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¡Despierta mi Bien Despierta...!
Por Marco Antonio Toledo-Altamirano

Las tradicionales "mañanitas" deberían de motivar a algunos Secretarios de Estado a darse cuenta de la responsabilidad que asumieron y lo que se espera de ellos a más de seis meses de asumido el cargo.

Comencemos con Xóchitl Gálvez, encargada de la oficina para asuntos indígenas, precedida de una interesante vida y trayectoria en la iniciativa privada. Se dice que sus empresas facturaban millones de dólares y que construía edificios "inteligentes". Pero con el asunto de la aprobación de la Ley indígena, no pudo hacer una labor peor. Mal pero muy mal, señora Gálvez, que no sólo exhibió usted al Presidente de la República, sino que lo enfrentó a senadores y diputados, evidenciando una falta de coordinación en las altas esferas del Gobierno y mostrando una grave falta de astucia y de habilidad política. Con la aprobación de dicha Ley, prácticamente se cumplía la tercera condición impuesta por el EZLN, recordemos: 1) retiro del ejército de Chiapas, 2) liberación de presos Zapatistas, y 3) aprobación de la Ley indígena; a ciencia cierta, Marcos y compañía, inventarían otros 100 puntos más, y de hecho no les gustaba la ley tal y como había sido aprobada y que es lo que usted argumentó, pero a todas luces la pelota estaba en su cancha, y también los señalamientos de intransigentes por no dialogar directa y abiertamente hacia a la paz.

Su labor era cabildear con senadores y diputados en búsqueda de información y ciertamente influir en lo que estaba por aprobarse, estudiar y analizar con un equipo de expertos la legislación indígena con todas sus vertientes, y por supuesto, ¡mantener permanentemente informado al Presidente de la República !

Sin embargo, usted se durmió en sus laureles. Fox, complacido pero mal informado, felicitó al senado el sábado 28 de abril, sin saber que lo aprobado el día 25 no cumplía con el espíritu de los acuerdos de San Andrés. De tal cosa se enteró hasta el lunes 30, ya aprobada la Ley inclusive por los diputados. Es entonces cuando esgrime que la multicitada Ley es limitada, a pesar de que contó con la unanimidad en el senado, inclusive del PRD, cuyos senadores se quedaron esperando el visto bueno del EZLN. La Ley, aprobada por unanimidad, ciertamente legitimaba a Fox, y distendía su relación con el Senado y con la Cámara de Diputados, y mostraba también el avance de que se legisle para 10 millones de indígenas que de ninguna manera están aglutinados en el EZLN.

Imaginemos el escenario en un ejercicio morboso. Seguramente Fox dijo "Mira Xóchitl, tenemos de tres sopas, 1) te callas y aplaudes, a la vieja usanza, 2) Te largas,... pero así te hago mártir y para qué queremos a la subcomandante Xóchitl, 3) asumimos la responsabilidad y declaramos que la Ley aprobada es limitada, y que me aceleré al felicitar al senado."

La historia la conocemos. La vocera de la presidencia, "totalmente Palacio" y con esa voz tierna y arrulladora que lo mismo anuncia un recorte presupuestal de 3 mil 375 millones de pesos y por otro, que no piensa casarse con el "big boss", dijo que "la ley tiene sus bemoles y que habrá que ser cautelosos en sus alcances".

En la Secretaría de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda, enemigo público de Carlos Salinas en su sexenio – lo cual le reviste de valor – y asesor durante la campaña de Vicente Fox, de repente que se da el lujo de promover activamente un voto de censura contra Cuba, mismo que se redujo en abstención, en la votación de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU celebrada en Ginebra Suiza.

El equipo más poderoso del planeta ha desfilado a sus mejores lanzadores, – J. F. Kennedy, Lyndon B. Jhonson, Richard Nixon, Gerald Ford, James Carter, Ronald Reagan; George Bush, Bill Clinton, George W. Bush –, con la intención de "ponchar" a Castro. Sin embargo el eterno cuarto bate del equipo cubano les ha conectado sus mejores lanzamientos de cuadrangular por todo el jardín central.

