Muay es la palabra tailandesa para box. Hay dos tipos de boxeo: el Muay Sagohn o box occidental, con el que ustedes están familiarizados, y el Muay Tai o boxeo tailandés, que es el deporte nacional de mi país.
El Muay Tai es también conocido como la lucha de los ocho miembros. Hay dos explicaciones al respecto. Una dice que como se usan no sólo ambas manos y pies, sino las rodillas y los codos para pelear, se trata en sí de un combate con ocho regiones del cuerpo. Otra menciona que son ocho miembros porque es tal la velocidad del combatiente que parece tener cuatro brazos y cuatro piernas. Tomen la que gusten, pues los conocedores no se ponen de acuerdo, y yo no lo soy.
Se considera al Muay Tai como el mejor arte marcial del mundo. Es tan eficaz para vencer al enemigo, que con esta reputación de violencia se ha hecho famoso en muchos países. Sin embargo, el Muay Tai también tiene su parte espiritual. En el budismo, todo lo tiene. El combatiente de Muay Tai medita y ofrece cada pelea a su búsqueda personal del Nirvana. Además, una vez en el ring, antes de comenzar a pelear, realiza el Way Kru o Ram Muay, una danza ritual para eliminar las influencias externas, que también es un homenaje a su familia, amigos, maestros, al país y al rey. Al realizarlo, el luchador usa el Mong Kon, una cuerda que forma una banda que rodea la cabeza. Durante el Ram Muay y el combate se toca música, la cual marca el compás de la pelea.
El Muay Tai es el arte marcial más antiguo. No lo confundan con el kick boxing, que surgió en 1964 como una modificación japonesa del Muay Tai, pero mucho menos agresivo. El Muay Tai nació hace alrededor de 2000 años, mucho antes que el Karate, Kung Fu, Tae Kwon Do y otras artes marciales conocidas como antiguas, pero que datan de apenas hace 100 a 200 años. Por tanto, el Muay Tai ha estado presente a lo largo de la historia de Tailandia, y ha sido, en ocasiones determinante en la misma. El episodio más famoso del uso de Muay Tai es el del rey Naresuen, quien en 1650 fue capturado por los burmeses. Para lograr su libertad, se le ofreció derrotar a los campeones de box de ese país. Naresuem, en 12 peleas consecutivas, los venció, y el rey de Birmania, ahora Myanmar, tuvo que liberarlo.
Debido a su rapidez y este uso intenso de brazos y piernas, la pelea completa rara vez toma más de 15 minutos, los cuales casi siempre se ganan por decisión pues los knock outs son raros. Hay reglas muy estrictas, que regulan los golpes. Por ejemplo, está prohibido golpear los genitales o la articulación de la rodilla.
El Muay Tai es un deporte practicado sobre todo por niños y jóvenes, que ven en esto una forma de enfocar sus deseos de sobresalir, y de superar la pobreza. En realidad, es una de las pocas oportunidades que alguien pobre tiene de conseguir mucho dinero en relativamente poco tiempo.
En mi pasada colaboración, les conté de un amigo que estudia Muay Tai en Bangkok. Su nombre es Yindee Sanyanai. Grábenselo, porque quizá se haga famoso. Él tiene, al igual que yo, 11 años, y cuenta con cuatro años de experiencia en el combate. No es algo intranscendente, como ya verán.
Antes de continuar, quiero aclarar lo siguiente, sobre todo por lo que he escuchado de algunos visitantes. El Muay Tai no es una forma de abuso infantil. Ningún niño está en contra de su voluntad en las escuelas de Muay Tai. Aunque sus padres quisieran, si el niño no tiene aptitudes sencillamente no podría entrar. Aun los que entran a las escuelas, pueden dejarla si no son suficientemente capaces. Yo, por ejemplo, no duraría ni un día en una de esas escuelas.
¿Los motiva entonces sólo el dinero? No, porque muchos jamás lograrán conseguirlo. Más importante que el dinero, es el prestigio y el reconocimiento. Quienes destacan en el Muay Tai se vuelven ídolos juveniles. Si a esto suman que las chicas se vuelven locas por los luchadores, que a ellos les produce mucho orgullo ganar, y que su entrenamiento los protege de lesiones graves, entenderán que no hay nada malo en este deporte.
Siempre supe que Yindee iba a ser un gran luchador porque desde chico nos pegaba a todos en la aldea. Esto hizo que se quedara sin amigos, porque le teníamos miedo. Después se tranquilizó, y entonces nos volvimos amigos. Cuando cumplimos seis años, llegó un maestro a nuestra escuela que era gran aficionado al Muay Tai y nos enseñaba revistas y demás. Él se volvió mentor de Yindee y lo llevó en una ocasión a Bangkok, donde una de las escuelas le hizo una prueba y de inmediato lo quiso como alumno. Yindee consiguió permiso de sus padres y a los siete años ingresó a su entrenamiento.
