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Entrevista a Christian Domenici
Primera Parte

Por Gerardo Ochoa

Señor Christian Domenici, leí varios de sus comentarios cuando la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estuvo prácticamente paralizada por 10 meses. Noté que a muchas personas sus apreciaciones les producían gran malestar y también molestia. A veces eran un tanto exageradas, francamente. Pero en otras ocasiones vi que lo que molestaba a tantos era que las cosas que usted exponía ocurrían al final de todo. También me llamó la atención que usted dijo, desde que apenas el paro había empezado, que iba a durar casi un año. Y así fue.

Sí, recuerdo esa época. Realmente fueron algunas pocas publicaciones sobre México que partieron efectivamente del paro. Mi tema, mi especialidad es Asia, y sobre todo el sudeste del continente. Pero cuando el paro universitario o más correctamente, el paro antiuniversitario comenzó, llevaba varias semanas estacionado en México. Y como no había mucho que hacer, intenté investigar qué alimentaba un movimiento claramente espurio y agitador. No era difícil estimar que iba a durar un año porque era más o menos el tiempo que faltaba para la consolidación de los cuadros electorales. El paro empezó el 20 de abril y las elecciones eran el 2 de julio. Así que incluso podría haber durado más. Pero se les salió de control y cuando sus promotores vieron que los resultados no habían sido los esperados, se decidió terminarlo porque la agitación estaba afectando precisamente a quienes quisieron usarla como puntal. Y por eso ahora se ve que en cuanto cesó la necesidad de agitación política aquellos "ultras" que tan poderosos parecían han quedado reducidos a la marginalidad.

¿Qué pasa en la Universidad Nacional? Las labores se realizan en una cotidiana y aparente normalidad, pero hay quienes insisten que los problemas en la UNAM siguen vinculados con el movimiento que la tuvo casi paralizada 10 meses.

La UNAM sufre un rector impuesto por Zedillo desde hace más de un año. Juan Ramón de la Fuente es un títere del priísmo tradicional. Al fallar su estrategia para mantener vivo el conflicto y promover el voto del miedo que hubiera llevado a Labastida a la presidencia, se ha vuelto hacia adentro de la universidad, tratando de rescatar el escaso prestigio que le queda. Insólitamente, debido a las carencias emocionales de muchos mexicanos y en particular de los miembros de la comunidad universitaria, está logrando consolidarse como si se tratara de un rector legítimo. Son muy pocos los que reconocen y sobre todo se atreven a señalar su falta de valía personal, su entreguismo, su ausencia de carácter y su cobardía. Pero más allá de esto, la universidad sí anda muy mal. Hay gente muy valiosa, pero ha sido removida de puestos claves que han sido regalados por De la Fuente a haraganes de la peor clase. Lo peor es que se supone que todo funciona normalmente, y eso impide el reconocimiento público de una reforma universitaria necesaria. Pero que no debe basarse en un Congreso Universitario que representará no a lo más granado sino a los arribistas y los mediocres, como siempre. La UNAM debe reconstruirse completamente, desde sus cimientos. Primero, debe entender que una cosa es la universalidad y la libertad de cátedra y otra permitir el enquistamiento de malos docentes y grupos reaccionarios como todos los que alimentaron al paro y la ultraizquierda antiuniversitaria. Esos sujetos no sólo deben ser expulsados sin más, sino denunciados por los diversos delitos en los que cotidianamente participan, tanto dentro como fuera de la UNAM. Siempre me ha sorprendido cómo el estar vinculado de cualquier modo con la UNAM sirve como una especie de patente de impunidad.

¿Los problemas de la Universidad se solucionarían si De la Fuente saliera de rectoría?

No, eso no sería tan trascendente. La universidad no logra sacudirse el miedo de volverse a convertir en rehén de extremistas pagados y apoyados por el gobierno o, en el estado actual, por grupos que desean convertirse de nuevo en gobierno. Y el temor está bien fundado, porque siempre que se ha querido hacer una mejora a la UNAM, así sea marginal, da lugar a que grupos ajenos traten de ganar capital político en la UNAM. Pero además ahora ni siquiera hay interés en solucionar los problemas universitarios, pues los escenarios de agitación son irrelevantes en este fragmento de la Ciudad de México, estando Yucatán en plena efervescencia, la propuesta del IVA como eje de la irritación nacional, el zapatismo y el fanatismo rampante. Es ahí donde se requiere la mayor agitación.

¿Cuáles son los principales problemas universitarios?

