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¿Quién recuerda a Oriana Fallaci?
Por Joel Nava Polina

Su nombre es de gran relevancia en nuestra historia, pero esta misma disciplina ha hecho poco para sustraerla de la vitrina de los periódicos y revistas de la nota roja del momento.

De la joven periodista italiana, se empaparon páginas de tinta en medios internacionales a favor suyo.

Apoyaron su trayectoria como experta en el "oficio" de decir verdad; pero, contrario a ello, en México se escatimó su uso para describir una atrocidad. Más aún, este noble elemento sirvió para tachar a Fallaci de ser una profesional poco informada y con "mucha imaginación".

No obstante, nadie - hasta donde alcanza mi memoria a rastrear sobre el tema -, ha manifestado la posibilidad de pedir una disculpa pública después de que fuera abatida por las balas.

La informadora, quien vino a nuestro país a cubrir el evento deportivo más importante realizado en nuestra nación, fue alcanzada por el proyectil de un arma que accionó alguien... en Tlaltelolco, el 2 de octubre de 1968.

Hoy en día, pocos habitantes de nuestra ciudad, logramos mantenernos con serenidad; pues somos testigos de cómo el nudo de aquellos hechos - donde murieron una cantidad aún no cuantificada de civiles -, está elevando un telón que, durante décadas mantuvo cerrado el gobierno priista federal y local de la ciudad de México.

Ex-líderes del movimiento, investigadores independientes, políticos en funciones de expresión izquierdista y demás personajes que han usufructuado la memoria de tantos ciudadanos muertos, poseen elementos que pueden dar paz a cantidad de almas perdidas en esa tarde y noche trágicas.

¿Por qué razones han hecho público, a cuenta gotas, el descubrimiento de una pieza de ese rompecabezas en estas últimas fechas? Lo ignoro.

¿Por qué todos y cada uno de ellos guardan como una joya, una foto, un documento, una declaración o una pieza de ese galimatías? Lo ignoro.

Hoy, en memoria de un muy querido y respetado integrante que dio su vida y trabajo al Partido Acción Nacional, develo una pieza más para unir el esfuerzo de miles de mexicanos que quieren conocer la verdad, y por algún motivo, el doctor Gustavo Espinosa Plata (q.e.p.d.), no hizo público.

Sus razones debió tener, y ante la imposibilidad de consultarle en persona esa determinación, tomo la estafeta para revelar lo que Oriana Fallaci (en 1998), nos "contó " a un grupo de asesores de la Comisión Especial del 68 (LVII Legislatura), y al entonces Diputado Federal, Espinosa Plata.

Por medio de la lectura de un manuscrito enviado a la representación del gobierno italiano en nuestro país, Fallaci hizo un recuento de los hechos que ella vivió en Tlaltelolco.

Con angustia, recelo y un gran resentimiento por haber quedado lisiada de alma y de cuerpo, la voz de la periodista cobró vida en la de un alto funcionario de la embajada.

Oriana, en voz del diplomático, manifestó: ... que "al recobrar el conocimiento" en el interior de algún departamento de los multifamiliares, pudo observar pilas de cuerpos mutilados, vejados y destrozados por los proyectiles, bayonetas y artificios bélicos.

Fallaci no logró cuantificar aquella pesadilla de "etiquetas" atadas a docenas de tobillos.

Aquellos mexicanos que fueron pieza integral de una familia en aquellos años, estaban amontonados en pilas que llegaban de piso a techo.

Este dato, rastreado en incontables documentos del AGN, docenas de títulos de libros, periódicos y archivos personales e institucionales del país y el extranjero, no fue hallado por el que esto escribe, ni por aquellos jóvenes compañeros que tuvimos la oportunidad de indagar sobre esta revelación.

Fallaci no se dio a la tarea de contar aquellos cuerpos sin vida. Pero en la carta dirigida a los diputados federales, y que sólo fue escuchada por uno de Acción Nacional, declaraba que no era necesario hacerlo, pues en sus tobillos llevaban la etiqueta que cuantificaba aquellos seres humanos.

Según Fallaci, la cifra alcanzaba tres dígitos.

¿Cuántas más etiquetas, en qué tantos tobillos, y en qué tantas habitaciones de los multifamiliares ocupados por las fuerzas que llegaron a "poner orden", fueron colocadas en hombres, mujeres, niños o ancianos?

A pesar de los resentimientos, Oriana develó para México un dato que presumimos sabía que ignorábamos aún en 1998, año en que se cumplieron 30 años de la matanza de civiles en Tlaltelolco.

Hoy, México y su historia, le deben más que una disculpa a Oriana Fallaci.

¿Quién, de los políticos, ex-líderes estudiantiles, investigadores o ciudadanos, la recuerdan más allá de su belleza física?

Sustento de lo revelado por la periodista - y hoy cuento aquí -, se puede encontrar en una declaración grabada en audio y video que está en resguardo de la Biblioteca del Congreso, en el Palacio legislativo de San Lázaro.

La voz de Nuncia Aulleri, digna esposa del agregado cultural de Italia en ese entonces, tocó el corazón del doctor Espinosa Plata cuando le contó que, al saber que México comenzaba a dignificar su memoria histórica, viajó a nuestro país para dar su testimonio ante los Diputados que estaban investigando los hechos que envolvieron la matanza de tantos ciudadanos en México, y hoy, los representantes que gobiernan la ciudad de México, hacen una gala protagonista que tilda en la burla contra los ciudadanos, al declarar que harán lo imposible por recuperar, en todas las dependencias a su cargo, datos, fotos y documentos en su poder.

¿Por qué hasta hora buscan, si desde 1997 tienen el control de archivos y datos?

¿Qué botín pueden llegar a conformar, si en realidad encuentran algo?

¿Alguno de ellos se acuerda de Oriana Fallacci? ¿Conocen el testimonio rendido por Nuncia Aulleri? ¿Cuándo la historia tomará su papel, y quitará de las manos de los políticos un elemento que duele a México, a la ciudad y a sus habitantes?

© Panóptico, Joel Nava Polina
Abril 8, 2002