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Nuestro Bosque de Tlalpan
Por
Gonzalo Rosado
El bosque de Tlalpan, con una extensión de 252 hectáreas, se sitúa al sur del Distrito Federal, y es hogar de muchas especies animales y vegetales. Destacan, entre las primeras, tlacuaches, ardillas, diversas aves, serpientes y muchas más. Los árboles nativos más importantes son el encino y el pino. Además del bosque en sí, se puede recorrer diversas sendas a lo largo de asociaciones vegetales muy interesantes como el matorral xerófito, que se compone con plantas como cactos, cactáceas, magueyes, etc. Con todos estos atractivos, no extraña que numerosos corredores recorran incansablemente el bosque cada mañana, y que durante los fines de semana, las familias busquen en este rinconcito de la naturaleza un poco de paz y diversión. Es un lugar, en verdad, privilegiado. Sin embargo, la falta de recursos para su administración se está traduciendo en problemas que impiden el buen cuidado y mantenimiento del bosque.
Yolotzin Sandoval, representante del bosque de Tlalpan, afirma que su administración presenta muchas carencias económicas que limitan hacer lo que el bosque necesita como la tala controlada de árboles muertos y enfermos, el exterminio de plagas que acaban con los árboles, la vigilancia, etc.
El gusano barrenador es una de las principales causas de muerte de pinos en el bosque. Para combatirlo lo que se hace es "matar al gusano y tirar el árbol para evitar la contaminación a otros árboles". El problema es que hay muchos árboles muertos y que no han sido derrumbados, por falta de personal y del equipo necesario. "Nos falta el equipo, el personal y el tiempo" dijo la representante del bosque. "Es tan poco el personal que no nos damos abasto" afirmó el señor Argeo Arista, trabajador del bosque desde hace treinta años.
No es el gusano barrenador la única amenaza que enfrenta el bosque. También la flora exótica, y entre ella destaca el eucalipto. Flora exótica es la que no es propia o nativa del lugar, y es introducida intencional o accidentalmente. El eucalipto fue introducido a México intencionalmente por el agrónomo Miguel Angel de Quevedo a principios del siglo XX, aunque desde fines del siglo XIX había ejemplares en el bosque de Nativitas. Su introducción, sin embargo, se hizo masiva porque Quevedo pensaba que este árbol iba a resolver los problemas de madera necesaria para la vivienda. Sin embargo, esto no resultó, ya que la madera del eucalipto no es útil para las construcciones salvo que se le dé un tratamiento costoso. Sin embargo, algo que no contempló su introducción fue el comportamiento de plaga de la especie. Esto se debió a varios factores. El eucalipto es sumamente fértil, y se expande con rapidez. Sus hojas segregan, al descomponerse, sustancias conocidas como alelopáticos que impiden el crecimiento de otras plantas que no sean eucalipto. Sus hojas son verticales y dejan pasar la lluvia y el sol, con lo que el suelo se erosiona. Además, por este motivo no es una buena defensa contra el viento y los pájaros no pueden anidar en él. Por si fuera poco, su miel es tóxica: observe, cuando pueda, la gran cantidad de abejas muertas que hay debajo de cualquier eucalipto.
Cuando hace muchos años se talaron varias zonas de pino plagadas con el gusano barrenador, se promovió indirectamente la proliferación del eucalipto. Actualmente, hay muchas zonas del bosque original que han desaparecido por la sustitución causada por este invasor, que en su hábitat original de Australia no produce problemas, pero que en México ha causado una desaparición notable de la flora nativa en muchas áreas.
En el bosque de Tlalpan, las medidas que se deberían tomar para controlar esta plaga son tirar todos los árboles de eucalipto y sustituirlos por especies de la zona como los pinos. Pero la administración no puede tomar estas medidas por dos motivos fundamentales. Uno, que los grupos "ecologistas" se opondrían rotundamente a esta decisión, principalmente por ignorancia, ya que desconocen que el eucalipto es una plaga. Esto fue lo que impidió que se controlara la plaga de eucalipto del campus de Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Dos, y más grave, es el problema económico ya que "es costoso estar tirando árboles y reforestando, pues no tenemos el personal suficiente para hacerlo" dijo Sandoval. Actualmente, se lucha eliminando los eucaliptos jóvenes y se pretende ir avanzando hacia los adultos, pero como "no se puede avanzar muy rápido con un personal de diez trabajadores" la labor tomará varios años, dijo el señor Arista.
Inicialmente, el bosque contaba con una extensión de 304 hectáreas, pero la corrupción se ha hecho presente en este lugar ya que los gobiernos anteriores han cedido, a lo largo del tiempo, 52 hectáreas del bosque para diferentes usos: 45 hectáreas para Reino Aventura (ahora llamado Six Flags), cuatro hectáreas para el mercado de artesanías y tres para la carretera a Picacho". Lamentablemente, si las órdenes vinieron desde arriba, la administración no podía hacer nada al respecto. Según el señor Arista, desde hace diez años el bosque no ha sufrido del robo de su propiedad.
Entre 1970 y 1988 existió un zoológico en la parte más alta del bosque. El señor Arista afirma que en este lugar había animales como cebras, antílopes, venados, halcones e incluso leones. Lamentablemente, "el zoológico fue perdiendo poco a poco los animales que tenía debido a que se los llevaban a otros zoológicos por considerarlos más aptos".
Últimamente, el bosque ha sido víctima de vándalos que entran a ingerir bebidas alcohólicas y a rayar las paredes y los árboles con graffiti. En esta área la administración se ve nuevamente indefensa ya que "no hay dinero suficiente para quitar el graffiti de las paredes". La representante del bosque afirmó que casi diario se quitan los rayones de los baños pero que no cuentan con material suficiente para pintar las paredes cada vez que son rayadas. Además de eso, el personal es tan poco, que ni siquiera detectan a los vándalos. Sin embargo, como los sujetos que ingresan a ingerir alcohol permanecen quietos en un mismo sitio "los sacamos inmediatamente".
En algunos lugares del bosque hay letreros que prohiben la entrada con pelotas, patinetas, bicicletas, avalanchas, etc. Estos letreros generalmente son ignorados por las personas que entran al bosque, y por consecuencia se tienen accidentes, principalmente los niños.
En opinión de Yolotzin Sandoval, las cosas que el bosque necesita, además del dinero, son: "mayor vigilancia, más botes de basura, material para los trabajadores del bosque, más señalización". Las personas pueden ayudar al bosque en cosas simples como no tirando basura, no entrando con juguetes que puedan causar accidentes, informando si ven a personas dañando el bosque, matando animales, etc.
El Bosque de Tlalpan recibe alrededor de 110 mil personas mensualmente y es uno de los pocos lugares que quedan en donde las personas puedan ir a hacer un poco de ejercicio, o a caminar, viendo las ardillas en los árboles y observando distintos tipos de asociaciones vegetales tal y como se encontraban en la época de los aztecas. Todos podemos ayudar al bosque. Sea cuidando o aportando recursos. Si deseas ayudar donando botes de basura o latas de pintura puedes llamar al 5606–3980. De hecho, vale la pena que hables. En estas condiciones y con algo tan valioso e importante que cuidar como nuestro bosque de Tlalpan cualquier tipo de ayuda es bien recibida.
© Panóptico, Gonzalo Rosado
Marzo 15, 2001
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