El básico y principal es el bajo rendimiento académico de sus estudiantes. Si a esto le suma una incompetente y abundante burocracia, un sindicato de haraganes, los grupos agitadores, algunos grupos de investigadores y académicos que no sirven para nada y muchos otros, tendrá un panorama general de lo que pasa en la UNAM.

¿Por qué los agitadores que participaron en el paro no se han trasladado a Yucatán, sino que hasta cierto punto se han unido a los zapatistas?

Eso se debe a que los agitadores del paro, como bien los llama, no son útiles en el conflicto yucateco. El PRI y el resto de la reacción saben bien focalizar los conflictos, así como promover y comprar a los agitadores más adecuados para cada caso. En Yucatán basta con el espíritu separatista que siempre ha caracterizado a la gente del estado. Sería imposible llevar agitadores de fuera, porque lejos de fortalecer la resistencia frente al poder federal, se fragmentaría la unidad de los yucatecos, si estos se supieran parte de un juego político.

Pero no parece que el problema yucateco vaya a generar un escenario de agitación a escala nacional.

No, claro. Hay otros motivos de preocupación más inmediatos y generales, como el aumento anunciado al IVA y el fanatismo y la torpeza del llamado nuevo gobierno. Esos son los fundamentos para un escenario de agitación y problemas. El gobierno está tratando de distraer la atención con problemas como la falta de agua, la pertenencia de México al Consejo de Seguridad de la ONU y otros intentos mediatizados para que la atención de la gente se distraiga de los focos principales de conflicto. Por eso me ha llamado la atención su sitio. No es que en él se lean cosas más profundas y más analizadas en otros sitios de Internet, como los pertenecientes a periódicos y asociaciones políticas y otras vertientes que pretenden realizar un análisis. Pero la característica sui generis de su sitio es que nada les parece. Y tienen razón, pero me sorprende que su línea editorial no se haya concretado hacia la alabanza inicua a favor de lo que hace el nuevo gobierno, pues esto fue la tónica de casi todos los sitios de Internet, sobre todo los de corte similar al de ustedes, cuando el nuevo gobierno se convirtió en la supuesta única esperanza para México. Por ejemplo, mientras todo el mundo pregonaba la necesidad de votar o el tristemente célebre voto útil, leí en su sitio el reportaje que hicieron sobre El Ejército de Dios. Me llamó la atención, porque muy pocos medios en español le pusieron atención, sobre todo en el tiempo en que ustedes lo hicieron, a esta insólita y tenaz guerrilla. No quedaba muy a tono con la creencia en la democracia mediática mexicana eso de andar promoviendo la guerrilla como opción. Creo que los líderes del Ejército de Dios, los gemelos Htoo, nunca pensaron que un sitio mexicano dedicado a fortalecer el desarrollo comunitario los iban a tomar en cuenta.

¿Y realmente los líderes eran los gemelos?

Luther Htoo más bien. Él estaba al frente de la toma de decisiones, aunque sobre ellas pesaban las opiniones de varios adultos que lo rodeaban. Pero era claro que si él no quedaba convencido, las cosas no se hacían. Johnny más bien usufructuaba el ser hermano de Luther. A pesar de eso, su influencia no era despreciable, aunque mucho menor que la de su hermano, según pude ver.

¿Los conoce en persona?

Sí. Fue a fines de 1999 cuando, después de muchos intentos fallidos, pude llegar a la base de operaciones de su ejército en Kersay Doh. Una experiencia inenarrable, verdaderamente. Lo primero que Luther me dijo es "si vienes a combatir junto con nosotros, vete por donde viniste, porque yo no acepto extranjeros en nuestro ejército. Este es un problema Karen, y sólo los Karen pueden resolverlo". Una cierta diferencia con el zapatismo, según puede usted ver. En fin, una vez que se convenció que era sólo la curiosidad y el deseo de conocer su movimiento lo que me motivaba, me permitió quedarme. Diecisiete días duró mi estancia en el campamento.

¿Cómo fue que le permitieron visitarlos?, ¿no sospecharon que usted podría haber sido un enemigo?

Como le dije, no fue fácil llegar a ellos ni fue a la primera que me permitieron hacerlo. Además tuve que donar ciertas cosas para su causa. Por eso me permitieron quedarme, aunque sólo por un breve tiempo.

Cuénteme algo sobre su estancia. Habrá sido interesante conocerlos, supongo.