No es fácil entrenar para ser un campeón de Muay Tai. Los entrenamientos duran seis horas seis días a la semana, por lo menos. Ese mínimo es insuficiente, sin embargo, para llegar a competir algún día en el estadio Lumpinee. Por tanto, quien desea convertirse en campeón, debe vivir en su escuela. No es deporte que pueda aprenderse bien o en el que se pueda destacar entrenando sólo unas cuantas horas, como se hace en otras artes marciales. El alumno que desee ser campeón del Muay Tai, come, estudia sus materias escolares, duerme, medita, y sobre todo entrena en su escuela.
El aspecto físico que tenemos los tailandeses, compartido por los practicantes del Muay Tai, desorienta a muchos. Los marinos estadounidenses cuyos barcos atracan en Pattaya, suelen asistir a presenciar las peleas, y tarde o temprano quieren pelear. Suben al ring, ilusionados y confiados, pues miden por lo menos 30 centímetros y pesan 40 kilogramos más que los campeones de Muay Tai. Sin embargo, con todo y su entrenamiento militar, casi siempre son derrotados. Es tan raro que uno gane, que cuando ocurre sale en la primera plana de los periódicos. Cuando un estadounidense sube al ring, ningún tailandés apuesta, pues es un hecho que el extranjero va a perder. Sin embargo, es bueno apostar con otros marinos novatos que nunca han venido y que confían en que su compañero podrá vencer, y también con los turistas, que creen que el peso y la fuerza beneficiarán al marino. Pero son muy grandes y pesados, tiran los golpes con muchas ganas de dañar, pero sin fijarse bien. Por tanto, quedan a merced de la lluvia de golpes que el campeón Muay Tai les propina. Como boxeadores, los marinos estadounidenses son fuertes, pero poco ágiles o reflexivos. Y es que, como dice Yindee, el Muay Tai no se pelea con los brazos y piernas, sino con la cabeza y el corazón.
De forma similar, cada año vienen campeones de otras artes marciales, como Kung Fu, AiKido y Karate Do. Siempre se retiran derrotados, prometiendo regresar por la revancha, que nunca logran conseguir. Por lo casi invencibles que se vuelven los campeones Muay Tai, algunos gobiernos están queriendo hacer de esta arte marcial la disciplina de formación para sus fuerzas policiales y armadas. Creo que se equivocan. Con unas cuantas clases y un entrenamiento esporádico no se puede aprender algo así de difícil. El Muay Tai es eficaz sólo si se practica durante muchas horas todos los días, además de que no cualquiera puede enseñarlo como debe ser. Por eso las escuelas de Muay Tai adquieren tanto prestigio, a pesar de sólo contar con alumnos pobres en recursos pero ricos en deseos de triunfar.
Le quedan pocos años a Yindee para hacerse famoso. Él sabe que debe retirarse joven, entre los 20 ó 22 años, ya que la vida media del campeón de Muay Tai como tal es corta. Algunos, que se vuelven ambiciosos, continúan luchando por años. Es entonces cuando lo que debería ser un deporte formador del cuerpo y carácter se vuelve muy peligroso y nocivo, y al final terminan retirándose con daños permanentes y una salud quebrantada.
Yindee comenzó a pelear en público a los ocho años, y ya ha ganado torneos de importancia, aunque sólo en aldeas y estadios menores. Su especialidad es el golpe directo, llamado chok, y la patada de frente, o tiip. Es tan bueno, que le permiten pelear con otros contendientes de hasta cuatro años más que él. Los asistentes al Muay Tai siempre apuestan y, al terminar el combate, el ganador camina entre el público quien, si lo desea, comparte sus ganancias con él. Cada vez que Yindee gana, lo que es usual, recibe bastante dinero porque además de que pelea con muchas ganas, le cae bien a la gente. Cuando voy a verlo pelear, siempre vamos a cenar en cuanto termina, recoge sus propinas, se asea y se relaja. Si gana, él invita la cena, y cuando pierde, la invito yo. Es agradable ir, sobre todo las veces que gana, porque se siente muy orgulloso y las niñas nos siguen, pues lleva las insignias de su escuela. Si pierde, de igual manera vamos, pero más discretamente, y nos la pasamos un poco tristes, platicando de todo lo que hacíamos en la aldea cuando éramos pequeños.
El Muay Tai es un deporte para elegidos con gran fuerza y equilibrio interior. Cuando vengan a Tailandia, no dejen de presenciar un encuentro. Si asisten sin prejuicios, verán el gran valor del campeón de Muay Tai, y entenderán que está poniendo en la lucha todo su corazón y su orgullo de ser tailandés.
¡Vacaciones!
Quiero avisar a mis lectores que han comenzado mis vacaciones, y mi mentor me llevará a conocer Camboya y Vietnam. Estaré fuera hasta finales de abril, y hasta entonces les contaré lo que aprenda en mi viaje.
Nota del Editor: Pakhdi Kuyyakanond vive en Ban Pang Rai, una aldea al oeste de Tailandia.