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Entrevista a Christian Domenici
Segunda Parte
Por
Gerardo Ochoa
El cambio de actitud quizá se deba a que ven que después de este evento hubo avances hacia la firma de la paz con el EZLN.
Es la visión que les han hecho aceptar.
¿Es sólo una visión? Se atribuye a que después de que el EZLN subió a la tribuna del Congreso el 28 de marzo se allanó el camino para la firma final de la paz.
Ah, pero no puede usted ser tan ingenuo como para creer esto.
¿Entonces es una trampa?
Sí, claro. Mire, el EZLN subió a la tribuna por primera vez. Eso abre la posibilidad de hacerlo cuantas veces quiera, no importa que ya hayan dicho que no. Eso es un avance importante en la logística para el EZLN, mas no para la paz. En el mismo terreno de la logística, ese mismo 28 de marzo, según leyó Esther, la indígena preparada por Marcos, el EZLN no iba a hacer ya "avances militares". Como si pudieran. Pero más importante, dijo que nombraba al comandante Germán como correo formal con el gobierno. Eso no es el inicio de las conversaciones de paz. Eso es simplemente la creación de un nuevo puntal de presión, es decir, otro avance logístico contra el débil gobierno mexicano. Marcos sabe, porque tonto no es, que su presencia en la Ciudad de México no podía continuarse indefinidamente, corriendo el riesgo de convertirse en parte de un cotidiano y perdiendo fuerza política porque los medios se hastiarían y eso terminaría con la única arma que sabe usar. Para el zapatismo lo más importante era consolidar esta base directa de presión y regresar a la selva. Ahora bastará con la presencia del comandante Germán. Los políticos que daban gritos de júbilo por la cercanía de la paz ya lo comprenderán, por dura experiencia. Pero, como los zapatistas lo han dejado bien claro, la paz no empieza a negociarse hasta que la iniciativa de reforma de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) se convierta en una realidad, aprobada por el Congreso.
Lo más probable es que se acepte.
Hay que darlo por hecho. Y entonces se iniciarán una nueva serie de demandas. La paz, en el sentido de una rendición o una conversión del zapatismo en un partido o una fuerza política, no va a firmarse. Si se firma, será bajo condiciones que no cerrará las opciones de la clandestinidad al zapatismo. El EZLN seguirá ejerciendo presión sobre el gobierno de México. Y ya vendrán más demandas a su debido tiempo.
¿Que opina sobre la Ley Cocopa?
La modificación constitucional mal llamada "Ley Cocopa" implica no sólo el estado de excepción, sino un paso atrás en los de por sí marginales avances sociales de México. No es un riesgo para la desintegración territorial, como algunos analistas superficiales suponen. Pero sí es una ley racista que da preeminencia a los pueblos indígenas que, dice, "originalmente sustentaron la nación", y así discrimina gratuitamente a los inmigrantes, con cierta parsimonia a los mestizos y encubierta pero explícitamente a cualquiera cuyos orígenes genéticos no procedan de estos pueblos indígenas. Plantea la autodeterminación de los grupos indígenas, implicando la extraterritorialidad y, más grave, abriendo la posibilidad de reclamas futuras en el mismo contexto de la autodeterminación y, especialmente, en el nebuloso pero alarmante precepto de la aplicación de sistemas normativos y regulativos locales, exclusivos para indígenas. Aunque se contempla, por si acaso, que esa aplicación debe respetar las garantías individuales, los derechos humanos y la dignidad e integridad de las mujeres, me pregunto hasta dónde puede un Estado débil, como el mexicano, vigilar esta aplicación en este contexto de extraterritorialidad si actualmente no puede hacerlo tampoco y eso que en todo el territorio rigen las mismas leyes.
Pero hay algo más peligroso y que pasa desapercibido entre todo el lirismo que rodea esta iniciativa de reforma constitucional. El que los indígenas dejan de tener la posibilidad de la democracia a través del ejercicio del voto libre y secreto, dejando la toma de decisiones a asambleas y demás clases de reuniones plenarias. Recuerdo que hace algunos años en la portada del periódico La Jornada se hacía encomio de la forma de ejercer la democracia de los zapatistas, y en la foto se veía a los indígenas pasando, uno a uno, a poner una marca en un pizarrón, para decidir. Sólo trate de imaginarse lo que le hubiera pasado al "burgués" que hubiera osado poner la raya en la otra parte del pizarrón. Pero más allá de esto, excluye la propiedad privada, favorece la colectivización de los recursos y otras situaciones similares. Se olvida, supongo que con intención, que la ley tiene una completa, eminente e innegable influencia del maoísmo.
Al parecer también limita la propiedad privada privilegiando la comunal.
Es natural, porque es una propuesta eminentemente comunista.
Entonces sus alcances van más allá de ser una modificación en la ley para beneficiar a los indígenas.
En efecto. Es el cimiento para preparar la conversión del Estado mexicano en una dictadura del proletariado. Marcos y, de hecho, todos los documentos de las FLN lo dejan muy claro. No sé por qué les extraña a los legisladores o al gobierno, si bien lo saben. Yo no concibo el grado de imbecilidad de los legisladores y funcionarios que no pueden mencionar esta ley sin calificarla como "ley para la paz" o "para la dignidad indígena" o construcciones similares. No sé por qué tanto temor de reconocer que esta "ley Cocopa" sólo usa a los indígenas como un pretexto para realizar un experimento comunista en el país. El EZLN no puede haber llegado tan lejos para cambiar todo por algo que era una mínima parte de sus postulados iniciales. Sería idiota e insensato.