Apasionante más que interesante. La rutina diaria, eje de la vida en el campamento, era relativamente simple. Todos los días había un constante y tedioso entrenamiento para realizar incursiones y emboscadas, que fueron la especialidad del Ejército de Dios. La comida se servía a intervalos irregulares, y no había hora ni para empezar ni para terminar los entrenamientos o para descansar. Pero no había día que no se entrenara. El resto del día se ocupaba para dormir, conseguir comida y algunas actividades recreativas. En general se dormía de noche. Es cuanto puedo decirle. Ah, y claro, los interminables discursos de Luther sobre la unidad Karen y sobre la necesidad de combatir al ejército de Myanmar.

¿Y le permitieron ver los entrenamientos a pesar de ser un extraño?

Se convencieron de que no iba a regresar a Rangún, mi punto de entrada a Myanmar en esa ocasión. Y era cierto. Cuando terminé mi estancia con ellos, crucé hacia Tailandia y de ahí hacia Laos. Además, no crea que me enteré de muchas más cosas aparte de ver los entrenamientos y participar en su vida comunitaria. Luther es muy reservado y difícil.

¿En qué sentido?

Es sumamente voluble. En esos 17 días, tres veces me corrió del campamento, enviándome escoltado por dos de sus combatientes a punta de AK-47 hasta las faldas de la montaña donde se sitúa su campamento. Al día siguiente o a los dos días, me perdonaba e iban por mí. Le molestaba que lo interrogara. En un momento podía contestar las preguntas más estratégicas para luego molestarse por una pregunta intrascendente. Definitivamente no le gustan las entrevistas. Sin embargo, le encanta la atención adulta. A veces podía ser muy infantil y juguetón, y tanto que uno olvidaba que era el jefe comandante de una guerrilla. Luego, sin previo aviso, ladraba unas órdenes y ya estaba uno encañonado. Sin embargo, nunca sentí miedo por sus arranques o los de sus tropas, ya que el Ejército de Dios nunca dio muestra de salvajismo. Los Karen y especialmente este pequeño ejército no son de naturaleza sanguinaria y tampoco había antecedentes de que fueran despiadados. De otra forma, hubiera sido suicida ponerse en manos de un ejército de niños.

¿Son sólo niños?

El 90 por ciento no pasaban de 15 años. Pero eran muy hábiles. La viabilidad de su movimiento dependía de su éxito como combatientes. Aunque se les ha mitificado mucho, la realidad es que sí han tenido más éxito que la Unión Nacional Karen, la guerrilla regular. De hecho, debido a que los únicos éxitos en el combate de los Karen contra el ejército de Myanmar pertenecen a ellos, la deserción desde la Unión Nacional Karen para acrecentar las filas del Ejército de Dios fue una realidad. Todo cuanto le cuento fue previo al desafortunado incidente de enero del 2000, cuando involucraron a Tailandia como objetivo de sus ataques, lo que los empujó a áreas de selva donde se vieron incapaces de conseguir suministros y finalmente los condujo a su rendición.

¿El fin de los Htoo?

Supongo que más bien un receso temporal. No es fácil predecir qué va a ser de ellos o de su ejército, actualmente disgregado. Podrían ser de esos niños que, como las supernovas, brillan mucho pero se extinguen pronto. Aunque lo más probable es que en un futuro retomarán las armas. El liderazgo lo conservan y son, indudablemente, jovencitos muy valientes. Cuando visité el campamento estaban hartos de pelear. Y es que, más allá del romanticismo, una guerrilla realizada con seriedad puede desgastar mucho. "La guerra es muy dura, no es un juego, y ni crean que es como en las películas" decía Luther a los recién llegados, recalcándoles que "vivirán entre moscos y sanguijuelas" y les repetía que "a veces tendrán que permanecer varios días sin moverse aunque estén enfermos y los animales los estén picando". No era una exageración, pues tal es la naturaleza de las emboscadas. Y los combates no eran juegos. Varios de los guerrilleros habían caído abatidos por las balas. El área, por otro lado, era muy insalubre. Muchos combatientes tenían paludismo, y la higiene era mala, aunque los niños se esforzaban mucho por conservarse limpios. Pero no habiendo adultos y sobre todo mujeres, los hábitos de higiene no eran los mejores, y aunque comían en general bien, la desnutrición también estaba presente. Sí, necesitan un descanso y recuperarse. Y como tienen los pies bien puestos en la tierra, quizá se vuelva a saber de ellos más adelante. Son muy jóvenes, pero saben bien cuál es su papel histórico y no se dejan infatuar por las declaraciones que les atribuyen poderes mágicos o de invencibilidad, ni tampoco por cartas que en esos días llegaron al campamento enviadas por algunos Karen en el exilio, en las que proponían a Luther como príncipe de Myanmar o al menos de los Karen. "¡Yo, un príncipe!", exclamaba Luther cuando le leían esta clase de propuestas, y se echaba a reír.

