderado para aspirar a ser diputado local. Es un grupo que lo escoge a uno por méritos, y por reconocer el compromiso con la comunidad. Sin embargo, mi principal motivación es poder estar cerca de la gente. A lo largo de esta campaña he vivido este acercamiento, y uno no puede defraudar lo que las personas le han confiado.
A la gente muchas veces no le quedan claros los límites de cada función pública. ¿Cuáles son las tareas de un diputado local?
Creación y modificación de leyes, básicamente. Nombrar algunos funcionarios y aprobar o no otros a propuesta del jefe de gobierno. También aprobar o modificar la propuesta de la ley de ingresos y egresos.
¿Y entonces qué te puede solicitar la gente, ya que estés en funciones?
Fundamentalmente podemos ayudar a la gente a que sepan cómo hacer las cosas y cómo pueden beneficiarse de los marcos jurídicos existentes. Sobre todo, que sepan que siempre hay, en las oficinas públicas, un funcionario que, por derecho constitucional, tiene la obligación de recibirlos, y que si esa persona no lo quiere hacer yo personalmente los acompañaría para lograr abrir las puertas de la oficina de esa persona. El servidor público debe ubicarse en cuanto a que no es mandante sino mandatario: está para servir a quienes le dieron el poder, y quienes se lo dieron son las personas.
Muy importante, en relación con lo anterior, será saber en qué forma quiere la gente de Tlalpan que se ejerza el presupuesto. En los recorridos que hago por las calles, se percibe la gran disparidad entre lo que la autoridad ha dispuesto para una zona y lo que la gente realmente necesita. Mi papel, en este sentido, sería de vigilar que el presupuesto se asigne, a la hora de aprobarlo, para las tareas que la gente considera prioritarias.
No me gusta engañar a la gente. Yo no podría obligar al delegado a hacer algo, pero sí podría apoyar las tareas a través de las asignaciones presupuestales en la ley de ingresos y egresos, y también apoyar a la gente con la gestión. Sin embargo, el delegado es quien tiene la decisión final.
¿Vas a mantener tu presencia en Tlalpan sólo a través de tus visitas semanales?
Se crearán módulos para la atención de la ciudadanía. Cada diputado tendrá uno, y a través de éste las personas podrán solicitar gestiones, recibir orientación y otro tipo de apoyos. El módulo es un buen mecanismo para mantener un contacto cotidiano con la gente.
¿Qué metas pretendes alcanzar durante tu gestión como diputado local?
Quisiera trabajar en un buen proyecto de ley que impulse a los pequeños comercios. La gente se desanima cuando encuentra trámites engorrosos y arbitrariedad burocrática. Aun así, los pequeños comercios son sostén de muchas familias. Por ejemplo, aunque uno no puede influir en los trámites de ventanilla que el ejecutivo impone, sí puede fomentar, a través de la ley, mecanismos que permitan el subsidio o exención fiscal. Además, hay que enseñar a la gente a llevar una contabilidad más sencilla. Que la gente aprenda a no depender del gobierno sino de su trabajo, que sea autosuficiente y se emplee a sí misma con dignidad.
¿Por qué habría la gente de votar por ti?
La gente va a votar por mí porque va a votar por una persona honesta, con capacidad, comprometida con su comunidad, que no tiene cola que le pisen. Lo único que tengo es mi palabra y mi reputación para garantizarles seriedad y compromiso. Tengo muchas ganas de servir a la gente y demostrarle que el cambio les conviene.
Alejandro, eres muy joven, y Panóptico está básicamente orientado a niños, adolescentes y jóvenes, además de que una buena parte del electorado es joven. ¿Tienes algún mensaje para los niños y los jóvenes?
Pues que tenemos una gran tarea por hacer. Desgraciadamente, nuestros padres la descuidaron mucho y ahora tenemos que recuperar lo perdido: hay que reformar las instituciones en México, reformar el sistema de gobierno. Hoy nos toca a nosotros rehacer algo de lo que se hizo mal y dejarles algo mejor a nuestros hijos y a los niños que vienen detrás. México merece un cambio y este cambio depende de una nueva actitud de todos, pero sobre todo de quienes vamos a recibir los beneficios. Y aunque los niños y adolescentes no voten, en sus manos está cuidar el medio, proteger a su comunidad, ser buenos hijos y estudiantes y saber que cuentan conmigo, Alejandro Martínez. Niños, jovenes, adolescentes, todos vamos a dar un voto de confianza este 2 de julio al cambio que México necesita.