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¿Gripa o Catarro?
Por
Redacción /Panóptico
"¿Es diferente gripa de influenza?", "¿lo que tengo es catarro o gripa?", "¡Fui al doctor porque tenía un resfriado y me dijo que lo que tengo es gripa!", son dudas comunes surgidas de la confusión entre esos términos que se usan para designar a dos enfermedades distintas.
Gripa o Influenza
La influenza es producida por tres virus de la influenza, que cambian ligeramente a lo largo del tiempo y debido a esa variación es que no se logra inmunidad duradera después de haber tenido un cuadro de influenza.
La enfermedad ataca a alrededor de 7 de cada 1000 personas y la temporada típica es en invierno. Hay epidemias y también pandemias, es decir, epidemias mundiales que han causado un gran número de muertes. En la ocurrida de 1918 a 1919, atribuida precisamente al desplazamiento de tropas estadounidenses infectadas a Europa, murieron, según la fuente consultada, de 20 a 40 millones de personas, si bien la cifra más aceptada es de alrededor de 22 millones de muertos. Los primeros casos se presentaron cuando la Primera Guerra Mundial estaba por concluir, y como las implicaciones estratégicas de reconocer la epidemia podrían haber inclinado la balanza a favor de Alemania, se impidió su reconocimiento en la prensa. La única que se escapó a esta censura fue la prensa española y de ahí le vino el nombre de "influenza española", nombre con el que se le conoce en algunos libros de texto y otras fuentes. La gran mortalidad en esas pandemias se atribuyó a la inexperiencia y falta de recursos terapéuticos adecuados para luchar contra las complicaciones, sobre todo las bacterianas: apenas en 1928 Alexander Fleming descubrió la penicilina, que no estuvo disponible como recurso terapéutico sino hasta una década después.
Actualmente, la mortalidad por influenza es baja, pero en México, como se le agrupa junto con las neumonías bacterianas, que todavía causan gran mortalidad en los niños pequeños, la mortalidad atribuida a esta entidad clínica parecería ser alta.
La enfermedad se propaga al ponerse en contacto con aerosoles de saliva con el virus que las personas enfermas expelen al estornudar y sobre todo al toser.
Los síntomas y signos principales de la influenza o gripe aparecen de manera súbita, y son tos, fiebre de entre 38 y 41 grados que usualmente dura 2 a 3 días, dolor de garganta intenso aunque el fondo de la misma no presenta alteraciones de consideración, dolor de cabeza intenso, dolores musculares sobre todo en la parte baja de la espalda, malestar, molestia en la luz intensa, y con menor frecuencia escalofríos, sudoración excesiva, nausea, vómito, dolores articulares, sangrado de la nariz.
La enfermedad es peligrosa para las personas de más de 50 años y para los pacientes con enfermedades cardiacas y pulmonares crónicas, como asma. También en algunos casos para embarazadas, personas con anemia, diabetes y enfermedades renales, y para pacientes inmunodeficientes, sea por sida, cáncer, transplantes o depresión crónica. Las complicaciones, responsables de la mortalidad en la enfermedad, son neumonía debida a virus, bacterias o ambas; bronquitis; e insuficiencia cardiaca congestiva.
Habrá notado ya que los estornudos no son parte del cuadro principal.
Hay una vacuna contra la influenza, que tiene una tasa de éxito de 60 a 70 por ciento en impedir la enfermedad. Por cierto que, como hallazgo incidental, se ha visto que la vacuna puede prevenir segundos ataques cardiacos: hasta 67 por ciento de disminución en la posibilidad de sufrir un ataque cardiaco después de haber sufrido un primero.
Ya existen antivirales para tratar esta enfermedad, pero su costo es elevado y hay muchas opiniones encontradas, sobre todo las que argumentan que una enfermedad de tan corta duración no amerita un arsenal terapéutico de este tipo, que debe reservarse para sujetos en alto riesgo de desarrollar complicaciones.
Catarro o Resfriado Común
Esta es una enfermedad mucho más benigna, causada por virus. La mayoría de los catarros son causados por virus de la familia de los rinovirus, y el resto por los coronavirus y en muy raras ocasiones y sólo en niños los adenovirus. En total, más de 200 virus son capaces de producir la enfermedad.
El riesgo de la enfermedad es de 6 a 8 catarros por niño por año, aunque pueden tener hasta 12, y 2 a 4 por adulto por año. La temporada de mayor riesgo se extiende un poco más, desde fines de agosto hasta fines de marzo.