Entonces no se visualizan como líderes políticos.

Luther decía, textualmente, "yo vine a combatir para que mi pueblo sea libre porque sé pelear, pero no sé cómo conducir a los Karen". Hay, por lo que puede ver, una gran diferencia entre Luther Htoo y el subcomandante Marcos.

Así parece. ¿Que otras diferencias hay?

En realidad no hay puntos de comparación. Luther no tiene agendas ocultas y Marcos sí. Luther quiere la independencia de los territorios Karen, y Marcos quiere convertir a México al socialismo y eso como un paso previo al totalitarismo comunista. Luther ha ganado sus méritos en el campo de batalla, y los de Marcos se deben básicamente al apoyo de los medios. Luther siempre va al frente de sus tropas, mientras que Marcos las manipula y las convierte en "comandantes" que leen lo que él les escribe y comentan lo que él les instruye. Luther es un buen estratega militar y Marcos ni luchar sabe. Luther no tiene como prioridad recibir visitantes o periodistas y Marcos sí. Luther jamás hubiera dado una entrevista a un cómico, y ya ve Marcos con Andrés Bustamante. Luther nunca permitió que extranjeros, por bien intencionados que fueran, se inmiscuyeran en lo que él consideraba un asunto exclusivo de los Karen, mientras que Marcos no existiría si no fuera por los extranjeros que abundan en las comunidades zapatistas. Luther no es racista y Marcos sí.

¿Marcos es racista?

En el Ejército Zapatista de Liberación Nacional no hay un sólo indígena que pueda pasar del grado de mayor, que es el inmediatamente inferior a subcomandante. Todos los comandantes reales y los subcomandantes son blancos. No hay un sólo blanco bajo las órdenes indígenas. Los indígenas que son llamados comandantes lo son sólo por nomenclatura y son removidos libremente según convenga. El armamento y equipos usados por los blancos no se compara al que usan los indígenas. Además, cosa insólita, los combatientes tienen que pagar sus armas. Así ejerzan la función de comandantes decorativos, no se les permite y de hecho reciben castigos si expresan algo diferente a lo que les instruye Marcos, sea lo que sea. Es simple y puro racismo. La conciencia personal de Marcos es que los indígenas son brutos a los que hay que adoctrinar y conducir. Aun así, hay una diferencia todavía mayor entre Luther y Marcos.

¿Cuál?

Luther Htoo, a sus 14 años, es un hombre valiente y Marcos, un adulto bastante crecido, es un cobarde.

Estos calificativos no les va a gustar a los fanáticos de Marcos, señor Domenici.

¿Qué puede importar que les gusten o no si son la verdad? Mire, Luther jamás hubiera mandado a ninguno de sus combatientes a luchar con rifles de madera, ni con entrenamientos tan elementales como los que Marcos da a sus tropas. Además, el joven Luther eligió como zona para establecer su base de operaciones un punto bastante lejano a los núcleos de población Karen, ya que, decía él, "la gente no tiene porqué sufrir la guerra". Por el contrario, Marcos permite y se regocija cuando se cometen atropellos contra la población, pues eso apoya su agenda para desprestigiar al ejército. Pero Luther sabía que el ejército de Myanmar no se iba a tocar el corazón para atacar poblados Karen, como de hecho ocurrió muchas veces antes de que iniciaran su guerrilla. A esa saña del ejército federal de Myanmar se atribuye, por cierto, la radicalización de los Karen. Sé que es difícil pensar que un niño de tan pocos años como Luther hubiera pensado en todo esto, y ese fue el motivo que me llevó a acudir personalmente a conocerlo. En resumen, Luther no sólo es un combatiente consciente, sino que es un buen guerrillero y su guerrilla no es espuria.

¿La guerrilla zapatista es espuria?

Lo es porque no busca lo que dice buscar: lo mejor para los indígenas. Es un movimiento que únicamente existe para promover el radicalismo de izquierda y llevar a México hacia una dictadura del proletariado. Eso es claro en los documentos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) que originaron al EZLN.

