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El Posgrado como Entretenimiento
Por Gonzalo Rosado

En los últimos años el número de posgrados y posgraduados ha ido en aumento gracias a que cada día se necesita tener una mejor preparación para poder conseguir un buen trabajo. Así, se supone que un posgraduado está en mejores condiciones de acceder al mercado de trabajo y una vez en él, de progresar más rápidamente.

Como siempre, la realidad no coincide con lo que los promotores de los posgrados asumen. Hay muchas personas que, aunque tienen un posgrado, están desempleadas o trabajan en algo distinto a lo que estudiaron en la maestría o en el doctorado. Esto se debe no sólo al desempleo, sino a la falta de vinculación entre muchos programas de posgrado, diseñados para una realidad distinta a la nacional, con la realidad del país.

Una persona que estudia un posgrado generalmente aprende más que si no lo hubiera estudiado, pero eso no quiere decir que llegue a saber más que una persona que no estudió un posgrado. "Un posgrado da más conocimientos y más madurez" dijo la profesora de biología del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur de la UNAM, María Elena Monroy que tiene una maestría en biología animal, "aunque todo depende de la persona y no de todos los títulos que tenga"; su opinión respecto a la escasez de trabajo fue: "en ciencia es difícil trabajar en algo que tenga que ver con la maestría porque no hay dónde".

Otro maestro del mismo plantel, Jacobo Gómez, que se desempeña como profesor de física y cuenta con una maestría en esta disciplina dijo que "una persona con maestría tiene trabajo en cualquier lado, sí hay trabajo, lo que pasa es que hay que perseverar en la búsqueda de un empleo". Por otra parte, la opinión de otro profesor, Raúl Meléndez, que también tiene una maestría en física comparte que "no se ha generado la infraestructura necesaria para poder brindar trabajo para los que están capacitados, y el que sí tiene trabajo, está mal pagado".

El profesor de psicología Enrique Morales, enfático, afirma que "un posgrado no es un evento que pueda marcar una enorme diferencia entre las personas". Con una maestría en psicología educativa, Morales asegura que es "la historia personal de cada sujeto lo que importa; no tanto los títulos como lo que estos representan y el interés propio".

El maestro en psicología comenta que hoy en día los posgrados están hechos para entretener a la gente: "los posgrados en nuestro país no tienen nada que ver con el sector laboral" aunque reconoce "que sí hay una preocupación de como obtener mejores cuadros técnicos y profesionales pera el desarrollo del país". La importancia de los posgrados es que las personas puedan utilizar lo que aprendieron en beneficio propio y del país, "necesitamos personas muy bien preparadas en todas las áreas".

Por otro lado, hay personas hacen un posgrado sólo para tener un título más y así poder conseguir un mejor trabajo, "es válido en términos de cómo funciona la sociedad; lo entiendo pero no necesariamente lo justifico" dijo el profesor Morales. Sin embargo, el maestro Meléndez reconoce que "en ciencia casi nadie de los que estudian un posgrado lo hacen para obtener un mejor trabajo". Dice que los posgrados deben hacerse por gusto y para aprender más, ya que en su opinión, de otra forma no se puede aplicar lo aprendido.

La realidad es bastante mala, al parecer. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde el 70 por ciento de los posgraduados se dedican al sector productivo, esto no ocurre más que con el 10 por ciento de los posgraduados mexicanos. El resto regresa a instituciones académicas, donde se eternizan en la consecución de más y más títulos de posgrado. Eso podría parecer justificado si otras fueran las condiciones del país, pero no en México, donde hay tantos problemas inmediatos por resolver.

© Panóptico, Gonzalo Rosado
Julio 20, 2000