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Entrevista a Christian Domenici
Tercera Parte
Por
Gerardo Ochoa
¿Continuarán los errores?
Sí, porque Fox sólo tiene lealtad para con su grupo compacto. Y como bien lo han identificado, destacan en ese ámbito los fanáticos religiosos e intolerantes rígidos de toda clase. Se trata siempre gente profundamente perturbada y muy peligrosa. El arquetipo actual es el Secretario del Trabajo Carlos Abascal, pero no es el único ni el más temible. Más peligrosos son los empresarios pertenecientes a agrupaciones como los Caballeros de Colón, Caballeros de Malta, Legionarios de Cristo, Opus Dei, la Sábana Santa, el Yunque y otros similares. Insisto, son personas gravemente perturbadas, peligrosas y muy traicioneras. Mejor no meterse con ellos. Pero volviendo a lo que me preguntó, sí continuarán los errores, y serán cada vez más graves e importantes. Así seguirán, con el aval y el cheque en blanco que la sociedad le ha dado a Fox para que haga y deshaga a su antojo. Porque a pesar de las protestas, a pesar de la impopularidad de la propuesta de la eliminación de la tasa cero del IVA, a pesar de las declaraciones de Abascal o de Aguilar Zinser, la gente sigue creyendo en el gobierno de Fox. Tendrán que pasar muchos desastres más para que entiendan lo que ocurre. Y entenderán hasta que el naufragio sea inminente.
¿No hay entonces esperanza para México?
No, no la hay en el escenario actual.
Son palabras duras, señor Domenici.
Pero reales. Mire, no hay salida. La economía mejorará temporalmente, y luego caerá estrepitosamente hacia el 2005, salvo que ocurra un milagro como la persistencia por años de los altos precios del petróleo que han mantenido la estabilidad monetaria y la bonanza en las finanzas hasta la fecha. Pero cualquier malestar en los mercados spot de crudo, derrumbará el castillo de naipes. Aunque en el escenario actual de conflictos causados por Israel los precios del petróleo se mantendrán altos por varios meses, eso no puede durar para siempre. Y los compromisos económicos son enormes, más grandes que nunca. Lo peor es que, actualmente, el dinero del superávit se está malgastando, y la tendencia del gobierno a derrocharlo en tonterías seguirá. Sí, no hay esperanza en realidad. Pero, si esto puede ser consuelo para alguien, no les hubiera ido mucho mejor con otro partido en la presidencia. Incluso si, llegado el caso, el sistema político se derrumbara por completo, lo que seguiría sería esencialmente igual. Suponga el peor escenario posible, como una revolución violentísima, un magnicidio, un atentado de proporciones aterradoras, y verá que no es muy diferente al actual. Porque los actores serían casi los mismos. Una camarilla, la misma, sigue controlando el gobierno, y no va a soltar nunca sus riendas. Al menos nunca por las buenas. Aun en el muy improbable caso de una revolución, habría suficientes supervivientes de esa camarilla que rápidamente se harían con el poder e instaurarían un gobierno con un nombre diferente y unas políticas iguales. Y no hay opciones, se lo aseguro. No hay líderes, no hay propuestas. No hay tampoco una tradición revolucionaria o algún grupo que organizadamente pudiera enfrentase a esto. El descontento es motor, sí, pero no brújula. Por otro lado, no hay una inclinación radical hacia el cambio en la sociedad. Mientras la gente asegure su mal comer y la diversión marginal que principalmente la televisión provee, no buscarán nada distinto. Aunque no es el único con esta característica, hay pocos pueblos igual de acomodaticios que el de México.
¿Funciona entonces el "pan y circo"?
Con poco pan y circo de mala calidad, pero sí, claro que funciona. El mexicano suele tener ruido a su alrededor para aturdirse. Pero cuando le falta, prefiere ensoñar a conocer. Prefiere el tedio a la acción. Casi nadie lee en el país. Los que lo hacen, prefieren no conocer la realidad. Y los que suponen que la están conociendo, encuentran en el campo de la seudointelectualidad la repetición de sus miedos y de los lugares comunes. México está mal por culpa de Estados Unidos es el más típico, pero no el único.
