México es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo. Al contar con toda clase de climas y ser un paso obligado para especies migratorias, la diversidad de la fauna mexicana es enorme. En flora también hay una increíble variedad tanto de hábitats como de especies. Desde el desierto hasta las selvas tropicales, pasando por los bosques de niebla y los de encino-pino, hay tal cantidad de géneros y especies vegetales que es muy difícil saber con precisión cuántas hay en total. La cifra más aceptada, 30 mil especies, es debatida por algunos que piensan que el total se encuentra entre 40 y 60 mil. Sea como sea, hay una gran riqueza.
Los pueblos prehispánicos mostraron gran maestría en la creación de colecciones vivas de plantas. Estos jardines botánicos asombraron a los europeos a su llegada a lo que más tarde constituiría el México moderno. La idea de preservar y clasificar especies representativas de la flora mexicana persiste hasta nuestros días.
Uno de los ejemplos más importantes es el jardín botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue fundado el 1º de enero de 1959 y, bajo el cuidado de los doctores Faustino Miranda y Manuel Ruiz Ornóz se desarrollaron las primeras colecciones de plantas vivas del jardín. Este jardín en concreto fue creado con el objetivo de que los investigadores del Instituto de Biología contaran con instalaciones que sirvieran como resguardo para las plantas sujetas a estudio. A la fecha, el jardín aún cumple con el objetivo que lo creó, que es facilitar la investigación botánica. Es un lugar pleno de actividad, donde los investigadores pasan largos ratos y todo el tiempo se distinguen personas que están sembrando o recolectando.
El jardín botánico cuenta con un invernadero, el "Faustino Miranda", abierto al público. Inaugurado en 1966, contiene varios tipos de plantas procedentes de los trópicos y otras regiones cálido-húmedas. En este invernadero las condiciones de temperatura y humedad han sido creadas artificialmente. En la parte más profunda del invernadero se encuentra una especie de lago artificial, en el cual cae una pequeña cascada. La ambientación es tan rica, incluyendo una temperatura de alrededor de 30 grados y mucho vapor de agua, y la diversidad vegetal tan grande, que parece que uno se encuentra, efectivamente, viajando en medio de una selva tropical.
Todo el jardín botánico está dividido en cuatro zonas, que son la árida, templada, cálido húmeda y de plantas útiles. Cada una se divide a su vez en varias secciones. De esta forma, todas las plantas del jardín están necesariamente colocadas en alguna de estas zonas por sus características.
Como parte de sus actividades de divulgación, el jardín botánico ofrece, entre otras cosas, visitas guiadas, videos sobre temas botánicos, cursos y talleres. También hay la posibilidad de hacer el recorrido por cuenta propia, y elijo caminar por donde me plazca. Con alegría recorro innumerables caminos que me llevan a conocer la riqueza resguardada. Es tal la diversidad y la cantidad de especies, que aunque estuve muchas horas no pude visitarlas todas.
Las instalaciones del jardín botánico están abiertas al público de lunes a sábado de 9 a 16:30 horas. La entrada es gratuita y no está permitido entrar con animales, pelotas ni bicicletas. Como anexo de la instalación, hay una tienda donde se pueden adquirir, a costos razonables, plantas, folletos de información sobre el jardín, libros de animales y plantas y otras cosas por el estilo.
No quiero que mi visita a este bello jardín termine, pero el tiempo no para y es hora de irme. Tranquilamente recorro el camino de regreso, cubierto por sombras refrescantes, con la esperanza de regresar pronto.