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Esos Heroicos Migrantes
Por Ari Bras

Lourdes es una valiente mujer que emprendió un viaje al extranjero no para comprar recuerdos o aumentar su cultura, sino para sacar delante a su familia. Su historia comienza hace casi seis años, cuando la situación económica del país y la suya no andaban del todo bien. Por eso dirigió su mirada a un país que le ofrecía una mejor situación económica, en el que su trabajo era mejor remunerado y, debido al tipo de cambio el dinero le rendiría más. Así fue como decidió emprender su viaje a los Estados Unidos, donde pasaría los siguientes seis años.

En julio de 1995 inicio su primer viaje, de casi sesenta horas, desde el Distrito Federal hacia Laredo, Tamaulipas, y de ahí a la Ciudad de Nueva York. Al llegar a su destino se alojó con una amiga, también llamada Lourdes. Su primer trabajo lo consiguió a través de una agencia de empleos, como sirvienta, cuidando niños, cocinando y lavando ropa. Mientras se desempeñaba en su nueva labor, de cuando en cuando sentía dolor y frustración por el cambio y la adaptación a la nueva cultura, y también mucha rabia por la irresponsabilidad del padre de sus hijos, que no aportó nunca dinero a su manutención ni, de hecho, apoyo alguno. El apoyo de su amiga Lourdes y el del esposo de su amiga la han ayudado mucho en su estancia allende la frontera.

El resto de sus trabajos han sido del mismo corte que el primero. Algunos mejores que otros, pero en general, ha tenido la suerte de obtener en todos un trato humano. El trabajo no es tan pesado, le pagan cuatrocientos dólares y a veces cien dólares más por un trabajo extra de niñera. Sus gastos son pequeños, ya que en donde trabaja le dan lo indispensable, y su dinero lo ocupa en su familia. Además, señala, con lo que gana no le alcanzaría para vivir bien en una situación que fuese distinta de en la que se encuentra.

Los días de descanso los aprovecha viendo películas, yendo a las tiendas a ver ropa, bailando, escuchando música cuando tiene oportunidad, prácticamente disfrutando del tiempo cuando se puede disfrutarlo.

La relación con Cristo es lo que le ha ayudado a continuar en Estados Unidos. Lourdes pertenece a la Iglesia Bautista, e ir los domingos con su congregación la hace sentirse bien. Sin embargo, la piedra angular del porque ha logrado permanecer en Estados Unidos es el amor a sus hijos. Eso es lo que la mantiene enfocada en el trabajo. De hecho, todo esto que me contó Lourdes lo hizo durante un viaje que hizo a México para la graduación de uno de sus hijos.

Eso hace llevadera su estancia en Estados Unidos, dice. Sin embargo como cualquier persona que se aleja de su amada patria, siente gran nostalgia de las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, la típica y exquisita comida que sólo puede comer aquí, entre muchas cosas más.

Con todo, en esos seis años se ha logrado adaptar a Estados Unidos. lo cual no ha sido del todo fácil. Donde ha vivido no ha tenido que lidiar con la discriminación y debido a que es un país en donde hay mayor organización, mayor orden, en donde no sólo hay reglas si no que sí se cumplen, es un país que le ha agradado.

Sus expectativas las ha visto realizadas. Ahora que su prioridad de sacar adelante a sus hijos la ha cumplido, lo que sigue es comprar una casa en México, después un carro, y lograr una base que le permita vivir bien, lo piensa lograr trabajando uno o dos años más en Estados Unidos.

Esta experiencia, además de las ganancias materiales, le ha permitido darse cuanta de que el amor sincero, el amor a sus hijos, fue motivo más que suficientes para seguir a delante y enfrentar un reto tan grande; en sí, le dio oportunidad de vivir una vida agradable y positiva, el recobrar su libertad personal, la que no tuvo cuando joven y casada, así como la oportunidad de salir de la situación viciada que mantenía con su ex esposo, y recuperó su dignidad y el respeto por sí misma.

Lourdes siente, por las personas que logran llegar y trabajar en Estados Unidos, admiración y respeto. Pues su experiencia es que no es fácil lograr establecerse y pasar los obstáculos, y los únicos que lo logran son los que tienen una gran necesidad. Porque sin un buen motivo se desiste fácilmente. Ser fuertes emocionalmente y anímicamente, son dos de las características que ella sugiere para las personas que se quieren ir a trabajar del otro lado de la frontera, junto con un espíritu de salir adelante, y luchar por algo. Lourdes es, sin lugar a duda, una digna representante de esos heroicos migrantes, que saben que no tiene sentido esperar nada del gobierno, sino de su propia fuerza, entereza y empeño.

© Panóptico, Ari Bras
Diciembre 15, 2001