Millones de personas votaron por Fox, por su manera de hablar, de expresarse, por sus ideas y por la esperanza de un verdadero cambio. Sin duda eso fue lo que le dio el triunfo.
Pero van ya cuatro meses desde que el gobierno de Vicente Fox tomó posesión y no ha llegado el cambio del que tanto se habló. La esperanza y las ilusiones de muchas personas se ha ido apagando lentamente, el sueño de una nación diferente se ha ido esfumando, como si todo hubiese sido eso, un sueño.
Cada día que pasa hay más personas que se dan cuenta que ese cambio prometido es muy difícil que vaya a llegar, y hay personas que creen sinceramente que la situación está peor que con el gobierno anterior.
La palabrería de Fox no nos lleva, ni nos llevará a ningún lugar. Lo que la población necesita y demanda son hechos. "Sólo está dando una imagen de que sí se puede" dijo Magdalena Urbina, trabajadora de una cadena de tiendas comerciales. "Cualquiera puede decir las cosas que se van a hacer, pero hay un gran trecho entre decirlo y hacerlo" afirmó Roberto Martínez, empleado público.
Cuando Fox era candidato a la presidencia, las personas tenían una percepción de él, muy distinta a la actual. Al parecer eso ha cambiado: "no pensé que fuera a gobernar de este modo, imaginé que a estas alturas ya se empezaría a ver un cambio de verdad" dijo Martínez. "Creí que su gobierno sería distinto; espero que las cosas cambien" dijo Elena Muñoz, ama de casa.
Aunque muchas personas se han visto desanimadas por la forma de gobernar de Fox, todavía las hay que siguen confiando en él, como es el caso de Cleotilda Valdespino, universitaria quien afirmó que tan sólo van cuatro meses y no es posible decir cómo va a ser su gobierno.
Otros opinan de manera distinta y dicen, como el señor Humberto González, profesionista, que "tal vez sea cierto, aunque con cuatro meses en el poder nos podemos dar una idea general de cómo va a ser el gobierno de Fox, y por lo visto, vamos a estar así los seis años".
Otras personas como Edgar Sánchez, maestro de preparatoria, argumentan que "un cambio toma tiempo" y que a final del sexenio "podremos decir si el gobierno de Fox hizo algo o no". Pero de qué sirve que a finales del sexenio nos quejemos si ya no se puede hacer nada. "No podemos esperar un cambio de la noche a la mañana, estas cosas toman tiempo" dijo Rodrigo Vega, taxista. "Sí, pero, ¿cuánto tiempo?", pregunta Lourdes Domínguez, veterinaria, "¿acaso un año, o tres, o tal vez seis, o porqué no doce?"
Al tiempo que muchas personas han perdido las esperanzas en Fox, han surgido otras que lo apoyan haga lo que haga y que creen cada una de sus palabras. Quizá sea por eso que Fox y su equipo no sienten la necesidad de un cambio, ya que ven que muchas personas los siguen apoyando en cualquier situación se confían y no se ven obligados a realizar todo lo que prometieron. "Apoyo en todo a Vicente Fox, es el presidente del cambio" enfatizó Carlos Gutiérrez, estudiante de licenciatura.
Quizá es prematuro evaluar el sexenio, dicen algunos. Otros ven que no ha habido un cambio de rumbo y si lo ha habido no ha sido el mejor. Y, según dicen otros, cuando termine el sexenio y las personas se den cuenta de que fueron otros seis años desperdiciados, los mismos que apoyaron a Fox durante todo el sexenio se convertirán en aquellos que más se quejen, ya que "así siempre ha sido" dice don Modesto Fernández, jubilado.