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Contaminación del Aire
Por Redacción /Panóptico

En una ciudad como la de México, con 2 mil kilómetros cuadrados, situada a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar y rodeada por varias cadenas montañosas, la contaminación atmosférica generada por 2.7 millones de vehículos y 35 mil industrias ocasiona graves problemas en la salud, y más en las épocas de frío que ya han llegado.

Los efectos nocivos de la contaminación atmosférica sobre la salud son bien conocidos desde hace tiempo. En 1952, una infortunada coincidencia de frío y estabilidad atmosférica ocasionó la acumulación de contaminantes sobre la ciudad de Londres. En esa ocasión, la inversión térmica ocasionó que los niveles de contaminantes alcanzaran un equivalente a 2121 IMECAS (Indice Metropolitano de Calidad del Aire), que es la medida usada en México para medir la contaminación atmosférica. El resultado: muchas personas muertas y cientos de ancianos y niños hospitalizados. Este fue considerado como el evento que motivó tomar en cuenta el gran impacto en la salud de la contaminación atmosférica.

En el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, mueren más de 2.7 millones de personas por la contaminación del aire, 900 mil en las ciudades y 1.8 millones en el campo, por la contaminación del aire casero al quemar combustible dentro del hogar.

En Estados Unidos se ha estimado que el costo anual de la exposición a la contaminación es de alrededor de 45 mil millones de dólares, mientras que de 50 mil a 120 mil muertes prematuras se asocian con la exposición a contaminantes del aire. Al mismo tiempo, por la contaminación las personas con asma experimentan más de 100 millones de días de actividad restringida, y mientras los costos del asma exceden los 4 mil millones de dólares, 4 mil asmáticos mueren cada año por la contaminación.

En 1989, frente a la cada vez más creciente contaminación provocada por los automóviles particulares, se instrumentó en la Ciudad de México el programa Un Día sin Auto, que fue el antecedente inmediato del "Hoy no Circula". Pero los resultados han sido malos en general. En la ciudad circulan cerca de 2.7 millones de vehículos, y el parque vehicular crece 10 por ciento al año.

Los distintos contaminantes alteran a la salud, pero estos daños dependen del tipo de contaminante, de la cantidad, el momento de exposición, la edad de quien a ellos se expone y muchas otras variables. En general, los ancianos y los niños son los más afectados, así como aquellas personas que padecen enfermedades de las vías respiratorias.

El contaminante más relacionado con aumentos en el número de muertes y enfermedades es el denominado en conjunto partículas suspendidas. Le siguen los óxidos de azufre y el ozono.

A continuación listamos, en relación con su impacto en la salud, a los distintos contaminantes.

Partículas suspendidas

El material particulado incluye una mezcla de distintas sustancias: polvo, suciedad, humo. Entre otras, las fuentes de partículas son las emisiones vehiculares, las fábricas, la actividad de la construcción, la quema de combustible a cielo abierto, las tolvaneras y los incendios. Otras partículas se forman en la atmósfera o por transformación de otras sustancias químicas.

Son especialmente dañinas las muy pequeñas, menores a 10 micrómetros (1 milímetro = 1000 micrómetros), ya que su pequeño tamaño les permite llegar a los pulmones. Se han identificado cuatro poblaciones en riesgo de presentar problemas en presencia de estas partículas: los niños menores de 13 años, las personas de más de 65, los asmáticos y las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

En México las fuentes principales de partículas son de origen natural en un 94.2 por ciento y 4.2 por ciento de vehículos, de los cuales la mitad proviene de carros particulares.

Ozono

El ozono se forma cuando los óxidos de nitrógeno y los hidrocarburos se mezclan en presencia de luz solar. Los niños son los más expuestos al daño por este gas pues permanecen más tiempo en el exterior, y también porque sus pulmones están desarrollándose. Si los niños son expuestos durante dos días seguidos a altos niveles de ozono y bajas temperaturas, el riesgo de que presenten enfermedades respiratorias aumenta en 40 por ciento. El ozono también desencadena y complica el asma, retarda el aprendizaje y deteriora las defensas del cuerpo a las infecciones.

Monóxido de carbono

Es un gas incoloro e inodoro muy venenoso, que proviene sobre todo de la combustión incompleta de combustible y otros materiales orgánicos. Los mayores niveles de este gas se encuentran en estacionamientos cubiertos, casas con calentadores de gas, túneles, y otros lugares en los que la combustión se realice en condiciones de pobre oxigenación. En el campo se presenta en muy altas concentraciones en hogares donde se usa leña para cocinar o calentar la casa, si existe una ventilación insuficiente, lo que suele ser la regla.

Al respirar este gas, se une con fuerza a la hemoglobina e impide el transporte de oxígeno hasta los tejidos, lo que conduce a distintos problemas de salud, desde simples dolores de cabeza por insuficiente oxigenación cerebral, confusión, somnolencia, disminución en la agudeza visual hasta la muerte.

Oxidos de nitrógeno

Afectan sobre todo al aparato respiratorio, y llegan a producir retraso en el crecimiento y afectar la respuesta inmune.

Dióxido de azufre

El mal llamado dióxido de azufre (en realidad es un anhídrido) proviene de los combustibles y de la actividad industrial. Al mezclarse con agua forma la lluvia ácida, que produce daños en monumentos, en la vegetación y en la materia viva microscópica en la tierra y cuerpos de agua. Es un irritante potente de las vías respiratorias y de los ojos, en las que también se combina con la humedad de las mucosas.

Plomo

Aunque la mayor parte de los casos de intoxicación por plomo en México proviene del uso de recipientes de barro de mala calidad para la preparación de alimentos, el plomo procedente de la contaminación atmosférica también tiene impacto en la salud.