¿Cómo define la seudointelectualidad?
Como el 99 por ciento de la llamada vida intelectual mexicana. No incluya en ella a los creadores novatos, porque de hecho son excluidos por los mismos seudointelectuales. Los seudointelectuales son los que con éxito se han apoderado del aparato ideológico en México. Su palabra es ley, y cuando dicen es tomado como patrón de ponderación para cualquier otra idea. Ejercen el juicio histórico y la censura y la descalificación contra todo aquello que cuestiona su statu quo. Y sin embargo, con todo y la gran influencia que tienen en el país, siguen siendo seudointelectuales. Internacionalmente son ignorados o ninguneados. Muy pocos pasan de la frontera. Algunas de sus creaciones en el ámbito literario son interesantes y quizá entretenidas, pero no más que eso. En mi opinión, y le aseguro que no estoy solo en ella, sólo hay tres intelectuales dignos de ser tomados en cuenta en México, y dos ya están ya muertos: Octavio Paz, Ikram Antaki y Luis González de Alba. Este último es el blanco de ataque favorito de los seudointelectuales, que tratan de borrarlo de la memoria colectiva ya que, en su versión revisionista, González de Alba es un renegado del movimiento del 68.
¿Y los demás?
Absolutamente intrascendentes o simplemente poco importantes. Los pocos analistas que desean de cuando en cuando alzar la voz, como Rafael Loret de Mola, obvian la más elemental metodología de investigación y sus artículos y libros son una mezcla de novela, ficción, realidad y revelaciones. Y así, terminan o dejan en entredicho su credibilidad. Y otros, que pretenden convertirse en el equivalente mexicano de García Márquez, como Carlos Fuentes o Elena Poniatowska, son novelistas mediocres y ensayistas fáciles de superar.
¿Cuál es su nacionalidad, señor Domenici?
¿Es relevante esta pregunta? Bien, tan sólo le puedo decir que carezco del sentido convencional de nacionalidad. ¿Es extraño esto? ¿No es acaso la nacionalidad resultado de un mero accidente biogeográfico? Si su pregunta está encaminada en cuanto a lo que critico a México, deje le comento que no tengo animadversión especial por éste o ningún país. Realmente, en todos hay cosas buenas y malas. En México, lo que sorprende es la persistencia para caer en los mismos errores, presentarlos como triunfos y molestarse porque nadie fuera de las fronteras del país les cree. Pero no es nada personal.
Volviendo a lo que comentaba, donde dice que nadie desea conocer la realidad, podría redundar un poco.
Con gusto. Mire, no quieren conocer nada que valga la pena. Se lo aseguro. ¿Cuántas personas pueden decir honestamente que leen algo para instrumentar cosas nuevas? Muy pocos. El ideal del mexicano bien informado es saber al dedillo el chismorreo político y una que otra innovación en otros campos como en ciencia y tecnología. Muy pocos, casi ninguno, se atreven a ir más allá. Quiero decir, a superar lo que se dice, a encontrar nuevas propuestas, a ver de formas diversas a la realidad. Saberse de memoria a un puñado de autores, poderlos citar, conocer lo que escribieron los columnistas de los principales diarios y tener unos cuantos datos sobre ciencia, bastan para pasar por inteligente en casi todos los círculos de México. Y estamos hablando de los que al menos tienen interés en informarse, así que imagínese a quienes viven de la telenovela, del pasquín o de los talk-shows.
¿Está el gobierno detrás de esto?
