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Los Mejores Juguetes
Por Gerardo Ochoa

En la temporada de fiestas que se aproximan comprar juguetes pasa a ser una necesidad. Pero con los actuales precios y sobre todo, con la tan extensa oferta de juguetes que hay, hay que ser cuidadoso en la elección. Hay muchas opciones, y por eso seleccionar de entre todo eso lo mejor puede requerir más de un momento de reflexión y quizá varias visitas a las tiendas.

¿Muchos o muy Pocos?

Los juguetes son indispensables para que el niño se desarrolle y exprese sus sentimientos, aprensiones, afectos y estados de ánimo. Sin embargo, como con todo, tan mala es la deficiencia como el exceso. En este caso el exceso es peor: un niño con pocos juguetes desarrolla otras formas de entretenerse, como leer, imaginar o buscar amigos. Por el contrario, un niño que tiene tantos juguetes que rebozan en su habitación es un niño aburrido, hastiado, y que además ni siquiera los cuida.

Esto depende más de los padres que de los niños. Los pequeños siempre quieren más y más juguetes, pero son los padres los que tienen la facultad de dárselos o no. Hay padres que fácilmente ceden a los caprichos infantiles, con tal de evitar malos ratos con los niños. Otros permiten que el niño se atiborre de juguetes por franca indisciplina, ya que cada vez que salen, que van a hacer compras, que llevan al niño a cortarse el pelo o que acuden a comer a restaurantes de comida rápida, compran un juguete al niño. El resultado es un atesoramiento de juguetes que no definen ninguna guía por determinada actividad, sino un simple y perjudicial acumulación de objetos.

La moda también hace su parte en este campo de la selección de juguetes. Darlos sin ton ni son a los niños muchas veces se debe a la desmedida propaganda televisiva que sobre estos artículos se hace, como la reciente de Dragon Ball y la actual de Pokémon. Hay que evaluar si es realmente el niño el que quiere el juguete o son los mensajes a través de la televisión los que les han formado un gusto que no coincide con los juguetes que habitualmente selecciona. Más triste es el caso de los padres que establecen competencias con los padres de otros niños, en un afán de mostrar quién tiene más poder adquisitivo y puede dar a sus hijos la mayor cantidad de los juguetes de moda.

Varios estudios han mostrado que los niños que tienen pocos juguetes suelen cuidarlos y apreciarlos más que aquellos a los que les sobran. Es común observar que los niños que los obtienen fácilmente no los valoran, y los desperdician o los maltratan. Por lo tanto, es mejor que los pequeños cuenten con pocos juguetes, pero que sean de la clase de los que estimulan la creatividad, fomentan el juego y hacen crecer la imaginación, como son los juegos de armar, rompecabezas, muñecos, pelotas, juegos de química, lupas, y otros similares.

En este sentido, los peores son los juguetes que juegan solos, como la muñeca que habla, el robot que dispara o el coche que camina sin intervención del niño. El aburrimiento se presenta tan pronto que el niño prefiere jugar con los empaques en los que venía el juguete, que dedicarles más de media hora a estos espectaculares pero aburridos juguetes.

De acuerdo a la campaña de la Procuraduría Federal del Consumidor, "lo importante es el juego, no el juguete", se difunde la cultura del consumo racional de los juguetes. "Jugar es, ante todo, imaginar" dice la campaña, y que un juguete es adecuado 1) si le gusta al niño, 2) si lo maneja con facilidad, 3) si lo acerca a la vida diaria o estimula su imaginación, 4) si estimula su desarrollo psicomotor y 5) si está al alcance del presupuesto.

En una época como la actual, en la que hay que cuidar el dinero y promover el desarrollo de destrezas y valores positivos en los más pequeños, nada hay mejor que enseñarles a apreciar y querer a sus juguetes. Con ellos crecerán, y deben aprender a respetarlos. Si son pocos, el respeto y el desarrollo de la imaginación irán de la mano.

Una Guía para Todos los Gustos

Un juguete bueno es aquél que le gusta al niño, desarrolla su creatividad, sirve como una herramienta para que aprenda valores y cuya compra no altera el equilibrio presupuestal de la familia.

Hay juguetes para cada edad:

0–6 Meses

Móviles de colores
Carruseles musicales
Muñecos grandes
Anillos y muñecos para morder *
* Algunos juguetes de plástico blando contienen sustancias llamadas ftalatos que, como pueden ser tragadas por los niños cuando esos juguetes se usan para morder o chupar, han producido su prohibición en muchos países.

