Muchos economistas marxista-keynesianos hacen un esfuerzo enorme para envolver en un velo de misterio conceptos que son realmente fáciles de entender. Pero, como ellos mismos dicen, "si la economía la entiende cualquier mortal, todos los del gremio perderemos la chamba".
No soy economista, sino matemático, así que no tengo por qué respetar el juramento de mantener el misterio. Así que con su permiso, pondré en claro el concepto de inflación.
Fundamentalmente existen dos ideas del mismo termino.
1) Para los marxistas keynesianos la inflación es el crecimiento sostenido de los precios. Para medirla, envían a un ejército de inspectores, generalmente pagados por el gobierno, a recoger información en los mercados, tiendas, fábricas y demás, donde preguntan el salario del obrero, el precio de las camisas, de las tortillas, y demás satisfactores. Suman todos esos precios (unitarios) y sacan un promedio. Después vuelven a tomar precios para calcular el nuevo promedio. Comparan los promedios y si uno es digamos de 10 pesos en enero y 11 pesos en febrero, entonces dicen que hubo diez por ciento de inflación en ese mes.
2) Para los friedmanianos (enemigos intelectuales de los marxista-keynesianos) la inflación consiste en echar a andar la maquinita de hacer billetes para introducir más pesos o unidades monetarias a la economía. Si en un país hay un millón de pesos circulando y el gobierno o alguien imprime cien mil pesos y de alguna manera los hace circular, entonces dirán que se produjo una inflación del diez por ciento en el momento de introducir esos billetes. Piensan en la economía como si fuera un globo que en lugar de inflarlo con aire se infla con dinero (nuevas unidades monetarias), lo que no sólo se va a reflejar en una alteración o crecimiento de los precios, sino en otros fenómenos perversos.
¿Cuál de los dos conceptos le parece más claro? Bueno, pues se tiene que poner a pensar un rato antes de decidir cual adopta. Pero déjeme decirle que para los marxistas-keynesianos la inflación no es un problema, mientras que para los friedmanianos esta es un crimen de lesa humanidad, y poco importa si la hace el gobierno o un experto falsificador de billetes, merecen repudio y de ser posible guillotina.
Para los marxista-keynesianos la máquina de hacer billetes es un buen instrumento para acabar con la pobreza. Estos keynesianos me recuerdan la reflexión de la tía Cleta "si el gobierno puede fabricar dinero, bien puede darle un millón de pesos a cada pobre y así se acaba la pobreza" Se murió la tía Cleta y nunca le pude explicar el error de su razonamiento, porque en ese entonces aun no leía ni a Milton Friedman, ni a Friedrich von Hayek, ni a Mises.
El argumento sostenido por los marxista-keynesianos es que si todo sube de precio, digamos un cien por ciento, incluso los salarios, no hay ningún problema. Si las tortillas costaban a cinco pesos, ahora costaran diez; los frijoles de 10 ahora costaran 20, e incluso los salarios, que eran de 40 pesos diarios ahora serán de 80 pesos. Por tanto, el trabajador compra la misma cantidad antes que después de la inflación. Este razonamiento cautivó a mucha gente inteligente durante mucho tiempo... pero no todos sucumbieron.
Según los friedmanianos, la inflación es un robo furtivo a la población y si la causa el Estado, es un impuesto oculto e inmoral. Cuando se fabrica un billete de a peso - razonan - y se le entrega a Juan Pérez, éste va a la tienda por cigarros, lo cual se traduce en una sobredemanda creada por ese billete. Al aumentar la demanda de cigarros, aumenta el precio. Un obrero, que tiene su salario rígido, ya no puede comprar los cigarros al mismo precio que ayer, es decir, su dinero perdió capacidad de compra, alguien le metió la mano a su bolsillo sin que se diera cuenta. A esa pérdida de poder adquisitivo los friedmanianos consideran un robo que tiende a empobrecer a la gente con ingresos fijos, y por eso lo consideran un delito de magnitud criminal. De ahí que los neoliberales (friedmanianos) dicen que hay que destruir la máquina de hacer dinero o usarla sólo para reponer los billetes viejos, pero nunca para financiar el pago de la burocracia gubernamental o el gasto del Estado.
Para los neoliberales el concepto de inflación de los marxista-keynesianos es una cortina de humo para que la gente no se percate del robo de quienes usan la máquina de hacer billetes.
Para los marxista-keynesianos el concepto de inflación de los neoliberales entraña una cobardía para usar, con audacia, los instrumentos monetarios.
Se puede decir que Adolfo Hitler fue un audaz alumno de Keynes. Con la colosal fabricación de billetes (marcos) logró dar empleo a todos los alemanes y financió su guerra de agresión. Pocos se detenían a pensar que esa manera de manejar la economía no podía durar por siempre. En México, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) también siguió esa receta y provocó tasas de crecimiento en los precios de hasta de 163 por ciento anual. ¿Benefició esto a la economía del hombre común? Usted tiene la última palabra.
Nota del Editor. El autor es profesor e investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana. Puede escribirle a santosmer@hotmail.com