En parte, pero es por la ausencia de un verdadero proyecto nacional de educación pública que este estado es más grave y crónico. El pueblo de México está culturalmente empobrecido, sí. Pero no basta con más escuelas y más maestros. Un proyecto educativo nacional tiene que ir más allá de algo así de elemental. Al parecer, nadie entiende esto. Creen que aumentar el nivel de escolaridad y disminuir el analfabetismo solucionará por sí mismo la debilidad cultural de la población. Desde este punto de vista, de poco sirve enseñar a leer a alguien si lo único que leerá serán pasquines. Y tampoco se resolverá el problema con más y mejores bibliotecas públicas, mientras no se entienda que la biblioteca pública debe atraer al lector, cultivarlo, fomentarlo y seguirlo. En México suponen que abrir almacenes de libros con encargados mal encarados y peor dispuestos eleva per se el nivel cultural de la población. O al menos eso es lo que intentan decir en los informes de gobierno cuando mencionan que en un periodo de tiempo se crearon tantas bibliotecas públicas.
Muchos mencionan que al gobierno le conviene mantener a la población en el analfabetismo funcional.
Sí, eso dicen y a fuerza de repetirlo se lo creen. Es un lugar común favorito de los seudointelectuales. Aseguran que el gobierno quiere que la población se mantenga en el analfabetismo real o funcional para que no hagan demandas sociales o la revolución. Pero en la historia de la humanidad las revoluciones y revueltas sociales se han producido en pueblos analfabetas o mal leídos, y han sido impulsadas por las clases medias leídas y cultas. En el otro extremo, pueblos sumamente cultos y alfabetizados, como el sueco, jamás han tenido tendencias o tradiciones revolucionarias. Como ve, la realidad casi siempre funciona precisamente al revés de lo que los seudointelectuales suponen. Y son esos seudointelectuales los que creen que pueden aprovechar la situación para sus ansias revolucionarias. Pero como son sumamente veleidosos, malos líderes, acomodaticios y se venden fácilmente al mejor postor, nunca lograrán su ansiada revolución. Y con un material poco dispuesto y alienado hasta la ignominia como el pueblo de México, menos. Estos dos actores, junto con los políticos y los intereses internacionales que rondan a México y que han logrado apoderarse prácticamente de todos sus recursos, hacen que la situación no tenga salida. Y eso que no hemos considerado al narcotráfico, que es el verdadero dueño de una parte importante de las agendas políticas y sociales de muchas estructuras gubernamentales.
¿Cómo va la guerra contra el narcotráfico?
Igual que siempre. Es decir, bastante mal. Fuera de avances puntuales, no se logra mucho. La prevención sí que ha logrado cambios, pero es un tanto incipiente en Estados Unidos, virtualmente desconocida en México y además tarda mucho tiempo en dar resultados, como bien sabe usted. Con todo, la tasa de adictos está bajando en Estados Unidos, pero recuerde que la tasa simplemente habla de que proporcionalmente hay menos adictos y usuarios para muchas drogas, así en términos absolutos el número de adictos y la cantidad de droga que usan crece diariamente.
¿Habría que optar por alternativas para luchar contra las drogas?
No hay alternativas viables. La mayor parte de las que he leído son esquemas ingenuos y bienintencionados, pero inoperables en la realidad. Y que quede bien claro, como usted mismo lo ha sostenido en este espacio, la legalización es el peor de los esquemas. Sólo ha servido para crear miles de nuevos adictos en las jurisdicciones donde se ha intentado. Esta estrategia idiota es el refugio favorito de los irreflexivos, de los que no saben cómo funcionan los estupefacientes, de los seudointelectuales y de los que tienen intereses en el campo de la distribución de la droga. ¿Sabe usted que los cárteles financian a muchos de los más distinguidos ponentes a favor de la legalización de la droga? Claro, ellos no lo saben, porque se usan esquemas de lavado de dinero para hacerles llegar préstamos, becas y donativos. Con esto debería bastar para que quienes apoyan los esquemas de legalización reflexionaran, pero como son dogmáticos son por tanto ajenos a la dialéctica.
¿Entonces qué hacer para ganar la guerra contra las drogas?