¿No va a convertirse en una fuerza política?
Quienes tal cosa esperan, desconocen por completo el origen del zapatismo y especialmente de las FLN. Ellas se crearon no para obtener negociaciones, prebendas o ganancias, sino para luchar por un modelo socialista. Si la memoria no me engaña, las FLN se autodefinen en sus estatutos como una organización político-militar cuyo fin es que los trabajadores tomen el poder político para instaurar una república popular con sistema socialista. Eso es más o menos lo que se planteó en sus estatutos de 1980, que no han sufrido una modificación de fondo más adelante.
Sin embargo, movimientos guerrilleros del mismo corte y con objetivos similares han terminado negociando con los gobiernos federales. Fue el caso de la guerrilla salvadoreña.
Claro, pero el escenario geopolítico era distinto. En ese entonces, la caída del bloque soviético urgía una salida negociada. Además, la guerrilla salvadoreña sí era real y, por tanto, de haberse quedado sin apoyo y suministros, hubiera sido exterminada por el ejército de El Salvador. El único que quizá estaría por una salida negociada para el EZLN sería Samuel Ruiz, pero carece ya de influencia operativa en la zona. Podría retomarla fácilmente, claro, pero a eso se oponen su creencia en la paz y su sometimiento a la jerarquía eclesiástica. En la zona sólo ha dejado sus muchas propiedades, y la esperanza de alguna vez volver para seguir viviendo sus fantasías mesiánicas.
¿Entonces es verdad que Ruiz posee diversas propiedades en la zona?
Ranchos, sobre todo. No están a su nombre, pues tan imprudente no es. Siempre ha usado prestanombres para esto y más. Vaya a la zona de Los Altos y de Las Cañadas y pregunte por las propiedades de "El Samuel". Si es discreto y retribuye la información, no tendrá que buscar mucho. Aunque tampoco espere entender la lógica detrás de la posesión de estas tierras que no dan mucho y además están mal trabajadas. Porque no eran ni necesarias o suficientes para el financiamiento ni del movimiento zapatista ni de slop, el movimiento alternativo que Ruiz fundó cuando entendió que el zapatismo lo rebasaba y quiso retomar el control de la insurgencia de la zona. Lo más interesante de la vida de Ruiz es la incongruencia, ya que forma slop debido a que percibe que el zapatismo se opone fuertemente a lo que considera su misión pastoral. Sin embargo, más tarda en formarlo que en darle un giro para tratar de convertirse en una alternativa guerrillera al zapatismo.
¿Es Samuel Ruiz un cura falso?
Interesante término. No he visto que nadie lo llame así además de ustedes. ¿Sería un cura falso el que se dedica a otras cosas que no tienen que ver con su misión sacerdotal? Entonces lo es. Pero el problema de usar estos calificativos es que da armas a quienes dicen que si acaso es un cura falso, de todos modos su misión es rescatable por lo que ha hecho por los indígenas. Y como no hizo nada valioso, perdurable, duradero o que aliviara la tremenda pobreza de la zona, me parece estéril juzgar si es falso o no. Es un mentiroso patológico, un hombre irascible, un resentido espectacular y un narcisista como pocos. Pero esos rasgos no son privativos de los oportunistas. Los encontrará también en gente valiosa. Es cuestión de buscar. Lo curioso actualmente es la falta de respuesta de Ruiz, que debe estar muy molesto con la independencia del zapatismo. Porque durante mucho tiempo Ruiz fue el intermediario del movimiento con el apoyo extranjero. No más. Ahora Marcos negocia directamente con quienes, desde posiciones ideológicas de toda clase, siguen subvencionando la guerrilla. Y es por eso que da tanta preeminencia a los extranjeros en su movimiento. La proyección del EZLN en Europa es, sin lugar a dudas, la prioridad de Marcos. Para él, ni la aprobación de la ley Cocopa, ni los logros de su marcha a la Ciudad de México, ni los apoyos unilaterales de Fox son tan importantes como la opinión europea sobre el zapatismo.
Algunos piensan que esta salida a escenarios internacionales puede ser más benéfica para Fox que para Marcos.
Sí, conozco esa teoría. En resumen dice que el Parlamento Europeo o los grupos subversivos de Europa pueden convencerse de que Fox realmente desea la paz y la reivindicación de los derechos indígenas y así fortalecerá la posición de Fox y debilitará la de Marcos. Pero aquellos que apoyan esa teoría obvian algo básico.
¿Qué?
