¿Se han preguntado por qué mientras otros países avanzan tecnológicamente y económicamente, México persiste en sostener estructuras atrasadas, similares en muchos aspectos a las que había hace 100 años? Hay muchas causas, por supuesto, pero una de las principales y sobre la que haré reflexión es la falta de patriotismo.
Ser patriota, para muchos, sólo implica vestirse de charro, decir groserías, menear banderitas, pintarreajarse la cara con los colores patrios. Sin embargo, y es triste reconocerlo, muchos mexicanos no aman a su país, y lo peor es que esto es más evidente en los jóvenes. Así, sumidos todos en un falso patriotismo que nos llevará a la ruina.
Esta actitud se inculca desde la infancia. Pero al mismo tiempo, no se enseña a los niños lo esencial. En vez de enseñarles a respetar y a obedecer la ley, se les muestra que la palabra, la discrecionalidad y la influencia de cada quien es ley.
En buena medida, y como muchas otras naciones, en México abundan los egoístas. Si a este egoísmo sumamos el espíritu patriotero validado con refranes idiotas tipo "como México no hay dos", nuestros niños, que originalmente son tan generosos como los de cualquier nacionalidad, crecen con la narcisista concepción de que la corrupción, la impasibilidad y la desidia nos definen y deben ostentarse.
Este egoísmo, sumamente antipatriótico, es el que impide enfrentar las grandes necesidades nacionales de manera conjunta. Es muy raro que los mexicanos, aun en comunidades pequeñas, se unan para trabajar en beneficio del bienestar colectivo. En general, y fuera de algunos y contados desastres nacionales, los mexicanos más fácilmente se unen para emborracharse, destruir bienes públicos, organizar huelgas o hacer marchas.
México posee una gran biodiversidad. Pero está sumamente amenazada, por desidia, por incuria, por apatía. Por falta de amor a la patria. En nuestra irresponsabilidad, no hemos enseñado a nuestros hijos a cuidar los árboles, el agua y los animales.
En las ciudades las cosas son iguales o peores. No se necesita caminar mucho para ver gente ignorando la luz roja del semáforo, casi atropellando a los peatones o tirando la basura por las ventanas. Eso sí, el mismo mexicano que obstruye las rampas para minusválidos el 15 de septiembre siente muy mexicano.
El gobierno es responsable en buena medida. En vez de garantizar la vida y seguridad de la gente de bien, prefiere apapachar grupos subversivos y terroristas. Nada menos que el gobierno de Vicente Fox, el que se suponía que iba a cambiar las cosas, tiene miedo de aplicar mano dura contra los revoltosos, sea que tomen una universidad o parte de un estado del sur del país.
En vez de limpiar el sistema de justicia y abrir, entonces sí, un debate serio sobre la aplicación de la pena de muerte, el gobierno prefiere replegarse ante la opinión argüendera de seudointelectuales. En vez de respetar el derecho de protesta pública o de huelga, se corrompe a los sindicatos y se les usa de fuerza de choque para servir como arietes contra las fuentes de trabajo. En vez de promover un sentido de solidaridad nacional, se discrimina a unos por privilegiar a otros, como ocurre con todas los beneficios dados a los zapatistas y los nulos apoyos a los raramuris.
No hay una cultura del ahorro y lo que se tiene ahora, se desperdicia, sin pensar en el mañana, cuando todo ha de necesitarse y en gran cantidad.
Se ignora o se conoce mal la historia nacional. Abrumados por las sandeces que promueven las televisoras, la gente no se interesa por lo trascendente o útil. A falta de un espejo histórico en el cual vernos, incurrimos una y otra vez en los errores del pasado.
México anda mal, pero hay una solución a todos los males. Amar a nuestro país. Seamos patriotas reales. Creemos y respetemos líderes verdaderos, no fantoches como el tal subcomandante Marcos. Vicente Fox podría ser ese gran líder, pero parece que no quiere. Está más interesado en el aplauso fácil.
Amar a México, significa trabajar y estudiar, amar a México significa respetar la ley, cuidar del medio ambiente, ayudar a nuestro vecino. Amar a México significa encauzar la rebeldía y aborrecer la anarquía.
Asumamos la verdad. No le importamos mucho a los demás países. Si alguien ha de salvarnos, somos nosotros mismos.
Es hora de amar verdaderamente a nuestro país.