Olvídese de la guerra y concéntrese en las batallas. El problema fundamental es el esquema sumamente benigno para con los narcotraficantes y los usuarios. La aplicación de leyes mucho más rígidas y el ejercicio de un grado importante de fuerza letal contra los narcotraficantes es la única vía, y no parece ser una prioridad. ¿Por qué no derribar naves con narcotraficantes, bombardear los laboratorios y ejecutar sin más a los miembros de todo nivel de los cárteles? ¿Qué no es lo mismo que hizo Richard Leakey en Kenya para detener la entonces guerra perdida contra la matanza de elefantes? Y aunque fue sumamente criticado por muchos en su momento, el esquema ha sido copiado por todos aquellos países que realmente han querido detener la masacre de animales silvestres, y lo han logrado en mucho mayor medida que los países que continúan con los inservibles esquemas basados en la aplicación de la ley a través de juicios y el uso de la cárcel, que por cierto no rehabilita a nadie en ninguna parte del mundo.
¿Entonces está equivocada la estrategia del gobierno contra el narcotráfico?
Sí, porque cree que la ley en forma de juicios y temporadas en la cárcel va a frenar los incentivos para involucrarse en esta lucrativa actividad. Se necesita una ley que autorice la fuerza letal contra los narcotraficantes de cualquier nivel y deje como alternativa coercitiva los arrestos y el hostigamiento para los usuarios de drogas.
¿Habría entonces que establecer una guerra armada como la que se realizó en Kenya contra los cazadores furtivos?
Sí, y créame que los resultados se verían en corto plazo. Pero eso sí, habría que ser implacable y aceptar una cierta cantidad de daños colaterales, es decir, de víctimas inocentes. Por muchas que fueran, serían menos que los que pierden la vida con el esquema actual y muchas menos que las que se pierden por caer en las garras de la adicción.
Sin embargo, según la certificación por parte de Estados Unidos, México está haciendo un papel aceptable en esa guerra contra las drogas.
La opinión de Estados Unidos no tiene importancia alguna, pues ese país tiene tan poco éxito en la guerra contra el narcotráfico como el que tienen todos los países que son certificados por la idiocia y la soberbia del Congreso de Estados Unidos.
¿Y los grandes decomisos de droga?
Son señuelos. Son cargamentos que se dan por perdidos de antemano, pues se usan para distraer la atención de los lugares de tránsito de los cargamentos verdaderos. Además, aunque en ocasiones sí atrapan cargamentos reales, a veces se les recicla y la droga llega finalmente a sus destinos. Se cambia la cocaína por yeso o cal, y se cambia la mariguana por paja, pues finalmente a la hora de que las cámaras presencian el inicio de los grandes quemaderos de droga nadie se va a acercar a verificar si es real y de todos modos a nadie se le permite hacerlo. Note que nadie se queda hasta el final de las quemas de droga. Sólo al inicio los medios están bien presentes.
¿No han aumentado los operativos fronterizos para impedir el paso de drogas a Estados Unidos?
Han aumentado en número pero siguen igual de ineficaces. La vigilancia fronteriza es la mejor señal de que no saben lo que hacen. Si se espera a que las drogas lleguen a la frontera para realizar un último y casi siempre fallido intento de detener el flujo de droga, evidentemente no hacen mucho a lo largo del resto de la ruta de transporte de estupefacientes. Y la vigilancia en la frontera, sobre todo del lado mexicano, es increíblemente mala.
¿Es mala la vigilancia fronteriza?
Es muy mala. Y no sólo en cuestión del narcotráfico. Entre la corrupción y la incuria, la función fronteriza no es sino una buena intención. Por ahí, por la frontera con Estados Unidos, más probablemente entrará la enfermedad de las vacas locas a México.
Pero no hay enfermedad de las vacas locas en Estados Unidos.
No todavía. La enfermedad de las vacas locas va a llegar a Estados Unidos. Es sólo cuestión de tiempo. No están teniendo cuidado, y siguen alimentando al ganado con productos animales potencialmente contaminados, en la errónea creencia de que los priones sólo están presentes en la carne del ganado ovino y bovino. Cuando la enfermedad llegue a Estados Unidos, aun descartando cualquier otro factor, pasará a México casi de inmediato.