Que ni Marcos ni esos grupos tienen interés en la paz o la reivindicación de esos o cualquiera otros derechos. Ellos necesitan tener puertas abiertas para poder promover sus ideologías en los países objetivos. Y por el grado de visibilidad, importancia estratégica, descomposición social y anomia, México es el país ideal para eso. De ahí a la redacción de la iniciativa para la reforma constitucional por la Cocopa, que retoma el espíritu de los Acuerdos de San Andrés, según esto para una "paz con justicia y dignidad" pero en realidad para cimentar primero el estado de excepción, luego el descontento y la segmentación, después la deslegitimación del Estado mexicano y al final la aparición de una dictadura del proletariado. Ya han logrado avances importantes en esa dirección. Y los seguirán logrando. Por lo pronto, la zona se convertirá en una guarida de maleantes. Ya lo era, en buena medida, pero las cosas empeorarán.
¿Es verdad que la guerrilla zapatista se financió con el narcotráfico?
En muy pequeña escala. Más que dinero del narcotráfico y de las donaciones de organismos internacionales, la mayor parte del dinero que financió la guerrilla procedió del entonces Programa Nacional de Solidaridad y, como es de esperarse, las posiciones militares que ahora se convierten en centros de desarrollo indígena servirán para que los recursos de fondos federales se destinen para el mismo fin.
¿Entonces es más bien negativo el retiro del ejército?
El ejército era el último bastión de control de la zona, y ha sido retirado. Espere toda clase de sorpresas. Pero no que el ejército vuelva a la zona. La inconmensurable torpeza de Fox, junto con su soberbia, no le permitirán corregir este rumbo salvo en una circunstancia de extrema gravedad. Para entonces, será muy tarde. Y habrá que ver si para entonces el ejército está dispuesto a volver a servir como juguete.
¿El ejército ha servido como juguete?
Sí, como juguete desechable en las manos de un niño torpe y caprichoso. Así le pasó con Salinas, con Zedillo y le está pasando con Fox. El ejército es muy leal, pero no hay correspondencia a esta lealtad. El resultado de estos gobiernos en manos inexpertas ha sido, entre otras, la degradación y corrupción de una parte significativa de las fuerzas armadas. Y mientras muchos militares decentes, preparados e inteligentes mueren al enfrentar al narcotráfico y la guerrilla, otros se venden a los cárteles de las drogas y a otros tipos de tráfico. Así, los militares leales y patrióticos están irritados y con razón contra el gobierno, mientras que los corruptos hacen sus ganancias debido al estado de degradación social que, como es natural, no estarían dispuestos a modificar.
¿Hay mucha corrupción en el ejército?
Poca pero importante. Los militares mexicanos son, en general, personas de honor y valientes patriotas. Quizá sea la única institución relativamente impoluta y confiable de México. Sin embargo, los puntos focales de corrupción son graves e importantes. Incluyen a diversos generales, más de los que han encarcelado. Y lo grave es que este escenario es un riesgo para la vida de los militares de buena fe. Al igual que a los policías honestos, se les envía al matadero. No se puede permitir que el patriotismo, la honradez o el honor interfieran con los negocios del narcotráfico, el tráfico de armas, de especies silvestres o de ilegales. Han muerto muchos militares en el combate a las drogas, pero lo más grave es que han muerto los mejores, en general. Eran los que no se vendían, los que no tenían precio, los que denunciaban la corrupción de sus superiores. Se les envió mal armados a misiones suicidas, a sabiendas de que serían liquidados, y ahí quedaron. Y así seguirán las cosas.
¿Y la corrupción en la policía?
Mire, ahí sí es tan grande que sólo voy a mencionarle lo siguiente para no entrar en un tópico que prolongaría interminablemente esta entrevista. ¿No le ha llamado la atención de que en algunos casos, la policía da rápidamente con los criminales? Como el caso de una turista estadounidense asesinada a principios de este año en San Angel, en la Ciudad de México. ¿Por qué fueron tan hábiles para dar con los culpables de un crimen que cuando se comete contra gente sin respaldo siempre queda impune? Porque los policías están coludidos siempre. Es bien sabido que hay acuerdos entre asaltantes y policías, para que estos últimos permitan los asaltos en determinadas zonas y horarios. Fue el escándalo alrededor de la muerte de la turista lo que produjo la ruptura de la connivencia y la posterior captura de los responsables. Si la fallecida hubiera sido una persona cuya muerte no hubiera despertado la indignación nacional e internacional, los culpables seguirían prófugos. En sí, en casi todos los delitos, desde los aparentemente más leves a los más graves, la policía participa, al menos con este tipo de permisividad y protección. Y esto es sólo la punta del iceberg. Por eso, aunque la corrupción en el ejército es grave, es mínima comparada con la existente en todas las policías de todo el país. Si el problema de la contrainsurgencia, digamos contra el zapatismo, estuviera en manos de alguna policía federal, la guerrilla sería un peligro real para la integridad de la gente.
¿Y qué hay de la posición del ejército frente al zapatismo?
En la escena actual, el ejército mexicano sólo tiene dos opciones: replegarse incesantemente y desprestigiarse, o atacar a indígenas pobremente armados y así también desprestigiarse. Y lo peor es que a esa disyuntiva lo ha forzado precisamente el gobierno federal. Es difícil estimar con precisión el grado de irritación del ejército mexicano, pero puedo asegurarle que es grande. Si lo era cuando Salinas dio la orden de replegarse a mediados de 1993, durante aquella primera confirmación de la existencia de un grave problema con la guerrilla en Chiapas, ahora debe ser enorme. Que el ejército persista en su lealtad a las instituciones es otra cosa. Pero el malestar ahí está.