¿No es un movimiento para reivindicar los derechos indígenas?

Hay una confusión grave del problema indígena con el zapatismo. Esta confusión está alimentada desde las agendas marxistas. Pero el zapatismo en sí no tiene nada que ver con el problema indígena.

La guerrilla zapatista surgió para defender los derechos indígenas, según manifiesta el EZLN.

Se equivoca por completo. Las FLN dieron origen al EZLN. El objetivo fundamental de esas FLN es lograr una dictadura del proletariado en México. El perfil de todos los líderes importantes del EZLN, que no son indígenas, es del marxista crónicamente frustrado. Los indígenas son sólo la causa más útil y adecuada.

¿Por qué?

El marxismo propone el desprestigio del gobierno, de las instituciones nacionales y sobre todo del ejército para legitimarse y llegar al poder.

¿Quién es el líder del EZLN?

Marcos. Rafael Sebastián Guillén Vicente. Que no le quepa la menor duda. Ni Germán, ni los indígenas, ni Elisa, ni Tacho. Ni las FLN. Nadie, sino Marcos. Después el golpe que en 1993 realizó en la comunidad de Prado en Chiapas, Marcos se quedó como el líder indiscutible del zapatismo. Fue en esa reunión en la que terminó el liderazgo de Germán y la premura de Marcos decidió la guerra de 1994.

Algunas opiniones caracterizan al gobierno mexicano como suicida al haber permitido salir al EZLN de la zona de conflicto.

La falta de vocación y prudencia política de Fox y su no muy brillante intelecto han dado a Marcos una visibilidad y relevancia que nunca consiguió ni con la masacre de Acteal ni con el Encuentro Intercontinental por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo que llevó a cabo en la Realidad a mediados de 1996. Fox, al haberse vuelto promotor voluntario de la marcha y de la agenda de Marcos, impidió mostrar la distancia que debió conservar con un movimiento cuestionable como lo es el EZLN. Un presidente responsable, conocedor de su oficio, debió dejar claro que estaba de acuerdo con la marcha, ya que la Constitución permite el libre tránsito en el territorio mexicano, pero no debió conseguirle apoyos y menos prestarle protección. Y jamás un presidente debió presionar al Congreso para aceptar a Marcos en su seno. Pero a Fox no le interesa dañar las instituciones, pues con su visión de corto plazo lo alcanzado es un éxito.

¿Daño a las instituciones?

El efecto es deletéreo pero en el mediano plazo. En el corto plazo ni se ha notado ni se va a notar, porque los mexicanos llevan muchos años viviendo sin gobierno. En el contexto mexicano, el gobierno es una entidad que sólo aparece para explotarlos, para ofrecerles una seguridad marginal y para descomponer el escenario social. Por eso prefieren que siga actuando con torpeza o que se haga poco presente, así tengan que sufrir la inseguridad y la anomia. Eso, insisto, en el corto plazo.

¿Y en el mediano plazo?

La transición hacia una forma más autoritaria y represiva de gobierno va a darse sea que Marcos o Fox se hagan con la fuerza de la negociación. La gente y sobre todo varios autodenominados analistas están muy confiados repitiendo lugares comunes como "el presidencialismo ha terminado" y "la democracia llegó para quedarse" y así desestiman lo que se encuentra atrás tanto de la agenda de Fox como de Marcos: el autoritarismo de derecha o de izquierda, respectivamente.

Se ha repetido mucho que Marcos y en general el EZLN tiene una inclinación hacia un modelo totalitarista del tipo maoísta. Ante esta opción Fox se ha mostrado como un presidente afable, amable, amigo de bromas, accesible y tolerante. ¿Lo hace para intentar disminuir el radicalismo de estos ultraizquierdistas?

Sí. Ese es el disfraz que más le conviene. Pero sólo por ahora. Los que todavía no perciben el autoritarismo en Fox, serán los que disculpen y celebren sus primeros arrebatos represivos. Vicente Fox está muy apoyado por la reacción derechista, como son los grupos ultracatólicos y los empresarios empeñados en modelos que les permitan un control total sobre los mercados locales. Y si bien Fox se sirvió de la democracia para llegar a la presidencia del país, eso no implica que sea un demócrata. Por eso usó sin recato alguno al Partido Verde Ecologista de México en su Alianza por el Cambio y después lo desechó. Al PAN, en buena medida, le ocurrió lo mismo. De ahí la pugna de Fox con los sectores más progresistas del Partido Acción Nacional. De ahí el perfil del gabinete mismo. De ahí el vínculo con la ultraderecha católica. De ahí las propuestas que poco a poco empiezan a filtrarse detrás de la máscara de apertura y libertad. No le quede la menor duda, Fox es sumamente autoritario y peligrosamente soberbio. Tarde o temprano va a enseñar los dientes, y cuando eso ocurra, los mexicanos, tanto los ciudadanos como los miembros del Poder Legislativo, tendrán la guardia baja.