6–12 Meses

Sonajas
Muñecos de trapo
Pelotas
Bloques de plástico
Tambores

1–2 Años

Cubos y bloques.
Equipo para jugar con arena.
Caballito.
Canciones infantiles.
Libro resistente con ilustraciones grandes.
Pelotas grandes.
Juguetes para arrastrar.

2–3 Años

Pizarrón con gises de colores.
Muñecas y muñecos.
Vajillas.
Pelotas.
Rompecabezas simples.
Coches para arrastrar.
Teléfonos.

3–4 Años

Rompecabezas de pocas piezas.
Cuentos para iluminar.
Coches de pedales y triciclos.
Tijeras chatas y material para recortar.
Juegos de construcción.
Aviones, camiones, coches.

4–5 Años

Material para modelar.
Cuadernos para iluminar.
Coches de fricción y pedales.
Equipos de construcción con más piezas.
Equipos de imitación: para jugar al doctor, para vestirse de vaquero etc.
Rompecabezas de menos de 100 piezas.
Cuentos.

5–6 Años

Títeres y marionetas.
Equipos y uniformes deportivos.
Balones de futból, equipo de natación.
Damas chinas, mecanos y juegos de armar complejos.
Rompecabezas de 100 piezas.
Historietas, cuentos.

6–8 Años

Equipo y material deportivo.
Juguetes con temas domésticos o de aventuras.
Autos para armar, aviones, modelos a escala.
Bicicleta rodada 20 y patines con equipo de protección.
Papalotes.
Equipos para investigar: lupas, microscopios, etc.
Dominó, ajedrez, ping–pong.
Historietas, libros de aventuras.
Rompecabezas de 250 piezas.

8–10 Años

Equipo y material deportivo.
Más juegos de mesa, y más complejos.
Juegos de química y equipos para investigar.
Bicicleta rodada 20, patines y patinetas con equipo de protección.
Mascotas bajo la responsabilidad del niño: hamsters, tortugas, peces.
Libros de aventuras, ciencia–ficción o sobre la naturaleza (dinosaurios).
Equipos sofisticados de construcción: mecano con piezas eléctricas.
Rompecabezas de 500 piezas.

10–12 Años

Juguetes eléctricos delicados: pistas y trenes.
Juegos de química, equipos para investigar.
Equipo deportivo.
Rompecabezas de 1000 piezas y más.
Herramientas bajo supervisión adulta.
Bicicleta rodada 26, patinetas, patines con equipo de protección.

Recuerde que antes de dar el juguete al niño, deben retirarse las grapas, alfileres, los medios de empaque, y en el caso de niños pequeños, revise que no haya piezas pequeñas o que puedan desprenderse y que el niño pueda tragar. También rebaje los bordes filosos o cortantes del metal y el plástico con una lija fina o una lima de uñas.

Por último, aunque esta guía da lineamientos generales, no debe perderse de vista que el gusto individual del niño es la prioridad de orientación. Si a un niño cuyo principal entretenimiento es la investigación de la naturaleza se le regala, por preferencias personales o, peor aún, por quedar bien con sus padres, un balón de futból, es casi seguro que el chico en cuestión no use el regalo. Y tampoco subestime el desarrollo personal. Si el niño de cuatro años es capaz de manejar juguetes para el doble de su edad, déjelo hacer. Las guías son sólo una orientación. El niño es quien manda.

De Última Hora

Los niños deben ganarse el derecho a poseer sus juguetes, pues esto les permite aquilatar su costo real, que no es en efectivo, sino en esfuerzo. Estudios realizados en Estados Unidos por la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y del Adolescente han mostrado que los niños cuidan, aprecian y valoran más sus juguetes cuando les ha costado trabajo hacerse de ellos. Estas son sólo algunas guías que sirven para lograr tal fin.

  • Imponga al niño metas realistas para ganar sus juguetes.
  • Deje que sea el niño quien evalúe que tan bien se ha portado. En la mayor parte de los casos, se sorprenderá de su honestidad.
  • No es conveniente que el niño reciba demasiados juguetes. Los niños que más disfrutan de sus juguetes no son los que más reciben, sino aquellos cuyos juguetes les permiten divertirse.
  • Cerciórese de que realmente el juguete que el niño le pidió es el que tiene en mente, pues ocurre a veces que el niño dice querer uno cuando en realidad quiere otro.
  • Si Santa Claus o los Reyes van a traer al niño un juguete eléctrico, recuerde que suelen olvidar comprar baterías. Pocas cosas son tan frustrantes para un niño como tener que esperar hasta el día siguiente a que abran las tiendas para obtener pilas y poder usar el tan esperado juguete.
© Panóptico
Diciembre 2, 2000