¿Es motivo de temor este malestar?
No, fundamentalmente porque el ejército siempre ha defendido la institucionalidad, aun en contra del pueblo de México. Respaldó el cuartelazo de Victoriano Huerta, y respaldará al actual y cualquier futuro gobierno. No hay liderazgo de tal magnitud en el ejército que pudiera hacerse con el control total de las fuerzas armadas y así dar un efectivo golpe de estado que además contara con un nivel de irritación popular que pudiera validarlo internacionalmente. Como mencioné, el ejército está pulverizado y cuando mucho puede dividirse en dos facciones: los leales y los coludidos en la corrupción. Estos últimos son minoría pero han hecho un daño profundo a la cohesión de las fuerzas armadas. El reto de extirpar la corrupción del ejército no ha sido tomado en serio por nadie, y de hecho es tan difícil que este tema suele ser obviado hasta por los más acuciosos analistas.
¿Y los mandos superiores no lo saben?
No saben todo. A veces, están inmiscuidos también. Dejemos este tema mejor.
Volviendo a Fox, ¿por qué da la impresión de que toma todas las decisiones?, ¿qué no da lugar a que los miembros de su gabinete lo asesoren? A mí, en lo personal, me da la impresión de que no los deja actuar por sí mismos.
Y tiene razón. Fox está solo por soberbio y por otras características que no voy a tocar ahora. Al formar su gabinete, usó el pretexto de los head-hunters para fingir una apertura de la que es incapaz. En realidad, la mayor parte de las recomendaciones de la firma Korn Ferry, la encargada de esa búsqueda, fueron obviadas salvo cuando coincidieron con diversos intereses que ya irán conociendo con el tiempo. Fox ya tenía un esquema pensado en el que estaban incluidos los cuadros principales que ahora conforman el gabinete. Pudiendo haber realmente escogido las mejores mentes y las mejores vocaciones de México, prefirió quedarse con un puñado de ineptos. Y no es que todos lo sean, pero casi ninguno tiene vocación política y de servicio público. Por eso cometen torpezas. Por eso el discurso de Abascal sobre las mujeres. Por eso la calificación de racistas de Gálvez contra los que no están con el zapatismo. Por eso los bandazos y los golpes de timón. ¿Usted cree que la obsesiva Martha Sahagún no sabía del spot contra Andrés Manuel López Obrador y que le costó el puesto a los productores del programa radial sabatino de Vicente Fox? Claro que lo sabía, y ella en persona lo autorizó, aunque el mismo productor ha dicho que no. Lo sé de primera mano. Pero cuando la reacción social por la burla creció, la única solución que se les ocurrió fue cesar a los críos que tuvieron la ocurrencia.
¿Pero no es lo usual que el presidente en cualquier país elija a sus colaboradores con los criterios que le convienen?
Sí, y de ahí lo insólito y disparatado de la propuesta de los head-hunters. Fue una burla más contra la ciudadanía, que acudió en tropel a llevar sus propuestas. Algunas eran increíblemente buenas, pero sus autores no contaban con el respaldo político o religioso conveniente, y fueron dejados de lado. Con esta gente se podría haber dado un aire de cambio a los mandos medios, que siguen, casi sin excepción, en manos del supuestamente derrotado PRI. Un gobierno funciona mejor en la armonía, y Fox tenía todo el derecho de haber puesto en el gabinete a quien hubiera escogido. Pero prefirió fingir un proceso de tamiz. En realidad, usó parcialmente la selección de los head-hunters porque estaba rodeado por ineptos en el gobierno de Guanajuato. Lo sigue estando, a fin de cuentas. En ausencia de armonía y de intereses conjuntos, un grupo de gente talentosa funcionará tan mal como un grupo de incompetentes. Los resultados están a la vista. Salvo que usted sea de los que disculpan la indecisión de Santiago Creel como prudencia política o los exabruptos de Gil Díaz como estrategias para medir la oposición frente a ciertas medidas. Si alguien hace un intento, como arriba lo mencioné, de mantener cierta cohesión y coherencia en el gobierno de Fox, es Martha Sahagún. Ella sabe y conoce todos los movimientos del gabinete y del propio Fox. Sin embargo, como no sabe actuar por sí misma, conoce y sabe, pero no controla ni decide. Y volvemos a los bandazos y golpes de timón, que se manifiestan y se seguirán manifestando con mucha frecuencia.
¿Y sin embargo, de esto también es responsable Fox?
Por supuesto. Claro. Mire, Sahagún todo le consulta a Fox. El resto del gabinete no hace nada si no lo consulta con Sahagún o Fox. No son funcionarios, sino meros encargados del despacho. Tienen muy poca voz y ningún voto. De ahí a la precipitación en las decisiones y la comisión de torpezas presentadas luego como triunfos. De ahí la necesidad de que Fox disculpe un día a un secretario y al otro día a uno más. ¿A quien se le ocurrió que lo mejor para legitimarse sería firmar la paz con una guerrilla que por cierto estaba casi olvidada y no había disparado un tiro en años? A Fox, obviamente.
¿Qué no se legitimó en las urnas?
