Hiperactivos

A la Mitad del Año
Pakhdi Kuyyakanond

Estos han sido meses tranquilos, sin mucho que hacer. Entre la escuela y el trabajo, la primera mitad del año 1 se me ha ido muy rápido.

Hace tiempo que cedieron las lluvias, y el calor ha aumentado un poco. No está mal, después de tantos meses de tanta humedad, aunque ir a la escuela con tanto calor no es muy agradable. Es imposible concentrarse en la lección, y mi mente divaga pensando en ir a nadar al arroyo o tan sólo poder salir a refrescarme.

Entre el calor y tanta agua que hubo en meses pasados, hay muchos moscos todavía. Afortunadamente son muchos menos que antes, pues todavía hay peligro de que el dengue regrese. En mi aldea tuvimos diez casos de dengue, y sólo uno hemorrágico, por fortuna. En las aldeas vecinas que hicieron lo que les dije para prevenirlo, también hubo pocos casos, aunque más que en la mía, y lamentablemente en los campos de refugiados y en otras aldeas los casos de dengue fueron muy abundantes, incluyendo los de dengue hemorrágico, y algunas personas murieron.

Como les dije, soy el proveedor de salud de mi aldea 2, así que tuve que encargarme de la prevención y la atención de los casos de dengue, con ayuda del Ministerio de Salud Pública. Los de dengue clásico se pueden manejar en casa, pero los de la variedad hemorrágica necesitan ir a un hospital lo más rápido posible. El problema es la falta de transportes adecuados, y el único caso en mi aldea pudo viajar en una camioneta, pero los de otras aldeas tuvieron que ser transportados a los hospitales en condiciones más difíciles.

A las personas con dengue clásico se les deben dar muchos líquidos y reposo, y protegerlos con una red mientras estén enfermos para evitar que los moscos los piquen y difundan la enfermedad 3. También hay que vigilarlos por si desarrollan la variedad hemorrágica, lo cual ocurre a las personas que ya han padecido el dengue en otra ocasión. Es muy importante protegerse de los mosquitos, y como el transmisor del dengue pica de día, hay que evitar que proliferen cerca de las casas, evitando los depósitos de agua en el interior de las casas o cubriéndolos con algo para evitar que los mosquitos depositen sus huevos en el agua.

A pesar del calor, la lluvia y los mosquitos, varios turistas visitaron mi aldea. Casi todos se alojaron con nosotros, y acabo de convencer a mi papá para que construyamos una casa anexa a la nuestra y ahí los podamos recibir, pues hasta ahora lo que hacemos es acomodarlos en nuestras habitaciones, y ni ellos ni nosotros nos sentimos a gusto. En realidad yo sí, pero mis padres no. Y es que algunos turistas no tienen cuidado con lo que hacen, o piensan que la casa es un museo. En cambio, si tienen su propio espacio podrán estar más a sus anchas, y además podrán bañarse sin ofrecer un espectáculo a toda la aldea.

Muchos de los visitantes mostraban más curiosidad por nuestras costumbres que por los alrededores o los animales silvestres. Y de las costumbres, les interesaban más las religiosas que la comida, por ejemplo, que es lo que a mí más me interesa de otras culturas. En mi aldea predominan los budistas, y eso parece interesar mucho a los turistas, o más bien les interesa lo que ellos creen que es el budismo. Definitivamente la gente no entiende bien mi religión. Nosotros no tenemos dioses, no tenemos rutinas religiosas fijas, no adoramos a animales aunque sí los respetamos, no necesitamos usar túnicas o dijes, y para nosotros meditar no es poner cara de trance, como hacen los occidentales que vienen de visita. A veces, cuando platico con ellos, me dicen que el budismo les atrae y luego, cuando les pregunto qué es el budismo para ellos, me doy cuenta que lo mezclan con un sinnúmero de cosas. Una cosa es que mi religión sea muy liberal y otra que algunas personas quieran hacer lo que sea y luego decirse budistas. Creo que necesitan conocer mejor las cosas, antes de decidir pertenecer a ellas.

Cuando no hubo visitantes, tuve que trabajar mucho en el campo. Estamos sembrando muchos nuevos frutales, aprovechando el calor. Casi toda mi aldea está llena de mangos, que mi papá sembró desde joven. Todos los huesos de mango los sembramos, donde sea, y por lo tanto hay árboles de mango en todos los alrededores. El mango es una de mis frutas favoritas, y a veces como tantos que me enfermo, pero no tanto como los turistas, pues ellos sí comen demasiados porque cuestan mucho dinero en sus países y además no son tan sabrosos como los de aquí. Comen tantos, que luego tienen que correr al baño.