¿Por qué?
Por la corrupción en las aduanas. Es muy fácil comprar a un inspector aduanal o a cualquier autoridad para pasar, desde pequeñas cantidades hasta cargamentos enteros de cualquier cosa, prohibida o no. Y así como la cunicultura mexicana fue asolada a fines de la década de los ochenta cuando se permitió el paso de la enfermedad hemorrágica desde Estados Unidos, lo mismo ocurrirá con la enfermedad de las vacas locas. Treinta por ciento de la carne que se consume en México entra por la aduana de Nuevo Laredo, una de las más afectadas por la corrupción, así que juzgue usted las probabilidades.
Recuerdo haber leído sobre la intención de Corea del Norte de comprar las vacas que padecían la enfermedad con el pretexto de que su población padecía hambre, pero yo sospecho que por mucha hambre que puedan tener lo que buscan es procesar el producto y venderlo a terceros países. No los creo suicidas.
No está errada su estimación. En efecto, Corea del Norte ha presentado peticiones para comprar vacas con la enfermedad de las vacas locas a distintos ganaderos de Europa, sin resultados positivos gracias a la severa vigilancia que las autoridades sanitarias realizan sobre el ganado infectado. Es claro que, como supone, si se salieran con la suya no condenarían a muerte a su población y efectivamente procesarían, enlatarían y venderían a muy bajo costo la carne contaminada. De Corea del Norte siempre espere lo peor. Los países objetivo de tal venta serían los del mismo sudeste asiático y otros con controles marginales en sus aduanas, como México. ¿Dónde fue a parar la leche contaminada con radiactividad después del accidente en Chernobyl? ¿Adónde llegará la carne contaminada con priones? Son respuestas que van de la mano. Y fíjese que estos temas, narcotráfico y contaminación biológica de agentes infecciosos extraterritoriales tan sólo atañen a una mínima parte del territorio nacional, que es la frontera. Si empezamos a analizar todas las ineficacias estructurales de cada porción del territorio mexicano, sus lectores terminarán muy deprimidos.
Nos pinta una realidad cruda.
Pronto será peor. No soy adivino ni profeta, pero no hay otra opción. Y menos con la insensatez y la inepcia que ahora se disfrazan como apertura y cambio. La dirección ya fue elegida, y no se va a cambiar fácilmente. Este gobierno será memorable, porque frustrará las pocas esperanzas que había sobre si el PRI era el culpable de los males de México. Siempre, y enfatizo siempre, un pueblo tiene el gobierno que se merece. Siempre, insisto. Este sexenio dejará sin opciones a quienes suponían que la oposición sería diferente. ¿Por quien votarán los mexicanos en edad y disposición de votar en el 2006? Es una pregunta aterradora ¿no le parece? ¿Acaso por el PRI, un partido depredador de antimexicanismo probado?, ¿por el PRD, de manifiesta incompetencia más allá de toda duda?, ¿o por el PAN, incongruente, intolerante, reaccionario y que, además, prefirió perder congruencia histórica y política con tal de ganar la presidencia? ¿Por alguno de los pequeños partidos de legitimidad dudosa y propuestas incomprensibles? Será interesante ver cómo se mueven las elecciones a fines del presente sexenio. Y es que el sexenio de Fox naufragará, y todos, aunque sea en su fuero interno, lo saben.
¿No es un poco prematuro juzgar así un sexenio que empieza?, ¿Tiene usted algún dato que desconozcamos la mayor parte de los habitantes del país?
