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Educando a los Adultos
Por Lidia Romina

El Instituto Nacional para la Educación de los Adultos se creó el 31 de Agosto de 1981 para promover e impartir la educación básica a los adultos. Es un organismo público que ofrece e invita abiertamente a la población mayor de 15 años a concluir su primaria y secundaria, reconociendo los estudios realizados con certificados y boletas de validez oficial. Los servicios que brinda esta institución, como materiales didácticos, inscripciones y trámites extras, son totalmente gratuitos.

Hay alrededor de 14 millones de personas con algún grado de rezago educativo. Sin embargo, esto no es lo más preocupante, sino que el 31.1 por ciento de la población mexicana no sabe leer ni escribir. La mayoría de la población analfabeta son adultos que padecen de alguna discapacidad, viven en comunidades pequeñas y/o subsisten con escasos recursos.

Según estadísticas recientes, la cuarta parte de la población indígena vive en comunidades menores a 500 personas; uno de cada cinco padece de alguna discapacidad severa que le impide aprender con métodos tradicionales; cientos de indígenas no cuentan con una escuela cerca, y tienen que trasladarse a varios kilómetros para obtener una educación digna.

Las razones

Debido al factor reproductor del conocimiento que habitualmente ejercen las mujeres, los programas educativos están más enfocados a ellas, porque con su preparación aumenta la probabilidad de que en las generaciones futuras no sigan el mismo patrón de analfabetismo. El lema que resume la razón tras esta estrategia es "madre educada, hijo educado".

Por esta misma necesidad de promover el aprovechamiento eficaz del recurso educativo, los programas también están dirigidos principalmente a los jóvenes, ya que además de representar la base fundamental del desarrollo del país, vivirán lo suficiente como para producir un impacto positivo. Sin embargo, cualquier adulto puede recibir educación del INEA.

Además de ayudar a los adultos a superar sus carencias educativas, el INEA pretende que mejoren su calidad de vida, cuenten con elementos para continuar aprendiendo, reconozcan y hagan uso de sus actitudes y valores, mejoren su autoestima y reafirmen su compromiso personal y con la sociedad.

Punto de Encuentro

Se le llama punto de encuentro al lugar en donde se da atención educativa a las personas mayores de 15 años que no han podido terminar su educación básica y desean continuar sus estudios a través del sistema abierto.

Este sistema consiste en que el adulto se inscribe a un grupo de estudio, recibe su material educativo y se le asigna un asesor que lo instruirá durante su educación en el punto de encuentro y que lo aconsejará sobre la manera de trabajar, acerca de las formas de evaluación y certificación, etc. Estas orientaciones le permitirán al alumno estudiar por su cuenta, en su casa y en su tiempo libre; el adulto puede asistir a sus asesorías los días indicados para expresar sus dudas o pedir que se profundicen los temas estudiados para ampliar su aprendizaje. Esto le permite al adulto aprender a su ritmo. Así, los educandos pueden escoger entre 40 módulos, en los que estudian temas cercanos a su vida tales como los problemas en el hogar, el trabajo y la comunidad; cómo ser buenos padres, cómo cuidarse de las enfermedades y combatir adicciones, la administración de un negocio, e incluso, cómo tomar decisiones; al mismo tiempo, el sistema fomenta relaciones de género equitativas.

Requisitos

En cada estado y en el Distrito Federal existen Institutos o Delegaciones a los que se puede recurrir para obtener estos servicios. Para pertenecer al Punto de Encuentro se deben presentar estos documentos:

  • Acta de Nacimiento original y 2 fotocopias.
  • 2 Fotografías tamaño infantil blanco y negro.
  • Comprobante de estudios (certificado de primaria o boleta del último año cursado) con 2 fotocopias.

Aprender para enseñar

El asesor que guiará al educando en el recorrido del aprendizaje, pues está comprometido fielmente con la labor de ayudar a todas aquellas personas que quieren terminar su educación básica. Estos asesores suelen ser comerciantes, amas de casa, estudiantes, profesores o pertenecer a otras ramas del quehacer humano, y que asumen la responsabilidad de motivar a los adultos que tienen la voluntad y el deseo de aprender.

El asesor debe tener una gran convicción de realizar este servicio social, pues tiene que crear un ambiente de amistad venciendo la desconfianza y el recelo de los adultos; tiene que producir un aire de entusiasmo e interés en el intercambio de conocimientos e ideas mutuas para retroalimentar el círculo de estudio. Crear un aire participativo, generar apoyo mutuo, aportar experiencias propias, animar a la gente convenciéndola de que es una segunda oportunidad, entre otras características, debe tener el asesor para ayudar a los educandos.

En esta misión, el asesor tiene que conocer un poco de la vida personal de cada adulto, pues la mayoría tiene una historia diferente por los cuales no pudo concluir sus estudios a su debido tiempo, esto lo lleva a tomar una dinámica grupal en la que todos participen sin inhibiciones.

Pensando en el futuro

El INEA enfrenta un reto especialmente difícil, pero quienes ahí trabajan lo hacen con entusiasmo. Saben que el país necesita elevar sus niveles educativos y que en sus manos está que muchos adultos puedan, con la guía adecuada, tomar en sus manos el reto de un México mejor. Y así, aprendiendo todos de todos, aunque algunos no sepan leer y escribir, en el INEA se hace una labor cotidiana para hacer crecer al país.

© Panóptico, Lidia Romina
Agosto 25, 2001