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Talento Desperdiciado
Por Gerardo Ochoa

Se llama sobredotados, superdotados, excepcionales o sobresalientes a los niños con inteligencia o capacidades extraordinarias. La publicación de "Las Estructuras de la Mente" de Howard Gardner en 1983, reconoció siete tipos básicos de inteligencia, y eso abrió una nueva concepción de la inteligencia excepcional.

La maestra María Teresa Silva y Ortiz, de la ENEP Acatlán de la UNAM, autora de libros sobre el tema, estima que "del 2 al 5 por ciento de los niños son altamente superdotados, pero este porcentaje se extiende hasta el 10 por ciento si contamos al resto de los niños brillantes".

En México, por tanto, hay muchos niños potencialmente sobresalientes, la mayor parte no identificados, y pasan por niños y alumnos problema, cuando se aburren en la escuela por lo fácil que les resulta, o manifiestan un carácter difícil pues las actividades comunes no suponen un reto para ellos. Algunos, por fortuna, reciben buena atención y estímulos.

David Flores, de 10 años, es un ejemplo. Es un deportista y estudiante destacado. Desde bebé mostró gran interés en su medio ambiente. Y ha logrado sobresalir tanto en el deporte como en la escuela.

Ser padre de un sobresaliente es un reto, dice Oscar, el papá de David, porque "hay que dar libertad pero también disciplina para que utilicen y saquen el mayor provecho del talento".

Blanca, la mamá de David comenta que "todos los niños merecen apoyo, pero los sobresalientes lo demandan con más cantidad y frecuencia".

Ambos papás coinciden en que "es infortunado que no cuentan con ningún apoyo como no sea el nuestro. El dinero no alcanza y las clases cada vez cuestan más".

Un paseo por Texas

Justin y Taylor Wortley, de Stephenville, un pueblo en Texas, Estados Unidos, son también sobresalientes. También reciben apoyo por parte de sus padres y también fueron identificados como sobresalientes desde el jardín de niños. La diferencia es que son apoyados por un programa, que en Texas se llama GATS.

GATS son las siglas de Gifted and Talented Students (Estudiantes Sobresalientes y Talentosos), que da oportunidades a los estudiantes para participar en proyectos especiales, periodismo escolar, y más retos en el salón de clases. GATS no implica un costo extra para los padres, ni tampoco más horas en la escuela para los niños.

Justin dice que GATS le ha ayudado mucho. "Antes me aburría mucho en la escuela, pero ahora ya no, pues avanzamos más rápido y aunque el trabajo es más duro el reto es mayor".

A sus 12 años, Justin es un niño feliz, que se acepta como sobresaliente y afirma no sentir diferencia respecto a sus amigos, "pues me tratan igual que a los demás, aunque a veces los extraño, ya que ellos no están en GATS". También dice que "cuando sea grande, seré veterinario". Ser de GATS no impide a Justin tener importantes logros en el karate y béisbol.

Tricia, mamá de Justin y Taylor, comenta que "ser mamá de un niño sobresaliente es más una bendición que un reto". Taylor, hermano de Justin, de 8 años, también muestra una capacidad excepcional, más inclinada al arte.

De vuelta a México

"En México todo se desperdicia, recursos naturales, presupuestos, y también talentos", puntualizó Ricardo Wollstrom, de 19 años.

Wollstrom, que empezó a acudir a la UNAM a 'hacerle a la ciencia' desde que tenía 14 años, ha vivido en carne propia la falta de apoyo oficial. "No se vale que si queremos participar en el progreso del país nos hagan difíciles las cosas", señaló.

"Tuve que colarme en un programa de la UNAM para alumnos de preparatoria y después conectarme", dice Wollstrom, que estudia Medicina y que, fuera de sus actividades científicas, tiene una vida completamente normal.

"Es un mito el sobresaliente aislado, sin amigos y metido todo el tiempo en los libros. Casi todos juegan, son sociables y disfrutan de la escuela cuando les ofrece retos", menciona Silva.

Pero en México a los sobresalientes incluso se les niega: Silva dice que en una conferencia que impartió en la UNAM, unas personas aseguraron que no existen sobresalientes en nuestro país.

Esto quizá se debe a que hay adultos que no se sienten a gusto con niños con una visión muy amplia de la realidad y que pueden superarlo. Wollstrom dice que su relación con los maestros no es siempre de lo mejor "no es que me quiera pasar de listo; sólo se me ocurren ideas, y se enojan porque en minutos resuelvo el problema que se supone llevaba más tiempo. Pero no son malas personas. Sólo son malos maestros".

La versión oficial

"Los niños con capacidades intelectuales excepcionales reciben atención especial en el aula de clases. Para tratarlos, el maestro es ayudado por unidades de apoyo, que integran a maestros, psicólogos y trabajadores sociales", afirma Diana López Charreton, subdirectora de operación de la Dirección de Educación Especial de la SEP, quien dijo que los niños con capacidades y aptitudes sobresalientes (CAS) son atendidos en la misma aula que el resto de los alumnos.

El apoyo que reciben consiste en tarea extra, sobre temas que les interesan. Pero tarea extra, a fin de cuentas.

Datos de la SEP muestran que en 1998 que recibían atención 700 niños CAS en el Distrito Federal. López admitió que evidentemente existen muchos más, y que sólo atienden a los niños que les son reportados por los maestros.

Conclusión

En ambos países hay niños talentosos. La diferencia está en el número que reciben atención y en la forma en que se les busca.

Los principales interesados no parecen conformes: "700 niños son muy pocos. Si Estados Unidos, un país rico, los cuida como un tesoro, es inaceptable la indiferencia que existe en México. No podemos darnos el lujo de desperdiciar a los más valiosos de los ciudadanos del mañana". Palabras de Ricardo Wollstrom.

© Panóptico, Gerardo Ochoa
Agosto 3, 2000