Inicia a veces con malestar difuso o dolor de garganta, y progresa rápidamente a una enfermedad caracterizada por gran producción de mucosidad hialina, casi acuosa; estornudos, congestión nasal. Característicamente no hay fiebre y la temperatura, si acaso sube, lo hace muy poco; y hay ausencia de síntomas generales o sólo son difusos y ligeros. Dura entre 4 y 9 días.
Toda persona está en riesgo pero más los que han sufrido de tensión aguda, de depresión crónica, quienes se han expuesto a enfriamientos. Las personas con alergias que afectan la garganta y nariz, como la rinitis alérgica, también están en más riesgo de padecerlo.
Enriquecer la alimentación con vitamina C y zinc, aumenta mucho la defensa contra los resfriados. Es mucho más efectiva si se realiza con alimentos, y los complementos como píldoras, pastillas y otros no han mostrado conferir el mismo nivel de prevención. Se encuentran cantidades notables de vitamina C en las guayabas, brócoli, cítricos y fresas. Hay bastante zinc en la carne, huevos, pollo, pescados y mariscos y en los granos.
¿En Qué son Diferentes?
A veces, cuando se describen dos enfermedades juntas, las diferencias entre ambas no son claras mas que para el autor. Creí prudente consignarlas aquí:
- Fiebre. si hay fiebre, casi con certeza es influenza.
- Temporada. si no es invierno, difícilmente será influenza.
- Estornudos. si lo que más destaca son los estornudos, seguramente es catarro.
- Comportamiento. si casi todos los compañeritos de clase o los empleados de la oficina o miembros de cualquier grupo caen enfermos casi al mismo tiempo, seguramente es influenza.
Disculpe todos esos "casi con certeza" y "seguramente", pero las enfermedades pueden no ser típicas, sea porque se hayan complicado o porque en un mismo individuo existan varias al mismo tiempo. Esta guía pretende servir sólo como una orientación, pero la última palabra la tiene su médico tratante.
Tratamientos
Para estas enfermedades sólo sirven los "remedios de la abuelita": reposo, líquidos y evitar los enfriamientos para disminuir la posibilidad de que aparezca una complicación. En los niños pequeños y bebés, aplique vaselina alrededor de la nariz para que la piel no se lastime y agriete en exceso. El apetito de los niños se altera por el dolor de garganta y las molestias, así que no sea muy estricta de que coma como regularmente lo hace, pero no debe interrumpirse la alimentación.
En ambas enfermedades, los antibióticos no tienen utilidad. Si usted ha mejorado con ellos, o atribuye aliviarse a haberse inyectado penicilina, ampicilina o cualquier otro fármaco, se equivoca: los virus no responden a los antibióticos, pues estos medicamentos sirven sólo contra las bacterias. Usted se ha curado porque a) la enfermedad se resuelve sola después de pocos días, b) el efecto placebo, es decir, la fe que usted le pone a un tratamiento aumenta, por intermediación del sistema nervioso, la actividad del sistema de defensa del cuerpo y c) una combinación de las anteriores.
Los descongestivos nasales y demás sólo deben utilizarse, y eso con poca frecuencia, si las molestias son muchas. Al igual que los ungüentos tipo Vick, úselos sólo si ya no va a salir a exponerse al frío, porque de lo contrario el efecto será contraproducente. Las bebidas calientes son mejores para descongestionar la nariz, y si es leche caliente con un poco de miel, además va a dormir mejor. Los analgésicos pueden ser útiles para disminuir las molestias y el dolor de cabeza, aunque debe saber que varios estudios han mostrado que quienes usan antigripales y/o analgésicos prolongan los cuadros gripales: duran menos en quienes los dejan evolucionar que en quienes estorban a su sistema de defensa con fármacos. Además, en el caso de la influenza, tenga en cuenta que en menores de 18 años es muy peligroso usar aspirina, pues hay riesgo de que el menor desarrolle una grave y potencialmente letal complicación llamada síndrome de Reye, que altera gravemente al hígado, riñones y cerebro. Nunca use aspirina en menores con enfermedades respiratorias o enfermos de varicela.
Gripa y catarro son dos enfermedades distintas pero tienen una semejanza primordial que debe recordar: son inofensivas si actúa con sensatez frente a ellas.
© Panóptico
Febrero 5, 2002
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