La Literatura y el Toreo
Ernest Hemingway
Fragmentos del pensamiento de este autor
norteamericano, furibundo fanático del toreo.
"Supongo que desde el punto de vista moral moderno,
es decir cristiano, la corrida es moralmente indefendible;
hay siempre en ella crueldad, peligro, buscado o azaroso y
muerte..."
"...no estaría mal tener un libro en inglés sobre las
corridas de toros; un libro serio sobre un asunto tan
poco moral puede tener siempre interés."
"Yo he visto todo eso, la gente corriendo, el
caballo destripándose y los elementos de su dignidad
pereciendo uno tras otro, a medida que el animal se destripaba,
arrastrando por el suelo sus porciones más íntimas en una
parodia de tragedia."
"Los dos gitanos estaban en el matadero entonces, y
el muchacho pidió permiso, puesto que el toro había matado
a su hermano, para matarlo él mismo. Se le concedió, y
empezó por arrancarle los ojos cuando el toro estaba en
la jaula. Luego le escupió cuidadosamente en las órbitas;
lo mató después, metiéndole un puñal en la espina
dorsal, entre las vértebras del cuello."
"...cuando uno de los caballos fue herido, salió de
su vientre una lluvia de serrín... el serrín fue metido en
el cuerpo del caballo... para llenar el vacío creado por
la pérdida de varios órganos."
"De todos los asuntos de dinero que conozco, no he
visto nada más sucio que las corridas de toros."
"Pero en general, no hay hombre más mezquino con
sus inferiores que el torero."
"Los toreros pueden sentir miedo del toro... y si
sienten ese temor, mandan a los picadores y a los banderilleros
que lo revienten."
Federico García Lorca
Hay muchas razones para cambiar de opinión, pero
sorprende el drástico cambio de Federico García Lorca,
que escribió en "La memoria y la
sangre":
¡Ay desdichada España! ¡País de negruras, de fuego
y horror! ¡Apoteosis de imbecilidad dirigida por
curas lujuriosos, toreros, chulos, prostitutas sin
alma, ladrones de frac e ignorante de fe!
Lo más llamativo de esta declaración es lo dicho por
el autor, en defensa del toreo y los toreros, en la obra
"Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez
Mejías." Según varios estudiosos de Lorca, este cambio se debió a sus
frecuentes relaciones con toreros y torerillos, lo que le llevó a ver
la fiesta de otra manera. Quizá al saber lo que existe en
realidad en el fondo de toda la palabrería taurófila, tuvo un retorno
a la conciencia.
Apéndice Siguiente
Apéndice Anterior
Inicio del Reporte
© Panóptico, The NewStar Magazine
Julio 12, 2000