Según yo, sí, y por lo visto según usted también. Pero Fox necesita de aplausos. Necesita de la atención. Por eso su insistencia de verse con Marcos. Lo que quiere es una foto junto con el neo-Che Guevara que se imprima en las principales portadas de la prensa internacional. Lo que quiere es un video estrechando la mano de Marcos y que sea reproducido en los principales noticieros. Es usual en los presidentes de México este tipo de "legitimaciones" para consolidar el apoyo del pueblo. Si para lograr esto vulnera la integridad de la nación, convierte al Poder Ejecutivo en una agencia de promoción del zapatismo y al Poder Legislativo en un mercado, no importa. Lo que importa es la foto. Y la forma más fácil de lograr esa foto era dándole vida a un movimiento marginal y en plena agonía. Los titulares, a coro, exaltaron a Fox como arquitecto de la paz. Que la tribuna del Congreso y la dignidad del país quedaran pisoteadas o en entredicho, no importó. Lo que importaba era la foto, los titulares, los comentarios irreflexivos.
Quizá son los costos de no tener una vocación democrática en el país y que aun un presidente electo democráticamente siente la necesidad de hacer lo que sus antecesores.
Es un buen enfoque. Pero no olvide el narcisismo de Fox. Es Fox quien realmente siente que lo que hace es un cambio, a pesar de seguir las mismas líneas de gobierno del priísmo y de usar el populismo y el acarreo para dar solemnidad a sus actos de gobierno. Cree que gobernar hacia el cambio es alentar la inestabilidad, y honestamente se siente en el camino correcto.
¿No hay un cambio entonces?
Fox fue muy hábil, igual que Madero, para promover el cambio. Al igual que Madero, no sabe gobernar. Madero también tuvo en su gabinete prevaricadores e incapaces. Las buenas intenciones, a veces, se quedan en eso cuando se matizan con inepcia. Con todo, espero que Fox no termine como Madero.
¿Es entonces soberbia lo que lo lleva a actuar así?
No es únicamente la soberbia, intrínseca en casi todos los líderes, sino una soberbia desbocada porque junto a él no tiene gente que lo aprecie o lo respalde como gobernante, sino como fuente de empleo. El gabinete de Fox se armó al vapor, con gente muy capaz en sus distintas áreas pero cuyas lealtades se reparten en campos totalmente diversos a los del foxismo. Es notable que incluso gente que lo apoyó, y no me refiero de palabra sino de obra, se quedó en el camino porque Fox prefirió favorecer a los que consideró más talentosos. Con eso ha logrado un gabinete de gente muy capaz pero sin lealtades internas. Por eso son, a la hora de actuar, ineptos. Y además, por si fuera poco, las lealtades que cultivó durante su campaña se han convertido en animadversiones. La gente del Partido Verde Ecologista, los cientos de panistas que trabajaron sin descanso en su promoción y los voluntarios que en todos los estratos lo apoyaron, tarde o temprano le pasarán su factura por haberlos hecho a un lado.
¿Debió haberlos incluido en el gabinete o en otras tareas del gobierno?
Hubiera sido imposible incluir a todos. Pero no debió haberlos hecho creer que sí iban a ser parte de su gobierno. Sentirse traicionado no ayuda en nada. Y no produce un clima social o políticamente productivo. Fox se confía en que los excluidos y traicionados son incapaces de formar un frente común.
¿Un frente común contra el gobierno de Fox?
Más bien un frente común para poner frenos y cortapisas a lo que el gobierno de Fox decide.
A la fecha tiene razón, al parecer.
Es cierto, pero el problema no es ese sino que lo da por descontado. Fox piensa que su opinión será siempre la que prevalezca. Sin embargo, hay una oposición más profunda, más peligrosa que la que se le presenta cara a cara. Los problemas no vendrán de Fernández de Cevallos o de Felipe Calderón Hinojosa, ni de López Obrador. Es más, ni siquiera de parte del mismo Marcos. Dejemos este tema por ahora, y sólo lleve a sus lectores la inquietud de la ingobernabilidad, que es un hecho.
He oído que, al igual que lo que pasó con Gorvachov en la ex-Unión Soviética, con Fox se podría llegar a poner en riesgo el Pacto de Unión Federal o alterar la estabilidad política. ¿A eso se refiere con una posible ingobernabilidad?
No dudo que hagan esa comparación, pues he visto que la promesa del cambio ha nublado el juicio a sus compatriotas. Comparar a Fox con Gorbachov cae en el terreno del ridículo. Gorbachov fue un reformador que modificó 180 grados un sistema sumamente rígido y peligroso, mientras que Fox no ha cambiado ni va a cambiar fundamentalmente la política económica de Salinas y Zedillo. En el mejor de los casos, en el más justo y digno, Fox será un títere más de las presiones del capital. Me divirtió la hipótesis manejada por algunos editorialistas estadounidenses que mencionaban que Fox, por ser un presidente legitimado en las urnas, no sería un peón de Washington. No imagino su desencanto después de la reunión del Rancho San Cristóbal. Aunque hay que recordar que son los mismos periodistas que lo exaltan como un genio después del supuesto éxito con el zapatismo, contra la más elemental lógica de preservación de la unidad del país.
¿Existe un riesgo a la unidad nacional?
