Frente al innegable crecimiento del las tasas de uso de drogas ilícitas, lo limitado del modelo tradicional para luchar contra el narcotráfico y la desesperación pública al enfrentarse al hecho de una inseguridad creciente, que en buena parte se atribuye a los adictos o usuarios de drogas, surgen por fortuna propuestas novedosas que pretenden encarar el fenómeno con una aproximación distinta. Una de esas propuestas es "Mate al Narco, Jaque al Crimen", original del mexicano Jorge Torres.
La propuesta es novedosa porque se trata de una estrategia mercadológica para acabar con el narcotráfico. "Siendo éste un fenómeno netamente económico, que se maneja con diferencias de precio e incluso promociones, la mejor forma de enfrentarlo es inducir el derrumbe del precio de las drogas" afirma Torres.
Este enfoque del narcotráfico como un fenómeno estrictamente biológico choca con el paradigma de los modelos biomédico y penal con los que tradicionalmente se le enfrenta. El modelo biomédico trata el fenómeno del narcotráfico enfocándose sobre todo en el trastorno sanitario que supone el uso de drogas, y se limita a ofrecen estrategias de prevención para quienes no usan drogas, y de rehabilitación para quienes las usan. El modelo penal se limita a establecer distintos marcos de penalidad que enfrentan tanto vendedores como productores y consumidores de drogas. Estos dos modelos suelen combinarse y forman, actualmente, el esquema tradicional de combate al narcotráfico: persecución penal de la oferta y demanda junto con servicios al adicto y prevención del uso de drogas.
Esquema que, a la vista de los resultados, no ha sido exitoso. Torres dice que esto se debe a que "no se entiende que el narcotráfico es un fenómeno de mercado", lo que quiere decir que mientras más se persigue penalmente a los narcotraficantes el producto alcanza mayores precios "y eso constituye un aliciente para seguirlo produciendo y vendiendo".
"Jaque al Narco, Mate al Crimen es una propuesta que se basa en el reconocimiento del eje económico del narcotráfico y propone destruirlo derrumbando los precios de los estupefacientes en el mercado". Sin embargo, "no se trata de legalizar las sustancias ilícitas, ya que eso sólo aumenta el número de adictos y, al haber más, el narcotraficante se da el lujo de bajar sus precios, porque sabe que tendrá más consumidores". El esquema de la legalización y despenalización ha sido un fracaso completo en todos los lugares donde se ha intentado, incluso en Holanda.
"Si el Estado provee a los adictos de droga en forma controlada, se convierte en un monopolio que derrumba los precios de las drogas y acaba con la rentabilidad del narcotráfico" dice Torres. El esquema se complementa con una buena terapia de rehabilitación de buen nivel "porque no se trata de conservar al adicto en un infierno eterno de adicción" sino de "ofrecerle las mejores posibilidades para que deje su adicción". La propuesta se complementa de manera muy importante y básica con programas intensivos de prevención porque "el narcotraficante, al ver que su mercado empieza a ser amenazado, empezará a buscar nuevos clientes".
De hecho, esto ocurre aun hoy en día. El precio de la droga en México es muy inferior al que hay en otros países. La mejor prueba de que el narcotráfico es un fenómeno netamente económico es "esa diferencia de precios entre distintas economías". Y así como unos tenis de marca cuestan 150 dólares en Estados Unidos, el mismo modelo se vende en 70 dólares en México. Lo mismo ocurre con la droga. Lo más siniestro es que, en colonias marginadas, la misma "grapa" de cocaína que cuesta 300 pesos en las discotecas de alto nivel, se consigue hasta en 15 pesos afuera de primarias y secundarias de colonias pobres.
Por eso, "al convertirse el Estado en el único proveedor, con precios ínfimos, el narcotráfico deja de ser negocio" y además "con el dinero que se ahorra al no seguir combatiéndolo con el esquema tradicional, se financian las actividades de prevención y readaptación". Sin embargo, "esto no quiere decir que no vayan a perseguirse a los narcotraficantes; de hecho la propuesta implica una mayor penalidad para los delitos contra la salud, pero si el narcotraficante se enfrenta por un lado a penas más severas y menos impunidad, y por otro a un negocio que ya no es rentable, seguramente tenderá a dejar el narcotráfico por otra actividad ilegal que sea más fácil de perseguir".
Y es que el problema del narcotráfico es que, por el enorme flujo de efectivo que genera, logra corromper a policías y servidores públicos hasta entonces honrados "convirtiendo a los gobiernos en las verdaderas cabezas y capos de la droga".
La propuesta de Jaque al Narco, Mate al Crimen "seguramente tiene varias deficiencias y por eso quiero exponerla al escrutinio público, para que reciba correcciones y reorientaciones de las personas que conocen sobre el azote de la adicción" ya que lo más importante es "mantener la mente abierta porque el objetivo principal es acabar con el narcotráfico".
La propuesta es insólita, novedosa y parece bastante viable. No parte, por cierto, de enfoques retorcidos o de agendas ocultas. "No es un paso hacia la legalización ni tampoco es una estrategia de las conocidas como reducción del daño. Es un esquema para aniquilar el poder económico del narcotráfico". Torres dice que si lograra llevarse a cabo, "el narcotráfico dejaría de ser negocio" y por lo tanto "no habría alicientes para seguirlo ejerciendo". El interés público por la propuesta ha ido desde la franca incredulidad al asombro y finalmente la aceptación "porque la gente finalmente reconoce que hay que hacer algo para evitar que las drogas destruyan la vida de tanta gente, de nuestros niños y finalmente de nuestro México". Que así sea.