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¡Cuidado con los Scooters!
Por Gerardo Ochoa

Los scooters se han convertido en juguetes muy apreciados, sobre todo por los niños. Esta moderna versión del patín del diablo, más ligera, plegable y veloz, empezó a convertirse en un juguete de moda en Europa, de donde brincó a Asia y más tarde a América. En nuestro continente, el uso intenso de los scooters se inició en Estados Unidos y apenas en octubre del año 2000 empezó a manifestarse con fuerza en México.

Los scooters son juguetes adecuados para los niños. Llegan en medio de la tendencia mundial a no hacer ejercicio físico, y quizá sirvan para combatir la epidemia de obesidad y sedentarismo que hace presa de la población infantil de México.

Conforme más se usa este juguete, empiezan a aparecer los riesgos asociados a él. Como suele pasar, son riesgos que los medios de comunicación exageran, con el fin principal de generar interés en el público y no necesariamente por interés en la salud de la población. A la fecha, se han atribuido a los scooters un sinnúmero de accidentes, pero la situación real no es tan grave como quieren hacer creer. El juguete es seguro, confiable, fácil de usar y barato en relación con los estándares de otros juguetes que sirven para transportarse.

Sin embargo, sí han habido accidentes atribuidos a su uso. De acuerdo con un reporte del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades en Estados Unidos, en un estudio en 100 hospitales de enero a octubre del año 2000, se identificaron 27 mil 600 lesiones atribuidas a los scooters. De ese total, 80 por ciento se produjeron en el intervalo agosto–octubre, lo que muestra la tendencia ascendente de la producción de accidentes por este medio. Tan es así, que la sola tasa en octubre del 2000 excedió en 18 veces la encontrada en mayo del mismo año. Casi el 85 por ciento de los pacientes atendidos por estas lesiones tenían 15 años o menos. Dos tercios fueron varones.

El tipo más común de lesión fue la dislocación, que ocurrió más frecuentemente en el brazo y la mano. Sin embargo, el espectro de las lesiones abarcó todas las regiones corporales, incluyendo la cabeza.

Los golpes en la cabeza pueden producir desde cuadros insignificantes y pasajeros – el típico chichón – hasta lesiones severas. Alrededor del 22 por ciento de los niños que sufren este tipo de lesiones mueren, y el 34 por ciento de los sobrevivientes desarrollan lesiones permanentes, que se expresan como convulsiones, pérdida de funciones o alteraciones en la memoria, el juicio o en la capacidad para aprender.

Usar un casco para bicicleta, de buena calidad, puede reducir el riesgo de este tipo de lesiones hasta en 85 por ciento. Si bien no se consideran necesarios para manejar el scooter, usarlos puede salvar vidas.

Los protectores de muñecas son la única protección que no se recomienda, ya que limita la capacidad de la mano para maniobrar el manubrio del scooter y así puede aumentar el riesgo de un accidente.

Otros riesgos que parece apropiado evitar son las calles con muchos baches y coladeras y las banquetas con roturas, ya que la rueda delantera del scooter se puede atorar en ellas y el usuario caerá. Las pendientes muy empinadas y los charcos también deben ser evitados. Por supuesto, es mejor evitar también lugares con mucho tráfico vehicular o de personas.

En el estudio estadounidense también se detectaron dos muertes atribuidas al uso de scooters. Uno fue un adulto que estaba enseñando a su hija a andar en scooter, cayó y se golpeó la cabeza; y otra un niño de 6 años que se metió en el tráfico automovilístico con su scooter y fue atropellado.

El reporte del primer accidente fatal en México fue hecho a Panóptico por el doctor Enrique Piña Garza, investigador nacional y profesor emérito de la UNAM, quien me comunicó el caso de un hombre alto, de 40 años, que al igual que en el caso estadounidense estaba enseñando a su hija a usar el scooter, en el municipio de Atizapán de Zaragoza, Estado de México. La rueda delantera del juguete se atascó, y el hombre cayó al piso, golpeándose debajo de la barba y sufriendo una fatal fractura de la base del cráneo.

Al parecer hay un riesgo mayor para los adultos que para los niños. Quizá sea función de la altura o de la menor habilidad que hay asociada a la edad cuando se trata de usar un juguete como este o la patineta.

Algo que no se ha considerado todavía es el riesgo asociado al uso de scooters "piratas" que son aquellos fabricados violando los derechos de propiedad intelectual. Se trata de scooters de mala calidad, hechos en talleres que intentan imitar las piezas y componentes con aleaciones inadecuadas. Un estudio mexicano que trate de estimar el riesgo de los scooters deberá considerar la marca y procedencia del juguete, y determinar en qué medida los scooters piratas aumentan el riesgo de accidentes asociados con los mismos.

Los scooters han llegado para quedarse. Se trata de vehículos muy agradables, divertidos de usar y que además exigen que los niños los utilicen al aire libre. Hay que favorecer su uso, claro, y qué mejor que hacerlo con las medidas de seguridad adecuadas. La prevención y la diversión pueden ir de la mano, y mejor aún, ambas convenientemente montadas, al lado del niño en su scooter.

© Panóptico
Febrero 15, 2001