Los mexicanos no son proclives a los levantamientos, armados o no. Ni tampoco a las revoluciones. Lo de Cervera Pacheco en Yucatán se debe entender en el marco de la anomia y no de la secesión. Y es que desde el primero de diciembre no hay gobierno en este país. En realidad, desde bastante tiempo antes. Pero los escasos controles sociales que subsistían con Zedillo cayeron durante el mes de diciembre. Desde enero el poder ejecutivo del gobierno mexicano, como nunca, parece un enemigo declarado del pueblo y sobre todo de los más pobres. No ha habido una sola iniciativa del Ejecutivo Federal orientada a favor de los más necesitados más allá del discurso. En cambio, las proclamas de más impuestos por iguales servicios están a la orden del día.
¿Entonces el temor no debe orientarse a una pérdida de la unidad nacional, sino hacia la ingobernabilidad?
Créame que no existe aún, al menos en los términos dramáticos o lapidarios que me plantea. Ustedes, como muchos y cada vez más, son parte de los desencantados con el nuevo gobierno. Pero para todavía una gran mayoría, la llamada "fiesta de la democracia" sigue. Creen, más allá de posturas personales, más allá de convencimientos partidistas, más allá de toda duda razonable, que el haber sacado al PRI del Poder Ejecutivo es sinónimo de cambio para mejorar. Por supuesto, se equivocan.
¿Por qué?
Porque Fox no tiene interés en cambiar al país. Quiere mejorarlo pero partiendo del mismo esquema político y económico. Las promesas de campaña fueron sólo eso, promesas. ¿Es de derecha el gobierno de Fox? Pues será el único gobierno de derecha que de entrada aumente impuestos, dé relevancia nacional a un grupúsculo guerrillero hasta entonces sumido en la selva, no aplique mano dura a los delitos y genere, directa o indirectamente, la ridícula política de los plebiscitos. Ahora ya nadie quiere aceptar nada si no se somete a consultas públicas.
Pero además hay algo que muchos no consideran e incluso disculpan: que el PRI sigue posesionado, en posiciones no sólo tácticas sino estratégicas, de lo más fundamental de la operatividad del país. La disculpa esgrimida es que Fox no podía llegar a dejar el país sin timón si quitara de golpe a los mandos medios de sus respectivas funciones. Pero otros gobiernos sí lo han hecho. La verdad subyacente es que Fox no aprendió nada como gobernador de Guanajuato, y quienes lo rodean no son competentes. Además, como nadie protesta por esto, no lo considera algo digno de prioridad. Y es que hay que recordar que una porción considerable de trabajos depende de la burocracia. Por lo tanto, la gente no va a apoyar el perder su empleo. Sea como fuere, el PRI sigue controlando al país.
¿Y qué trascendencia tiene eso?
Actualmente, ninguna en la práctica. Podrían haber orquestado algún grado de resistencia burocrática de haber estado en contra de grandes movimientos en la política nacional, que es lo que temían. Algunos sindicatos estaban ya prestos para la convocatoria no sólo a la resistencia, sino al sabotaje. Pero no ha sido necesario, porque no ha habido ni habrá cambios fundamentales en la política económica o social ni en el proyecto de país. Es decir, los priístas están como peces en el agua. El PRI presenta fracturas internas, y graves, pero el trabajo de los priístas en el gobierno de Fox está garantizado.
¿Así que al final el cambio no fue tanto para sacar al PRI como para que Fox llegara a la presidencia?
Sí. Vea siempre las cosas desde otro punto de vista. Otra perspectiva, no la que promueve el gobierno, suele ser la correcta. Tome el caso de la calificación internacional sobre la conveniencia de invertir en México. ¿Por qué cree que, con toda y su epidemia de inseguridad, con la indefinición fiscal y monetaria y con la volatilidad México sigue siendo una recomendación de inversión? A un observador superficial, novato, le puede parecer que el país comienza a avanzar. La realidad es que esta calificación implica que México está en venta. Y así lo ha estado desde hace mucho. Tanto, que ya no queda mucho que comprar. Y con esa óptica, vea todo cuanto ocurre. No confíe en analistas de los periódicos. Casi todos están construidos.
¿Construidos?
En otros países a un analista se le da la oportunidad de editorializar en un periódico debido a su trayectoria. En México, lo usual es que algunas personas sean consideradas analistas porque escriben en el periódico. El cómo llegaron a hacerlo no es importante. Algunos, sí, tienen trayectorias académicas o profesionales importantes, pero en muchos casos lo que los lleva a este tipo de posiciones son sus relaciones en el medio en el que colaboran. ¿Por qué cree que en la televisión sólo tienen un puñado de expertos a los que preguntan una y otra y otra vez las mismas cosas? Pues porque en la obtusa visión de la televisión mexicana esa categoría se otorga a quien tiene una buena relación. Y en la prensa escrita, algunos se enquistan para ya nunca salir. No niego que leer editoriales en México es entretenido, pero no especialmente útil para conocer la realidad mexicana.
¿A qué se debe?
