Opine en el foro Correo Instrucciones para colaboradores Vínculos Quiénes somos Mapa del sitio


 

Nuestro Centro Histórico
Por Gonzalo Rosado

Muchas veces pasamos por el Centro Histórico de la Ciudad de México, algunas de ellas con prisa, cansados, o con muchas cosas que hacer, ¿pero cuántas de ellas nos hemos parado para observar detalladamente todos los hermosos y antiguos edificios que representan en gran manera la forma de pensar de las personas que vivieron en ese entonces?

El Centro Histórico de la Ciudad de México cuenta con innumerables palacios que si en realidad se desea, lo transportan a uno al pasado y permiten echar a volar la imaginación. Los edificios que hoy en día conocemos como parte del Centro Histórico comenzaron a construirse desde 1520, cuando la ciudad cambió drásticamente por la conquista de los españoles y donde desplazaron las grandes pirámides por los palacios que hoy conocemos; durante toda la colonia, se edificaron hermosas casas, templos y otras construcciones; muchos recuerdan a Juárez por muchos motivos, pero el Centro Histórico siempre lo tendrá en nefando recuerdo por ser el principal destructor de sus conventos e iglesias; tiempo después, en la época de Porfirio Díaz se construyeron más edificios como el Palacio de Correos y de Bellas Artes, por mencionar únicamente dos de ellos.

Mi recorrido comienza en la Plaza de la Constitución, que recibió su nombre en 1813 aunque es más conocida como el Zócalo, cuenta con una extensión de 40 mil metros cuadrados, siendo una de las plazas más grandes del mundo; éste lugar ha sido el punto de reunión de miles de personas durante varios siglos y hoy representa un símbolo fundamental de la Nación.

Es temprano, por lo que aún no hay muchas personas, sin prisa camino hacia el Palacio Nacional: un conjunto de edificios en donde es posible visitar el Recinto – Homenaje a Benito Juárez. Al entrar puedo apreciar las habitaciones tal y como eran en aquel entonces, tranquilas, cálidas y muy espaciosas; una habitación lleva a la otra y lentamente visito la biblioteca y la habitación donde murió el entonces presidente Benito Juárez.

Al salir del Palacio Nacional me dirijo al Antiguo Colegio de San Ildefonso, el cual fue fundado en el siglo XVI. Este Colegio adquirió mucha fama debido a que sus alumnos salían con una excelente preparación, pero su gran prestigió declino desde que la Compañía de Jesús, la cual se encargaba de la educación, fue expulsada de los reinos españoles. Tiempo después, el gobierno de Benito Juárez destinó el edificio para el establecimiento de la Escuela Nacional Preparatoria, que estuvo ahí por casi seis décadas, hasta que en 1978 fue desocupado. En el año de 1992 el edificio fue remodelado y desde ese entonces el Antiguo Colegio de San Ildefonso tiene la función de divulgación cultural y artística, en donde se han presentado diversas exposiciones que han contado con una notable participación del público.

Más tarde llego a la Plaza de Santo Domingo y entro en el Palacio de la Inquisición, construido en 1569, que fue en realidad un lugar en donde se encargaban de procesar las supuestas causas de herejía. El edificio contaba, entre otras cosas, con salas de audiencia, juzgado y cámara del secreto y más tarde se estableció una cárcel perpetua. Mucho tiempo después, de 1854 a 1910 se estableció la Escuela Nacional de Medicina y actualmente en este lugar se encuentra el Museo de Historia de la Medicina.

El Palacio de Correos, el cual se encuentra a un costado del Palacio de Bellas Artes, queda bastante lejos del Palacio de la Inquisición, pero pocos lugares son tan bellos, por lo que me dirijo hacia allá. Desde lejos se puede apreciar la belleza de la construcción, en la parte superior del edificio se encuentra un enorme reloj de manecillas y si bien, por fuera es llamativo, por dentro lo es aún más. Toda la construcción está adornada finamente, los ascensores son tan antiguos como la construcción, y, además, cuenta con un museo y una biblioteca donde sus habitaciones son frescas, espaciosas sumamente tranquilas, lo que hace que la estancia en el lugar sea muy agradable.

Al salir del palacio de Correos me dirijo al palacio de Bellas Artes que es quizá, desde su fundación, el centro cultural más importante de la República Mexicana. La obra arquitectónica inició su construcción el 1 de octubre de 1904, frente a la Alameda Central, pero debido a la Revolución de 1910 la obra se suspendió, retomándose hasta 1932 y terminándose en 1934. Su impresionante diseño, la construcción en mármol, las innumerables esculturas que hay y la belleza de su interior, entre otras muchas cosas, hacen de este palacio uno de los teatros más importantes y grandes del mundo.

El recorrido llegó a su fin, ya es algo tarde y aunque me gustaría mucho, no tengo suficiente tiempo de visitar otros palacios; los lugares que he nombrado son tan sólo algunos de los muchos que forman nuestro Centro Histórico, hay alrededor de mil 400 edificios históricos, en donde cada uno de ellos tiene su propia historia, cada uno de ellos es distinto y nuevo para las personas que entran en ellos.

Cuando tenga tiempo, programe una visita al Centro Histórico. Le aseguro que pasará un buen rato conociendo historia de los monumentos, palacios y personas del pasado.

© Panóptico, Gonzalo Rosado
Abril 29, 2002