El sistema nervioso central es el más afectado por este metal pesado, y en niños incluso concentraciones pequeñas provocan daños en la capacidad de aprendizaje, en el comportamiento y en la coordinación. La exposición del feto al plomo provoca bajo peso al nacer, prematurez y desórdenes en el desarrollo mental.

Hidrocarburos

Provienen principalmente de los vehículos, pero sólo el 20 por ciento deriva de las emisiones propiamente dichas, y el restante 80 por ciento procede de evaporación en distintos niveles (carburador, bomba de gasolina, etc.)debido a malas uniones entre estos elementos del motor de combustión interna. Su importancia radica en que al combinarse con los óxidos de nitrógeno en presencia de luz del sol produce ozono.

Radón

Es un gas radiactivo proveniente de fuentes naturales, y que acompaña a muchos gases. Se concentra sobre todo en sótanos, material para construcción y el gas natural. Cuando se inhala, la radiactividad produce daños en las células pulmonares, lo que puede provocar cáncer. En los Estados Unidos, es la segunda causa de cáncer pulmonar (la primera es el fumar).

Asbesto

Es un material aislante, que se usa mucho todavía en las construcciones. Se pulveriza con el tiempo, y es respirado en forma de partículas. Cuando una persona ha estado expuesta a este material, puede tardar 20 a 40 años en presentar problemas respiratorios diversos, incluyendo cáncer de pulmón.

Controlando la contaminación

En opinión de Héctor Riveros Rosas, asesor del Instituto Nacional de Ecología e investigador en la Facultad de Medicina de la UNAM, el programa Hoy No Circula fracasó en su objetivo de abatir la contaminación significativamente. El decremento, que inicialmente se pensó sería de alrededor de 20 por ciento, resultó menor al 5 por ciento, ya que mucha gente compró un segundo carro, habitualmente viejo y en mal estado, para poder circular toda la semana. Esto condujo al aumento del parque vehicular y del consumo de gasolina.

Con relación al uso de ventiladores gigantes, el abrir brechas en las montañas y otras propuestas que se han hecho para abatir la contaminación en la ciudad de México, Riveros hizo hincapié en que han sido proyectos bien intencionados, pero que no han estimado el enorme costo que representarían, tanto en su construcción como operación, y además están basados en modelos teóricos no aceptados por toda la comunidad científica, por lo que no se conoce con certeza si realmente tendrían un impacto positivo en la contaminación. Tal es el caso de la propuesta de los ventiladores gigantes: consumirían la cuarta parte del total de la energía eléctrica de la ciudad de México y quizá no solucionarían el problema.

"Ha habido cierta mejoría con el uso de gasolina más limpia", sin embargo, el investigador hizo énfasis en que lo más importante para el control de la contaminación es un transporte público eficiente.

Para extender la vida del convertidor catalítico

Riveros Rosas hace dos recomendaciones básicas para extender la vida del convertidor catalítico.

  • usar gasolina Premium. Alarga la vida del convertidor catalítico.
  • nunca usar gasolina Nova. Con una vez que se utilice, el convertidor se dañará y dejará de funcionar.

Efectos en los niños

Los niños son muy sensibles a la contaminación ambiental, en virtud de cuatro factores: 1) respiran más rápidamente volúmenes mayores de aire en relación con su peso corporal, 2) pasan más tiempo al aire libre, 3) sus pulmones están en pleno desarrollo y 4) respiran más frecuentemente por la boca, sobre todo si están resfriados, impidiendo que la nariz filtre el aire.

Para proteger a los niños de los efectos nocivos de la contaminación hay que actuar ya.

Tratándose de contaminación fuera del hogar:

  • Evitar que realicen actividades al aire libre cuando los niveles de contaminación se encuentran por encima de los 100 IMECAS o cuando hay inversión térmica.
  • En días contaminados, planear las actividades al aire libre para realizarse fuera de las horas pico de contaminación. En la ciudad de México, casi siempre esto ocurre a partir de las cuatro de la tarde.
  • Procurar que las actividades se realicen fuera de áreas con intenso tráfico o actividad industrial.

Contaminación en el hogar:

La calidad del aire en el interior del hogar también es muy importante. El contaminante principal en ese lugar es el humo de tabaco. En todos los casos, provoca problemas en los niños, manifestados sobre todo como:

  • Daño en los pulmones
  • Incremento en el riesgo de padecer infecciones del oído
  • Empeoramiento del asma y de otras enfermedades respiratorias
  • Exposición a agentes que promueven el desarrollo de cáncer

Como acciones concretas se sugieren:

  • No fumar en presencia de los niños, o al menos procurar una buena ventilación si tal cosa se hace.
  • Hacer que los lugares donde se quema combustible (boilers, estufas, calentadores, etc.) estén lo suficientemente aireados, para evitar formación de monóxido de carbono.
  • Evitar las alfombras o tapetes de pared a pared, ya que sirven de reservorio para polvo, hongos, otros materiales, y son difíciles de limpiar.

Y para el plomo:

  • Evitar cocinar el recipientes y ollas de barro si no se tiene la certeza de que han sido suficientemente cocidos o que el vidriado es de calidad.
  • Procurar que la alimentación de los niños sea rica en calcio (leche y derivados, maíz, frijol, pescado), ya que esta medida baja los niveles de plomo en sangre. No utilice suplementos.
  • Ante la duda, lleve a su hijo al médico para que indique exámenes y mida el nivel de plomo en sangre.
© Panóptico
Noviembre 15, 2000