A que están construidos, como ya le dije. Siguen dictados. Le otorgan especial relevancia a lo que ellos creen que son confidencias, indiscreciones o revelaciones. Es curioso que el medio periodístico se haya estancado así. Y no me refiero sólo al editorial, sino a veces al periodismo de investigación y al simple seguimiento de la noticia del día. Hay línea, siempre, permanentemente. Sólo los periodistas más hábiles y profesionales la detectan y la pueden evitar. Pero siempre me ha llamado la atención que la mayoría la siguen, a veces sin saber, y eso es insólito en un escenario social como el del periodismo mexicano.
¿Por qué?
Nunca han sufrido persecuciones graves. Han habido asesinatos de periodistas e intimidaciones, sí, pero el periodismo de otros países ha sufrido embates mucho peores y más duraderos y sistemáticos y aun así son ciertamente inmunes a recibir línea. El problema en México deriva de que hay muchas vacas sagradas en el periodismo, que marcan la línea. Y como se convirtieron en vacas sagradas en el tiempo en que la línea gubernamental era más férrea e inevitable, el medio se ha viciado hasta cierto punto debido a eso. Y por eso alientan la esperanza. No analizan, sino que confunden sus expectativas y esperanzas con lo que ha de venir. Eso es más notable desde el triunfo de Fox en las urnas. Como nunca antes, las esperanzas de los editoriales se confunden con la realidad. Nada más vea el cambio de brújula de los editoriales antes y después de la subida de los zapatistas a la tribuna de la Cámara de Diputados. Era algo que deploraban casi todos los editorialistas cuando aún no ocurría, y fue algo que aplaudieron una vez que ocurrió. No hay congruencia, no hay reflexión. Hay simplemente un reflejo de la realidad cotidiana tamizado por las expectativas de la gente que escribe. Es así como nace la esperanza y como, poco a poco, se va preparando el país para sumergirse en un ensueño que impedirá ver el desastre que se aproxima.
¿Qué quiere decir con esto?
Hay un convencimiento popular, hondamente arraigado, de que México es distinto desde el 2 de julio del 2000. Según me comentaron ya al día siguiente de las elecciones, el 3 de julio, se sentía un ambiente distinto, de mayor relajación, de menos desesperanza. Y no era para menos, claro. Pero la gente no se ha podido quitar la venda de los ojos y percibir que el gobierno cambió de dueño, pero no de manos. Fox ganó, sí, y con el voto popular, pero sus acciones no representan los intereses legítimos de México. Muy lentamente, la gente empieza a ver el error de haber votado por Fox. El gobierno, con su falta de congruencia, poco a poco se va deslegitimando. Sin embargo, esta lenta toma de consciencia los hace nuevamente vulnerables a la demagogia que antes era priísta y ahora es foxista, pero tiene los mismos matices y valores, y que se prefiere frente a la opción de la confrontación con la realidad y por tanto con la desesperanza. Casi todos los mexicanos son católicos y por tanto creen en el valor del sacrificio y viven fantaseando en un futuro mejor. Tienen esperanzas pero son fatalistas y por lo mismo vulnerables. No ven, por ejemplo, la violación a sus derechos cuando un grupo de judiciales los baja del camión o pesero para registrar sus pertenencias. Creen de buena fe que es por su seguridad. Y no sólo no protestan por la vejación de verse registrados o etiquetados como asaltantes potenciales, sino que hasta dan gracias a la policía que los revisa con desdén y desprecio. Esos operativos, en los que quitan hasta navajas de bolsillo a los usuarios de transporte público, conducen a que poco a poco sólo policías y delincuentes tengan armas. Y así es como comienza el fascismo, tolerando violaciones aparentemente para beneficio propio y quedándose indefensos pero, eso sí, felices y esperanzados. Algún día finalmente se entenderá, más allá de los libros y de la especulación academicista, la estrecha relación entre la esperanza y el totalitarismo. Y algo similar pasa con lo del controvertido tema del IVA a todo lo que antes estaba gravado con tasa cero o bien exento. Ante la inminencia de la imposición de esa medida, la gente quiere confiar en que al final será para beneficio de todos. La gente quiere, necesita seguir creyendo. El mexicano vive, desafortunadamente, de la esperanza. Por eso son fáciles de engañar.
¿Fáciles de engañar y conducir?
No, tan sólo fáciles de engañar. La formación de la opinión pública en México no podría ser más insidiosa. Los editorialistas reciben, en su mayoría, línea desde la presidencia. Lo sutil de esto y que muchos desconocen es que no es en forma de imposición o amenaza. Tampoco se les compra en el sentido estricto del término. La información se hace llegar a ellos en forma de "filtraciones" o de "información de primera mano" o bien les es revelada por alguna de sus "fuentes confiables" que realizan esta función de comunicación social informal. No es despreciable el efecto sobre los editorialistas que tiene el que los inviten a ceremonias oficiales, comidas y eventos presidenciales donde se codean con la clase política. Al final, esto matiza sus argumentos y saben que el costo de ser críticos implacables es cerrarse el acceso a estos desayunos y eventos o simplemente alienar su relación con las fuentes. Por eso hay cierta homogeneidad en los editoriales de diferentes periódicos si se analizan a lo largo del tiempo. Aun cuando disienten y critican en coro al gobierno, como se ha puesto de moda en estos últimos días, siguen una línea que enfoca esta crítica a los puntos que convienen al gobierno. Algunos editorialistas ignoran estas revelaciones o coerciones, claro, y escriben sobre lo que les viene en gana. Pero la opinión general está homogenizada y es la que prevalece. Finalmente, es la que trasciende y conforma la opinión pública. Y siempre se convierte en esperanza. Los análisis y editoriales ensombrecen el panorama ahí donde conviene, pero muestran la luz donde se les indica. Y así se forma el marco de esperanza que los mexicanos necesitan. Como ningún otro pueblo que yo conozca, los mexicanos dependen de la esperanza para sobrevivir.
