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Entrevista con Guerry
Por Gerardo Ochoa

El C@dillo (http://www.elcadillo.com.mx) es quizá uno de los portales más populares de Internet. Sus cartones, de divertida pero dura crítica política lo han convertido en el centro de atención de muchas personas. El C@dillo nació gracias a la iniciativa de Guerry, su dueño y fundador, monero de profesión y grillo apasionado.

Hace unos cuantos años, cuando las revistas impresas de humor político estaban en pleno auge, Guerry se interesó mucho en una forma muy particular de hacer cartones políticos, llamada fotomontaje o fotocartón, como el le llama. Fue el trabajo del maestro Jabaz lo que lo motivó a tratar de aprender esa técnica.

Sin embargo, no pudo progresar mucho, pues la falta de tiempo propia y de las personas que lo asesoraban y ayudaban interfería con el progreso de la técnica que requería para lograr un trabajo de buena calidad. Fue en enero de 1999 cuando por fin pudo hacerse de su equipo de computación, y entonces comenzó a aprender técnicas de fotomontaje por cuenta propia. Para agosto de ese año, el esfuerzo comenzó a dar frutos y logró sus primeros fotocartones con buen nivel de realización.

Como siempre, por difícil que sea terminar los proyectos, es más aún llevarlos a la arena pública. Y Guerry no tuvo más suerte que la mayor parte de los novatos, no encontrando medios impresos interesados en su trabajo. Sin embargo eso no lo desanimó, al ver que internet era un buen campo para lograr que la gente conociera su trabajo. Por supuesto, primero tuvo que aprender a fabricar páginas para la red.

Así llegó el 16 de septiembre de 1999. En una página gratuita nació El C@dillo. El nombre, singular del que en algunas partes de México designa a los cardos, sería profético, pues lograría irritar a unos, al tiempo que divertiría a la mayoría. Originalmente, el sitio estaba pensado como una página personal, pero poco a poco el número de visitantes se convirtió en una exigencia de espacio más estructurado. En diciembre de ese año decidió, por tanto, registrar un dominio propio y El C@dillo, tal y como lo conocemos ahora, abrió en enero 17 del 2000, comenzando la formación de su comunidad de visitantes asiduos o grillonautas.

El esfuerzo materializado en el sitio no ha pasado desapercibido. La agencia Reuters, la AFP, así como las revistas Proceso y Voz Pública y el periódico Milenio Diario le han puesto atención. También ha colaborado en algunos medios impresos como cartonista político, como en Milenio Diario de Monterrey, y también en fanzines underground y en infinidad de proyectos de revistas de historietas de ciencia–ficción, "que quedaron en eso, mera ficción", dice.

El proyecto sigue creciendo. Su eje sigue siendo el humor político e incrementar la interactividad en la comunidad de grillonautas. Sin embargo, dice Guerry, "ya son dos años y no puedo seguir este ritmo de trabajo. El público es cada vez más exigente, y con toda razón. Ya no se conforman con un fotocartón. Quieren animaciones, videos, más contenidos de texto, etc. Y aquí está el problema, en El C@dillo nunca ha habido colaboradores fijos. La mayoría de los que colaboran enviando material lo hacen en forma muy esporádica". Existe la posibilidad de contar con dos colaboradores más o menos fijos, "pero no sé si funcione". Quizá no. La creatividad no es algo que pueda funcionar sobre bases programadas. Por lo pronto, el proyecto estará vigente al menos hasta noviembre del 2002.

Cuestioné a Guerry sobre las recientes declaraciones de Vicente Fox respecto a que ya no leía periódicos. "La actitud de Fox puede ser interpretada desde muchos ángulos, la mayoría podrían coincidir en que dicho mensaje no trasmite nada bueno para la libertad de expresión". Sin embargo, enfatiza que piensa que esa declaración fue "una de tantas del señor presidente Don Fox" y además que duda que el presidente no lea los periódicos porque "si hay algo que le interesa es su imagen".

Quizá tenga razón. Sin embargo, es un hecho que los medios no están sirviendo como espejo, pues no hay intención de corregir los defectos. Y es que los proyectos de internet siguen – seguimos – siendo marginales, es decir, no son tomados en cuenta ni siquiera como medios de comunicación. A veces, eso puede ser para bien. Porque si no hay mucho impacto, tampoco hay presiones excesivas ni intentos por coartar la independencia editorial.

La independencia económica es garantía de libertad, confiesa Guerry. "Estoy convencido de que correr con todos los gastos es lo más conveniente en este tipo de proyectos". Si bien han habido ofertas de compra, asociación o patrocinio, las ha rechazado porque considera que "al paso del tiempo habría conflicto de intereses". Aún si la asociación fuera con personas con intereses afines, es decir, otros moneros, no cree que fuera totalmente conveniente, ya que "la mayoría tiene cierta simpatía o militancia abierta por algún partido, y pues eso no cabe en El C@dillo".

Para El C@dillo no hay intocables. De hecho, "el asunto es quién es más 'tocable', es decir, aquellos personajes o instituciones que se prestan más para el humor político". Guerry reconoce, sin embargo, que "hay temas sin duda muy merecedores de crítica pero algunas veces son por demás difíciles a la hora de tratarlos con humor".

No todo ha sido feliz. Durante la campaña presidencial del 2000, Guerry creó un proyecto llamado "Panchito School" y recibió una severa crítica por parte de una supuesta organización civil defensora de los indígenas mexicanos, ubicada en el extranjero. La crítica se enfocó en el uso humorístico de imágenes con personas de muy bajos recursos económicos. "Yo respondí que esa era mi forma de ver y presentar el problema. Sólo la cruda realidad podría destacar en su verdadera dimensión las contradicciones de nuestro sistema político". No es raro que los proyectos no se entiendan en la misma tónica que el autor, pero el anonimato propio de internet se presta a que las reclamaciones se hagan en forma más violenta. Sin embargo, el resultado no fue tan malo, porque, "paradójicamente, esa crítica dio más popularidad a El C@dillo".

Así pues, contra viento y marea y con gran entusiasmo, Guerry seguirá siendo proveedor de humor político y críticas refinadas. Pues sabe bien que necesitamos de vigilar al gobierno, pero también, y sobre todo a últimas fechas, de reír un poco.

© Panóptico
Diciembre 15, 2001