Habida cuenta, el niño Castañeda lo que debe hacer es pedirle dos cosas a Fidel: disculpas y que le firme una pelota de béisbol.

Aunque muchas cosas se pueden cuestionar a Cuba, para hacerlo no se puede evitar hacerlo en el contexto de las décadas de bloqueo económico que ha padecido. Hablemos y censuremos a nuestros hermanos cubanos cuando en este país la calidad y calidez de los servicios médicos, satisfaga a la población, cuando el analfabetismo no exista, cuando generemos atletas de medalla de oro, y cuando demos la vida por: nuestra ideología, nuestra patria y nuestra bandera.

Después del papelón, la aterciopelada Marthita Sahagún le reprocho públicamente su actitud, y como el joven Castañeda se peleó con los medios de comunicación, nuevamente tiene que aparecer el Presidente a calmar las tempestades, ¿qué no debería de ser al revés?

Toca el turno del ungido secretario del Trabajo, Carlos Abascal, quien personalmente se asumió como Gran Inquisidor General. Al buen Carlitos se le ocurrió sugerir, de la manera más vulgar y descarada, que las damas se dediquen a labores propias de su sexo y que dejen de masculinisarse. ¡No es posible que se tenga tan poca... capacidad de criterio, para no ver dónde esta parado, lo que es y lo que representa.

La reacción no se hizo esperar. Las damas que día a día tienen que trabajar arduamente para ganarse un puesto o defenderlo, contra viento y/o acoso, para mantener un hogar estable, para ser eficientes en sus labores del trabajo y del hogar, al mismo tiempo, el mismo día y a toda hora, se le fueron encima con justa razón. No obstante el ridículo, el sacrosanto varón se le ocurrió entonces tener un altercado con una joven pasante de la UNAM, que hacía las veces de maestra de literatura de una de sus hijas. En esta ocasión objetó la lectura de la novela Aura de su tocayo Carlos Fuentes, por considerarla obscena. Aunque sus derechos paternales son inalienables, tenía que comprender que es un Secretario de Estado, y de que cada paso y cada palabra pasa por la lupa de la opinión pública. Haber actuado como lo hizo es no tener... conciencia de lo que significa un cargo público, y de la embarrada de oscurantismo que le otorgó a todo el gabinete.

Continuando por este tour de ineficiencias, el Secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, ha contribuido a que la confusión y la mentira se filtre hacia la sociedad en materia de política económica. Es el peor publicista de la reforma tributaria impulsada por el gobierno. Es el blanco natural – y con justa razón – de los comentarios negativos de los "villamelones", de esos que a seis meses ya se arrepienten de haber votado por un gobierno de seis años, y de los "ignorantes ilustrados", que no entienden o no quieren entender las vicisitudes de la globalización y por ende de los recortes presupuestales recientemente anunciados. Pero ante esto, los discursos del Secretario, son somníferos de efectivos resultados; no es claro en sus conceptos y en sus entrevistas contribuye denodadamente a que no se entienda nada; sus chistes son de mal gusto, sus metáforas no las entiende nadie. ¡Caray, señor Secretario¡, no parece usted economista de la UNAM, pues de ser así tendría más tablas, contaría con facilidad de palabra, sería más hábil para responder rápido y bien, pero en fin, mientras eso pasa el presidente Fox sale, día a día, discurso a discurso, a defender sus estrategias económicas mientras usted queda como un espectador más, ¿qué no debería de ser al revés?

Recuerdo los primeros días de la administración Clinton. Pasaba lo mismo: falta de coordinación, confusión, cambios súbitos de opinión, etc., hasta que se nombró a un coordinador de la oficina de la presidencia. Quizá no estamos lejos de un nombramiento de ese tipo, claro, evitando un Córdoba Montoya, pero es indudable que alguien debe cubrir y evitar que Fox, baile todas y sobre todo con la más fea, ¡ y no me refiero a la dulce Marthita!

© Panóptico, Marco Antonio Toledo-Altamirano
Julio 1, 2001