Pero por esta misma dependencia de la esperanza, deberían ser fáciles de conducir.
No hay relación. La esperanza funciona bien en el terreno de las ideas o de la especulación, pero no soporta casi nunca la confrontación con la realidad. La realidad conduce a la confrontación, a la evidencia de que la esperanza no era sino un anhelo, y por eso se le teme. Un pueblo puede soñar con la libertad, como lo hace el de México, pero prefieren evitar saber que no hay recursos, que no hay cauces, que no es tan fácil llevar a cabo lo que se tiene en mente. Y debido a esta renuencia de confrontar la realidad, prefieren permanecer en un estado de duermevela. No los culpe, pues con tantos desengaños durante tantas décadas, con tantas traiciones y esperanzas desbaratadas, la gente ya no sabe distinguir la realidad. En el aturdimiento se puede postergar esta confrontación indefinidamente. Y es por eso que no son fáciles de conducir, porque la conducción hacia una causa común implica una confrontación con la realidad. Y eso rompería su ensueño.
Perdóneme, pero ¿no es esto algo muy de libro? Quiero decir que suena como si el gobierno malévolo quisiera tener a la población sumida en el sopor mientras se aprovecha de los ciudadanos.
No me crea nada. Véalo por usted mismo. Verifique todo cuanto le comento. Hace bien en desconfiar, ya que no tiene la certeza de que yo no esté al servicio de algún demagogo u opresor. Simplemente pregúntese ¿es cierto que el pueblo está atado por la esperanza?, ¿a quién beneficia que el pueblo siga así?, ¿qué sentido tiene que esta gente viva esperanzada? La esperanza es un estado mental nocivo en este ámbito, porque aunque se confronte con la realidad y se haga añicos a fuerza de percibir lo evidente, vuelve a construirse a sí misma. "El próximo gobierno será mejor", "no hay mal que dure 100 años", "el año que viene todo cambiará".
¿Sugiere entonces que habría que alentar la desesperanza?
¡No, por Dios! Lo que un gobierno responsable hace es alentar el trabajo, las metas de corto plazo, el nacionalismo concreto y la unidad. En México no se hace nada de esto. Se alienta sólo la esperanza, que puede resumirse en "hoy estamos mal, pero mañana estaremos mejor". Y para lograr esto se envilecen los medios de comunicación y se enrarece el clima político pero en un sentimiento general de marasmo ciudadano que no tolera o da lugar al cuestionamiento de fondo. ¿Qué ha hecho Fox en sus primeros días de gobierno? Como ustedes reiteran incansablemente, nada que valga la pena. Nada que no se pudiera haber hecho en un par de semanas. Lanzar las diferentes cruzadas y abrir la negociación con los zapatistas no requerían más de 15 días, y cuando mucho un mes. Otros gobiernos han realizado cambios mucho más radicales en cuestión de una semana, y llevan a cabo sus propósitos. Cuando se cumplieron los primeros 100 días de gobierno, los que se atrevieron a hacer este tipo de cuestionamientos fueron acallados por gente cuyo argumento central era "no van a cambiar 71 años de priísmo en 100 días". Claro, no iba a cambiar en 100 días. Cuando vayan 200 días defenderán al nuevo gobierno diciendo "no van a cambiar 71 años de priísmo en 200 días" y así, hasta que cuando falten dos años para que se termine el sexenio, se diga que "es que a Fox no lo dejaron gobernar". ¿No fue lo mismo que pasó con Salinas? Ahora todos lo niegan, pero Carlos Salinas de Gortari alentó mucho las esperanzas de los mexicanos. Y muchos lo apoyaron. Lo mismo pasó con López Portillo. Como esos dos presidentes alentaron tanto las esperanzas, la confrontación posterior con la realidad fue muy dura para el pueblo y por eso ahora se les odia y desprecia como a pocos. Pero, insisto, muchos que ahora lo van a negar querían realmente que Salinas y López Portillo se reeligieran después de sus dos primeros años de gobierno, aunque eso rompiera con el paradigma de la "no reelección", el más importante y quizá único logro real de la Revolución. De nuevo le insisto, no me crea pero investigue y verá que hay voces que suponen, sin bases por cierto, que Fox va a reelegirse al final de su mandato o bien que dejará pasar un periodo intermedio antes de intentar volver al poder. Y aunque no ha hecho nada, algunos piensan que eso sería conveniente para México.
Sí, sí he escuchado eso.
Y escuchará más tonterías por el estilo hasta que la realidad del sexenio de Fox se estrelle contra las esperanzas de la gente.
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© Panóptico, Gerardo Ochoa
Mayo 15, 2001
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