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SIDA en Africa... ¿y México?
Por Redacción /Panóptico

Cada minuto aparecen 11 nuevos casos de SIDA en el mundo, y de esos 9 se presentan en Africa. Por distintos motivos, la mayoría desconocidos, la propagación de la enfermedad en Africa es mayor y mucho más agresiva que en el resto del mundo.

Parte de esto se debe a la falta de educación. En Sudáfrica hay mil 600 casos nuevos cada día. Tan grave es el panorama, que las estimaciones actuales apuntan a que 1 de cada 5 adultos morirá de SIDA. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada semana mueren alrededor de 290 niños menores de un año por esta enfermedad. Los niños de mayor edad tampoco están exentos, debido a la creencia muy difundida de que tener relaciones sexuales con un niño puede curar el SIDA. Así, hombres con SIDA abusan sexualmente de niños y niñas suponiendo que eso los curará.

Este patrón tan agresivo se ha acentuado porque el gobierno de Sudáfrica ha perdido y sigue perdiendo tiempo valioso en determinar si el virus de la inmunodeficiencia humana, HIV, es o no causante del SIDA. Aunque en el resto del mundo no hay controversia al respecto, Sudáfrica es uno de los países que cayeron en el inútil debate causado por los rumores de que esta enfermedad podía deberse a desnutrición extrema y que el HIV era sólo un inocente virus que aparecía en el organismo de las personas cuyo sistema de defensa se debilitaba por la desnutrición.

Así, el gobierno no ha lanzado campañas para promover el uso del condón, porque no está convencido que la enfermedad se contagie por vía sexual. Tampoco ha permitido la aplicación de AZT, un fármaco que ataca al virus HIV, a recién nacidos. Tan sólo esta medida podría disminuir a la mitad los casos de SIDA por contagio durante el parto.

La irresponsabilidad de Sudáfrica es imperdonable dado que su nivel de desarrollo está dentro de los más altos del continente africano. Pero no es el peor caso. Por ejemplo, en Zimbabwe se ignora totalmente la epidemia. No hay un sólo programa gubernamental al respecto, ni siquiera para debatir si un virus u otro agente causan al SIDA. Por eso, entre el 25 y el 45 por ciento de la población adulta está contagiada de HIV. La única campaña que funciona marginalmente es una que por su cuenta han emprendido un grupo de prostitutas. Como suele ocurrir, el gobierno las obstaculiza con frecuencia.

No todo el panorama es así de pesimista. En Uganda, por ejemplo, ha habido una declinación de casi 50 por ciento en la tasa de contagio. Desde 1986 se lanzó una fuerte campaña contra el SIDA, entre las cuales destacan intensas campañas de divulgación que promueven el uso del condón y otro tipo de eventos de educación sexual para niños y jóvenes. El presidente Museveni ha comentado que el clero y los grupos conservadores se opusieron fuertemente a las campañas, pero que simplemente fueron ignorados.

En México las cosas no están tan mal aún, pero los adolescentes siguen involucrándose en conductas que implican sexo inseguro. Como la línea moralista dictada por los grupos más reaccionarios del país marca que no hay que hablar de esto, el sector salud durante largo tiempo ha ignorado el hecho de que los adolescentes suelen mantener relaciones sexuales. Así, estas relaciones se producen en un entorno de desinformación y falta de educación.

El perfil de transmisión de SIDA ha cambiado en México, para aparecer en prácticamente todos los tipos de intercambio sexual: parejas casadas, lesbianas, abuso sexual infantil y otros. Y con todo y esto, cada vez que el sector salud o cualquier organismo trata de iniciar una campaña de promoción del uso del condón, organismos oscuros de toda índole presionan a los operadores sanitarios para que, en el peor de los casos, pasen la campaña muy noche, cuando casi nadie puede verla.

Si México ha de salir del atraso, debe dejar de lado a las voces oscurantistas. Ha llegado la hora de seguir el ejemplo de Uganda, y preocuparse mejor por la salud de nuestros jóvenes que por quedar bien con gente que se asume como muy moral, muy culta y muy religiosa, pero que nada aportan al desarrollo de México y menos a la cultura del sexo seguro.

© Panóptico
Julio 20, 2000