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Problemas para Estudiar
Por Alberto Carrillo

Un problema grave que tienen los estudiantes de todos los niveles es que estudian muy poco o simplemente no lo hacen. Esto se debe a varios factores, desde la baja exigencia en las escuelas mexicanas, la falta de evaluación del sistema educativo, la simulación de las autoridades que sólo buscan mejorar las apariencias disminuyendo el número de reprobados y la mala preparación de los maestros, entre otros. El sistema de escuelas públicas y privadas de bajo nivel no han hecho más que producir, en general, estudiantes desganados, indolentes, con dificultades para estudiar por su cuenta.

No se requieren muchas horas de estudio para obtener buenas calificaciones en las escuelas mexicanas, aun a nivel licenciatura. Según la experiencia de estudiantes y maestros en las carreras que exigen leer más, no se requieren más de dos horas diarias de estudio en promedio - sin incluir el tiempo dedicado a tareas y trabajos - para obtener calificaciones de muy buenas a excelentes. Aun así, la mayoría de los alumnos estudian menos de dos horas a la semana y algunos simplemente nunca lo hacen. Para colmo, el tiempo de estudio se concentra en uno o dos días y a veces en una sola noche antes de un examen. Así que a la mala preparación, hay que añadir que se encuentren presionados por el tiempo y desvelados, por lo que lo aprendido se olvidará pocas horas después del examen. No es de extrañar que, cuando estos alumnos tienen que resolver exámenes serios, los resultados sean desastrosos.

La causa más común de que los estudiantes estudien poco es simplemente que no les gusta hacerlo. La escuela ha creado en ellos una aversión enorme a estudiar. Muchos simplemente no saben cómo hacerlo. Y es que en las escuelas no se enseña cómo estudiar, tampoco se enseña como aprender ni se fomenta el que los alumnos descubran por sí mismos el mejor modo de hacerlo. El pensar, descubrir o entender por su propia cuenta son actividades más bien ajenas a la escuela. A los estudiantes se les pide siempre una actitud pasiva para adquirir conocimientos. Al final de cuentas el proceso de aprender a estudiar se deja en las manos del propio estudiante y de sus padres, que en el mejor de los casos se dedican a ejercer una presión molesta pero poco efectiva. Como resultado, pocos estudiantes descubren una buena manera de estudiar, pero la mayoría no, y simplemente se las arreglan para sobrellevar la situación.

Ahora que se acerca el examen único para ingreso al nivel bachillerato es un buen momento aprender a estudiar, adquirir buenos hábitos y convertirlo en una actividad menos dolorosa. El examen de ingreso es una verdadera competencia y no una farsa como muchos quieren creer. El ingreso a la escuela de su preferencia depende totalmente del resultado obtenido.

El problema es que muchos estudiantes no están acostumbrados a exámenes de verdad. Muchos padres de estudiantes "de dieces" se sorprenden cuando su hijo no logra ingresar a la escuela que escogieron. Y es que las calificaciones muchas veces no reflejan los conocimientos adquiridos. Por eso no debe confiarse en las buenas calificaciones obtenidas en la secundaria.

Los cursos de preparación para el examen único son útiles, pero debe tomar en cuenta que sólo son un repaso mínimo y a esto hay que añadir que es un aprendizaje pasivo, que por lo mismo se olvida fácilmente. Por eso, lo único razonable es prepararse estudiando por su propia cuenta, aún si se toma un curso.

Estas son algunas recomendaciones para estudiar, que pueden serle útiles para preparar el examen de ingreso a bachillerato:

  1. Un sitio adecuado. El lugar de estudio debe contar con suficiente luz y estar razonablemente libre de ruidos. No debe estudiar con música ni con la televisión, salvo que siempre lo haya hecho así, pues entonces quitar el ruido ambiental distraerá más que dejarlo. Es mejor que lo haga en un escritorio o una mesa. Sentado en una silla, no en un sillón ni en la cama, porque no es conveniente estar demasiado cómodo al estudiar, pues se corre el riesgo de quedarse dormido, además de que se adquieren vicios de postura que en la vida adulta producen muchos problemas.
  2. Disposición. Es mejor estudiar cuando haya una buena disposición, y no cuando se está demasiado cansado. El estudiante debe detenerse para descansar o distraerse cuando sienta dificultades para concentrarse o entender, y regresar a estudiar cuando se sienta despejado. Es necesario dormir bien después de estudiar, por lo que no es aconsejable estudiar en la noche antes de un examen, y menos desvelarse.
  3. Motivación. Si estudiar es sufrir, lo más probable es que se logren malos resultados, y cada vez se tengan menos ganas de hacerlo. Recompense sus logros en lugar de castigar los fracasos, para cambiar su actitud hacia esta actividad. Si dispone de suficiente tiempo podría empezar de la siguiente manera:

  • Comenzar estudiando quince minutos al día. Estudie con toda su atención y recuerde que al terminar se verá libre para hacer lo que guste. Puede parecer demasiado poco, pero la idea es que la actividad se vuelva placentera y que no se le asocie con lo desagradable de forzarse a estudiar por demasiado tiempo. Es una meta fácil de cumplir, por lo que la asociará con la sensación de logro y aumentará su seguridad al estudiar. Deténgase a la hora establecida y aunque sienta deseos de leer una página más, no lo haga.
  • Incremente los períodos de estudio en quince minutos cada dos días. Antes de empezar cada sesión de estudio decida claramente cuánto tiempo o cuántas páginas estudiará. Es mejor proponerse períodos de estudio que sienta que puede cumplir. Después ponga manos a la obra y no avance más de lo que ha decidido. Cada dos horas debe haber un periodo de descanso de 15 minutos, por lo menos, para estos estudiantes de secundaria.
  • Descansos y programaciones. Establezca el tiempo de cada sesión de acuerdo a su propia capacidad. Si se siente desconcentrado, cansado o que no está entendiendo, deténgase, descanse y propóngase otro horario o ritmo para estudiar. Si es necesario divida el tiempo de estudio en sesiones más cortas. Hay que evitar caer en prácticas que asocien el estudio con sensaciones desagradables. El objetivo es ser capaz, en unas semanas, de estudiar por lo menos dos horas diarias sin que le pese. Después ya no será difícil proponerse estudiar más horas al día.

