Un gran número de personas pierde la vida cada año en accidentes automovilísticos de todo tipo. Quienes no pierden la vida, suelen quedar con lesiones que pueden persistir por largo tiempo. Una proporción significativa de estos accidentes es causada por adolescentes al volante. Cifras para Estados Unidos muestran que los conductores con menos de 25 años causan alrededor del 40 por ciento de los choques vehiculares fatales. Se consideran tanto a la falta de experiencia como a la inmadurez las causas principales de los choques vehiculares en los conductores de 16 a 20 años. La inexperiencia hace que los conductores jóvenes sean menos hábiles para hacer frente eficazmente a situaciones peligrosas. Esto se suma a la inmadurez, que los hace proclives a tomar riesgos innecesarios al manejar, como conducir a altas velocidades, no usar el cinturón de seguridad, y al mismo tiempo sobreestimar su habilidad para manejar. La presión de los compañeros también desempeña un papel importante para presionar al conductor a tomar más riesgos de los necesarios y también para consumir alcohol. En algunas comunidades de Estados Unidos donde, por recortes presupuestales, se suspendieron los programas para otorgar licencias a conductores adolescentes de 16 y 17 años, hubo una reducción de 63 por ciento en los accidentes automovilísticos para este grupo de edad.
No es necesario llegar a este esquema prohibicionista. Aunque quizá el problema fuera menos grave si las autoridades hicieran su trabajo al otorgar permisos de manejo sin ton ni son para menores de edad.
"El examen de conocimiento de tránsito es obligatorio para sacar el permiso para conducir" dijo una de las encargadas en otorgar los permisos de los menores de edad; "también es obligatorio que lean el reglamento de tránsito". Pero la realidad parece ser muy diferente a lo que esta persona comentó ya que la corrupción está presente en donde se otorgan los permisos.
Cuatro menores de edad confirman esto. "No me pidieron el examen de tránsito" dijo un joven de 16 años, pero no fue porque se les haya olvidado sino porque les ofrecí dinero; lo mismo pasó con una joven de 17 años quien no sacó el permiso sino la licencia de conducir: "no me hicieron ningún examen ni nada pero tuvimos que pagar mucho dinero para que nos dieran la licencia" dijo; otro caso similar es el de un joven de 17 años que también tuvo que pagar para no tener que hacer el examen de conocimiento; en este caso fue más sencillo porque ya conocía a la persona que le sacó el permiso.
Las cantidades que se ofrecen varían mucho, de los entrevistados las cantidades fueron de 50 hasta 750 pesos. El hecho es que la corrupción en este campo trae como consecuencia que los jóvenes obtengan su permiso sin saber manejar debidamente y por lo tanto que sean más susceptibles a accidentes. "No he leído el reglamento de tránsito" dijo el joven de 16 años; "No he leído nada del reglamento de transito" dijo una muchacha de 17 años que a diferencia de los demás entrevistados dijo que sí hizo el examen de transito, pero que lo hizo a los 15 años por lo que tuvo que hacer el examen en el Estado de México en donde sí es permitido y todo fue legal.
Al parecer ninguno de los entrevistados ha manejado después de haber tomado alcohol: "nunca he manejado habiendo tomado" dijo la joven de la licencia de conducir; pero sí tomar retos al conducir: "sí he manejado rápido cuando se puede". "A veces me gusta manejar rápido" dijo el joven de 16 años. "He manejado rápido cuando voy con mis amigos, tanto que por estar jugando casi chocamos" dijo la joven de 17 años.
Las autoridades se muestran muy irresponsables al otorgar permisos sin haber examinado a conciencia la habilidad para manejar del adolescente, y sin haber provisto la suficiente educación vial. Al parecer, lo que las autoridades buscan al otorgar permisos es extorsionar a los adolescentes y obtener dinero. No les importa la potencial producción de accidentes, ni la vida de la ciudadanía.
La corrupción, como siempre, es un gran problema, pero en este caso está formada tanto por el que acepta el dinero como por el que lo ofrece. No podemos quejarnos de corrupción si nosotros somos los que los inducimos a esto. Para combatir la corrupción en este ámbito de la evaluación de los futuros conductores, hay que presentarse al examen de manejo con todos los conocimientos, con algo de experiencia y sobre todo, mostrar al evaluador que uno no tiene que dar dinero por lo que sabe hacer bien.