No los conocen porque no quieren verlos. Ahí están. Revise los compromisos financieros que se vencerán entre el 2005 y 2007. Bastarían para estancar la economía de un país primermundista, así que imagínese lo que harán con México. Fox, por cierto, hace poco contrajo otro compromiso que se vence también en el 2007, claro, cuando él no esté en la presidencia. Observe las agendas de los miembros del gabinete. Vacías, sencillamente porque nada pueden hacer o planear si no han recibido el visto bueno de Fox. Trate de explicarse, y si lo logra, explíquemelas por favor, las funciones de los nuevos puestos de este gabinete, como la del Asesor en Seguridad Nacional o los puestos ocupados por Xóchitl Gálvez o por Rincón Gallardo. Ustedes los han cuestionado con persistencia. Hay 14 grupos guerrilleros en el país, y de esos, excluido el zapatismo, dos son un reto real para la seguridad nacional, pero no se les está vigilando en forma adecuada ni cercana al menos. Vea los planteamientos de política económica y trate de sacar conclusiones de una propuesta que eleva el IVA a alimentos y medicinas y disminuye el impuesto a alcohol y tabaco. Sobran elementos de análisis. Revise las estadísticas de criminalidad que sobre México elaboran los organismos internacionales y compárelas con las proyecciones y diagnósticos que hacen los gobiernos locales y el federal. No deje, por cierto, de revisar las causas de la impunidad, e intente averiguar los vínculos del narcotráfico con el ejército y con el actual gobierno hasta donde la prudencia lo permita. Sobre todo, estudie los nuevos compromisos del narcotráfico y la nueva distribución de los cotos de poder de los cárteles que se llevarán a cabo a lo largo de este año. Que todos pierdan tiempo con temas intrascendentes como el zapatismo, los chistes mediáticos de y con Fox o el Horario de Verano no importa. Los datos ahí están. No es una sentencia, pero sí una tendencia difícil de reorientar. El curso está tomado, y el país va directo hacia el iceberg. No es menos importante que la enorme depredación de los recursos naturales no se frena, y como ahora el enfoque católico y ultracapitalista permea las decisiones del gobierno, es de esperarse que la destrucción de la flora y la fauna aumenten. Ahí está la evidencia que necesita investigar.
¿Qué tiene que ver el enfoque católico de un gobierno con la depredación de los recursos naturales?
El cristianismo en general y el catolicismo en particular promueven la visión de que el ser humano es el rey de la creación y que puede hacer lo que guste con el reino animal y vegetal ya que fueron creados exclusivamente para su uso y abuso. Y si bien algunas religiones derivadas del cristianismo, como las ramas protestantes, han modificado esta postura antropocentrista, el catolicismo es dogmático y no admite reconvención ni en este ni en otros supuestos. Por eso, y tan sólo como un ejemplo de depredación ambiental, los abusos más atroces e institucionales en contra de los animales se realizan en países católicos. ¿En qué países se queman toros, se despedazan cabras o se mutilan animales en fiestas religiosas? Sólo en los católicos. ¿Qué países tienen las leyes más suaves contra los que maltratan animales? Los católicos. ¿Qué países incluyen en sus tradiciones ritos sanguinarios como el toreo o las peleas de gallos? Los católicos, por supuesto. ¿En dónde carecen más de derechos los animales? En los países católicos.
Volviendo a la información que nos sugiere investigar, es difícil acceder a ella. Le aseguro que lo hemos intentado. Muy poca está contenida en reportes y estadísticas oficiales, o las fuentes potenciales se niegan a hablar.
Y cuando lo hacen es irrelevante. Los periodistas, editorialistas y articulistas presumen mucho de "sus fuentes" o de sus contactos con "fuentes confidenciales". Como ya le mencioné, esas fuentes tienen línea. Yo me baso para mis análisis sólo en fuentes de primera mano. Sólo un contacto estrecho, directo y cercano con la fuente puede dar acceso a documentos realmente confidenciales e información realmente clasificada. Y para eso hay que comprarlas o engañarlas. Como ustedes no tienen recursos para eso, es difícil que lo vayan a lograr. Y además eso está peleado con la ética periodística, lo que por cierto es legítimo, ya que escapa a las funciones del periodismo violar la confidencialidad de las fuentes o espiarlas. Aun sin romper la ética, el ejercicio periodístico en México suele estar viciado por la falta de investigación o por los prejuicios. Si un periodista quiere promover uno de sus prejuicios como válido lo atribuye a "una fuente" y si por pereza no hizo suficiente investigación, inventa esas fuentes o les confiere una autoridad que no tienen.