  1. Material para estudiar. Si se prepara para un examen debe averiguar qué temas vendrán en él. Si cuenta con una guía o temario por objetivos es mejor porque sabrá con precisión cuánto debe estudiar de cada tema. Si no la tiene, puede crear su propia guía usando el programa del curso, sus libros, o en el peor de los casos, sus apuntes. También puede conseguir el temario con sus amigos o con estudiantes de cursos más adelantados que ya pasaron el examen o la materia.

Si se prepara para el examen de ingreso, puede obtener una guía más o menos precisa en la documentación que le dan para el examen. El examen de muestra de su documentación tiene el mismo nivel y cubre las materias en la misma proporción en cuanto al número de reactivos y como vendrán en el examen real. Le será muy útil elaborar una guía con todos los temas, y determinar cuáles son los más importantes para el examinador. Para hacerlo, observe cada reactivo del examen muestra y anote a qué materia y a qué tema corresponde. El número de reactivos por tema o materia le dará una idea clara de su importancia en el examen y de cuánto debe dedicar a estudiarlo. Si tiene dudas respecto a qué tema pertenece el reactivo búsquelo en su libro o pregunte a sus maestros.

Sus libros son la mejor fuente para estudiar. No confíe demasiado en sus propios apuntes o los de otras personas. Las guías con cientos o miles de preguntas sólo le serán útiles para saber qué temas debe estudiar y tal vez como una referencia para autoevaluarse. También pueden servirle para practicar ejercicios y problemas. No limite su preparación a resolver esas "guías".

  1. Cómo estudiar. Si cuenta con una guía o temario detallado puede ir directamente a buscar en sus libros los temas señalados ahí.

  • Empiece por las materias o temas que tendrán mayor peso en el examen - es decir, de las que vendrán más preguntas - y deje para el final las de menor peso. También puede dejar para el final los temas que le resulten muy difíciles de entender.
  • Leer entendiendo. Si no entiende un párrafo debe volver a leerlo antes de seguir adelante.
  • Después de leer un tema o una sección debe detenerse para reconocer las ideas, conceptos o datos importantes de lo que se ha leído. Le resultará muy útil anotar en un cuaderno o tarjeta las palabras claves que identifiquen esa información importante.
  • Las fechas, nombres, datos o fórmulas que deba memorizar anótelos aparte, para repasarlos después.
  • Al terminar de leer una página o un capítulo debe detenerse a recordar la información importante que leyó, con ayuda de sus notas o del temario. Intente explicar en su mente cada idea, concepto o dato apuntados en sus notas. En ese momento será fácil darse cuenta de qué información ha quedado más firme en su mente y cual no es capaz de recordar.
  • Por último debe leer de nuevo lo que no es capaz de repetir en su mente hasta asegurarse de que lo domina.
  • Cuando se encuentra con ejercicios o problemas la única manera de dominarlos es resolviéndolos. Ver cómo los resuelve otra persona es útil pero no sustituye el hacerlo por sí mismo. Es mejor empezar con los ejercicios más sencillos para adquirir práctica y seguridad, y luego seguir con los de mayor grado de dificultad.
  • Periódicamente repasar las notas con las fórmulas e información que debe memorizar.

Los estudiantes de secundaria tienen problemas en matemáticas y física por no dominar cosas elementales como despejar ecuaciones, confundirse en las operaciones con potencias y con los signos. El problema proviene de que se les ha enseñado a aplicar "reglitas" pero no se les ha enseñado la razón de esas reglas, por lo que fácilmente las confunden. Busque a alguien que le explique las reglas racionalmente y así se evitarán muchos errores.

  1. Cuándo empezar. Lo mejor es hacerlo con anticipación y no un día antes de un examen. Si se trata de un examen que abarca muchos temas - como el examen de ingreso - es necesario prepararse con semanas o meses de anticipación.
  2. Cuánto estudiar. Lo necesario para sentir confianza frente a los temas incluidos en el examen. Si tiene un temario detallado de lo que abarcará el examen no es difícil calcular cuánto tardará en cubrirlo si conforme estudia va tachando los temas que ha cubierto. De esta manera descubrirá cuántos temas logra cubrir por día. Entonces, de acuerdo al tiempo por transcurrir para el examen, deberá ajustar la cantidad de horas de estudio para cubrir el total de temas en el tiempo restante.
  3. ¿Qué pasa si no dispone de suficiente tiempo para estudiar? Primero, debe evitar el pánico. Si se prepara para el examen de ingreso lo mejor es que no sustituya calidad por cantidad, es decir, mejor estudie menos temas a profundidad y no, todos los temas superficialmente. Porque para responder correctamente los reactivos del examen necesita conocimientos sólidos y no sólo una idea vaga del tema.

Estas son sólo algunas recomendaciones. Sea que las aplique todas, solo algunas o las complemente con las que se me hayan escapado, espero que sean de utilidad para ese estudiante que tanta necesidad tiene de aprender.

© Panóptico, Alberto Carrillo
Abril 8, 2002