El robo a las tiendas de autoservicio es un problema significativo para los dueños de esos negocios. Las cantidades robadas son tan grandes, que se justifica el invertir en sistemas de seguridad costosos. Porque por mucho que cuestan, siempre es más difícil enfrentar las pérdidas económicas que causan los ladrones.
El encargado de seguridad de un supermercado que prefirió mantenerse como fuente confidencial, dijo que la tienda necesita tener muchos sistemas de protección, tales como agentes que se visten de civiles para pasar desapercibidos entre las personas, cámaras ocultas, guardias externos, y censores de seguridad que se le ponen a las mercancías por si ninguna de los sistemas anteriores funcionó.
El entrevistado afirmó que la edad de las personas que intentan robar artículos es diversa, que "no hay una edad específica; hemos agarrado a niños de ocho años robando carritos, adolescentes de 12 ó 13 hurtando pintura en aerosol, adultos de 20 a 25 llevándose cosméticos, y hasta gente de alrededor de 30 años sustrayendo bronceadores, aunque la mayor parte de los ladrones son jóvenes".
Al parecer, tampoco hay un nivel económico específico en estos ladrones de autoservicios, y de hecho "el nivel económico varía mucho; desde personas con apariencia de gente de escasos recursos hasta quienes portan ropa elegante".
Según la fuente, los artículos que más se intentan robar son cosas pequeñas que puedan pasar desapercibidas como cosméticos, los CDs, pilas, desodorantes, juguetes, pelotas, etc., y que los intentos de robo son más frecuentes en los fines de semana. Como las cosas que intentan robar generalmente no son caras, la única consecuencia que este intento de robo tiene para los ladrones es tener que pagar el artículo.
El entrevistado comentó que los ladrones no se hacen de los artículos por necesidad sino por el simple hecho de robar: "no es muy frecuente que la gente robe cosas por necesidad; es por travesura y por aventura, aunque hay otro tipo de personas que lo hacen para revender lo hurtado".
Así, el perfil de la gente que roba cosas de las tiendas de autoservicio es muy diferente al que uno podría pensar, ya que en general son jóvenes, no son exclusivamente de un nivel económico bajo, generalmente no roban por necesidad.