Pero Fox basa su política en que "el presidente propone y el congreso dispone" y no se le percibe una inclinación a aplicar mano dura.

Sería muy pronto para aplicar mano dura. El gobierno está todavía muy desubicado y los mecanismos de control del poder político en México se encuentran inmersos en la incertidumbre. Pero eso no va a durar mucho más. Y entonces llegará el autoritarismo. Y no hay, a lo largo y ancho de la nación, más que un puñado de personajes que podrían hacerle frente. Lo malo es que la mayor parte de estos personajes ya han sido cooptados por el gabinete foxista o por el mismo Fox. Y más grave que esta falta de contrapeso en las altas esferas es la inocencia o estupidez, según se vea, del pueblo de México. El autoritarismo de la reacción ultracatólica y empresarial ya viene, y será peor que el de la reacción ultraizquierdista del EZLN o de los rufianes de la ultra universitaria. Está a la vuelta de la esquina. No tendrán que esperar mucho, ya verá. Y, quiero insistir, el candor y la estupidez de la gente les allanará el camino para que ese autoritarismo se pueda expresar con singular fuerza sin que genere problemas sociales de consecuencia.

Bueno, ahora la gente está muy politizada y participa mucho en el debate nacional. En foros de Internet, por ejemplo, se dan acaloradas discusiones sobre la conveniencia o inconveniencia de las disposiciones gubernamentales. ¿No cree que esto establezca ciertas limitaciones a la arbitrariedad en las decisiones?

No, en absoluto. Los debates son repeticiones de lugares comunes, intentos de protagonismo y simplemente pérdidas de tiempo. Hay un perfil muy específico de quienes participan de manera constante en foros y debates en Internet. No son personas que se involucren fundamentalmente en la operatividad o en la toma de decisiones. En general, se trata de individuos ajenos al debate público de las ideas, y de ahí su necesidad de hacerse presentes en el terreno virtual, a través de listas de correo, foros o boletines.

¿Ajenos al debate público?

Sí. Quiero decir que no tienen acceso o no participan en los debates en torno a la toma de decisiones. A veces por miedo, por falta de acceso a espacios adecuados o desconocimiento de los mismos. Aunque ocasionalmente hay cosas dignas de leerse y tomarse en cuenta, estos espacios no aportan gran cosa a la evolución del conocimiento político ni el análisis.

¿Cuál es el perfil de quienes participan en estos debates?

No puedo darle más que rasgos generales. La mayor parte de los latinoamericanos que participan en foros son hombres entre 25 y 40 años de edad, con trabajos que les permiten un uso amplio de su tiempo o suficiente tiempo libre, y que pasan varias horas en Internet. Frecuentemente participan en dos o más foros, y suelen crearse identidades distintas para foros diferentes o a veces para el mismo, las cuales son complementarias. Tienen esquemas obtusos para conocer la realidad, carecen de una visión global sobre los problemas, tienden a inventar una realidad ideal que los respalde en sus afirmaciones y muestran en los foros un afán de protagonismo que contrasta con su falta de participación y su introversión en la vida real. En México, suelen ser blancos o mestizos de clase media, con trabajos de nivel medio o bajo y educación universitaria. Es cuanto puedo decirle.

¿Entonces no le da mucha importancia a la participación en estos espacios?

Poca. A veces, como le dije, pueden leerse cosas interesantes. Pero más bien sirven como un vehículo para que los que participen establezcan relaciones de dominio, generen peleas, o desahoguen frustraciones o enojos.

¿Está la gente en condiciones de contener o evitar el autoritarismo?

Protestarán como siempre, pero no más. Se acomodarán a las circunstancias. ¿Qué pasó cuando el EZLN iba a hablar ante la Cámara de Diputados? Primero hubo muchas protestas de senadores, diputados y del público en general. Pero después que subieron, cambiaron radicalmente su postura. Es válido cambiar de opinión, pero fue un cambio hacia la incongruencia.

 

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© Panóptico, Gerardo Ochoa
Mayo 1, 2001