En parte por información enviada por mi cibermentor y en otra por la que investigué, comencé a hacer sistemas de refrigeración muy rudimentarios, basados en el modelo de Bah Abba 4. Él construyó un sistema primitivo de refrigeración para ayudar a la preservación familiar de alimentos en Nigeria. El sistema consta de dos vasijas de barro, una menor metida dentro de una mayor. Entre ambas se pone una capa de arena o tierra, y eso mantiene el interior de la vasija pequeña más frío que el medio ambiente. Hice varios experimentos, probando tierra mojada, arcilla más pesada, e hice varias modificaciones. El modelo que más resultado me ha dado es uno usando no dos, sino tres vasijas, una dentro de la otra. Entre la más externa y la de enmedio, y ésta y la más interna, hay que poner arcilla negra, muy limpia y mojada. Con este modelo creo haber logrado una temperatura más baja y más duradera, aunque no puedo aún probarlo, porque no tengo termómetro.

Con todo esto de los árboles y el dengue he tenido poco tiempo para jugar futbol, además que mi pelota se ponchó y casi nadie tiene por aquí. Espero que con lo que me toque de la cosecha pueda comprar otra. El futbol es mi deporte favorito, aunque también juego otras cosas. Cuando el monzón inundó algunas aldeas cercanas, un amigo de la etnia karen, Ahkan, vino a vivir temporalmente a Ban Pang Rai. Él es menor que yo, pero como lo dejan ir solo a la selva como a mí, somos buenos amigos. Ahkan tiene una voz privilegiada y canta muy bonito. Ha cantado tanto en la radio como en vivo, y su voz sale en un cassette del grupo Kang Ikan. Canta tan bien, que la gente siempre le pide que cante, y como ya está harto, no canta. Pero cuando trabajamos en el arrozal o cuando nadie se lo pide y siente que no lo observan, sí lo hace, y es muy agradable escucharlo. Lo malo es que también le da por cantar cuando estamos pescando, y no hay pez que pique el anzuelo si hay ruido.

¿Les gusta ver estrellas fugaces? Han habido muchas últimamente. A mí me encanta salir a verlas. Me tiendo en el pasto con mi mosquitero encima, y una cobija, y me quedo muchas horas en la noche. Hay que ser paciente para poderlas ver, pero a veces veo hasta 10 en una hora. Se los recomiendo, pues es muy entretenido y se siente mucha paz.

El 8 de noviembre cumplí 12 años. Realmente no le había dado antes mucha importancia a mis cumpleaños, pero a este sí, porque uno de mis mentores, el mismo con el que fui a viajar 5, me regaló una bicicleta de rodada 26, y también una comida con todos mis amigos. Vino por nosotros en su camioneta y nos llevó a Chainat a comer y más tarde al cine. Cuando regresamos, ya era muy noche y toda la aldea se despertó con los ladridos de los perros y el ruido que hacíamos. Fue una fiesta divertida, y lo único malo es que al día siguiente tuve que levantarme temprano a sembrar árboles y, pues con la desvelada no me sentía muy bien.

Sé que pronto habrá fiestas en México que son importantes para ustedes, y por eso mismo, también para mí. Además de hacerles llegar mis mejores deseos, quiero que sepan que estaré pensando en ustedes en esos días. ¡Feliz Navidad! 6 Todavía sé muy poco sobre la cultura mexicana. Ha sido de las cosas que no he podido atender debidamente en esta primera mitad del año, y espero hacerlo pronto. Pero quiero agradecerles por interesarse en lo que escribo, en mi aldea, en mi país y también en todo esto que hice en la primera mitad de un año más de mi vida.


1 El Songkran, festival del año nuevo en Tailandia, se realiza a mediados de abril.

2 En sus originales en inglés, el autor dice ser "the first-aid provider", pero las labores que realiza van más allá de la simple aplicación de técnicas de primeros auxilios.

3 La cantidad de virus circulante en un paciente con dengue fuera de la fase febril es tan pequeña, que es casi imposible a un mosco hacerse de suficiente virus al picar a un paciente como para representar un peligro de contagio. Sin embargo, el autor piensa que siempre es mejor tomar precauciones extras. Además, dice, "los pacientes están más cómodos si se evita que los moscos los piquen", lo cual es irrebatible.

4 Mohammed Bah Abba obtuvo el premio Rolex a la actitud emprendedora en 2000 por el diseño, construcción y puesta en práctica de un sistema primitivo de refrigeración que ha tenido un impacto muy positivo en Nigeria.

5 Se refiere al viaje cuya crónica puede leer como Aventuras en el Sureste de Asia.

6 En español, en el original.

© Hiperactivos, Pakhdi Kuyyakanond


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