¿Entonces usar la información de fuentes de primera mano implica romper acuerdos de confidencialidad?
Implica romper la confidencialidad siempre pero que yo sepa nunca he acordado con esas fuentes nada, así que no hay acuerdos rotos. Para esto, hay que obtener documentos, grabaciones, videos, discos, archivos y demás, a cambio de un pago o aprovechando una distracción de su poseedor.
¿Sería algo así como espionaje?
Algo así.
¿Es legal hacerlo?
Los términos legal e ilegal son irrelevantes en esto. Recuerde que no estoy sujeto a las leyes mexicanas en materia de revelación de secretos. No lo hago por gusto, créame, sino porque no hay otro remedio. No se puede conocer la realidad si uno obtiene solamente lo que quieren contarle. Y quienes poseen esa información, no tienen derecho a la privacidad ni a resguardarla.
¿No tienen derecho a la privacidad? ¿No sería mucho de lo que guardan como privados asuntos de seguridad nacional?
Ese es el argumento favorito del fascismo. No, no tienen derecho. Mire, cuando guardan información y no desean revelarla al público nunca es para proteger a la nación y siempre es para privar a la ciudadanía de ejercer su criterio o libre elección. No, insisto que no tienen derecho alguno a la privacidad, o al menos yo no he de respetárselo.
Y si obtiene esta información, ¿por qué no la divulga?
Esta información es muy valiosa como para divulgarla en un periódico o revista. Además, los medios en México reciben línea, y ninguno se atrevería a publicar algunas cosas. Por otro lado, como le dije es información muy valiosa y quienes la pagan la quieren mantener en secreto a su vez. Pero aunque estuviera en mis manos hacerla llegar a un medio, jamás vería la luz.
En Panóptico sí nos atrevemos. Aquí podríamos publicarlas.
Eso no sería conveniente, y menos para ustedes. No tienen el poder o la capacidad de resistir un embate frontal de un organismo malicioso como el gobierno de México. La temeridad es peligrosa, y más en un medio como el de la política mexicana, y si ustedes pecan de temerarios con frecuencia las consecuencias pueden ser delicadas. De hecho, aun con sus modestos alcances actuales, a veces son temerarios. No porque digan cosas que nadie sabe o manejen datos de altura, información privilegiada o reportajes de primer nivel, sino por la forma en que lo dicen y por la crítica persistente e implacable que realizan del gobierno de Vicente Fox y por su insistencia en presentar modelos internacionales que, indirectamente, resaltan la estupidez que impregna a los modelos mexicanos. Panóptico, por otro lado, tiene un alcance muy limitado aún y pocos lectores. Y así continuarán por un buen tiempo. Además, en México la información que trasciende, que es creída, debe salir de una pluma reconocida y prácticamente todas tienen conflictos de intereses ya que en mayor o menor medida todas reponen al gobierno mexicano.
¿Sigue siendo fuerte el control gubernamental sobre los medios?
Sobre los medios electrónicos es total, absoluto. Sólo las voces disidentes intrascendentes, por ejemplo las de los líderes del Consejo General de Huelga en las entrevistas del Canal 40 pueden ser toleradas sin más. La entrevista a Marcos realizada por Scherer en Televisa fue autorizada y alentada por la presidencia. La misma presidencia impidió la transmisión en vivo de la marcha de los zapatistas hacia el Zócalo de la Ciudad de México el 10 de marzo. A pesar del interés de Fox en lograr los reflectores, esa parte de la marcha zapatista sí los atemorizó. Su temor era que la gente se desbordara a las calles y que, al ver esas imágenes a través de la televisión, más y más gente saliera a unirse a la marcha. Se temía que pudiera ser el inicio de un levantamiento, así de sencillo. Tal es el grado de incapacidad e inepcia de los aparatos de inteligencia de México, que ni esto pueden estimar correctamente.
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© Panóptico, Gerardo Ochoa
Junio 1, 2001
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