Hiperactivos

Contra la Delincuencia Juvenil, Prevención General
Gerardo Ochoa Vargas

Habitualmente, una exposición inicia con la definición del tema principal va a ser tratado para luego comentar diferentes tópicos, temas y ejemplos en relación con el mismo. Sin embargo, la prevención general es un concepto que se comprende mejor si se avanza poco a poco hacia él.


A principios de 1992 una joven mujer soltera dio a luz en un hospital de Denver a un niño prematuro de 27 semanas que pesó 700 gramos. El recién nacido recibió cuidados intensivos por dos meses y permaneció en el hospital un mes más. Cuando a fines de la primavera de 1992 alcanzó el peso que debía haber tenido al nacer fue dado de alta y entregado a sus padres, que vivían juntos. El costo de la hospitalización, aproximadamente 100 mil dólares, corrió a cargo de fondos federales y estatales. Tres semanas después reingresó al hospital, aquejado de un grave traumatismo cerebral, resultado de una golpiza que su padre le propinó, incapaz de soportar su llanto. El costo de los cuidados médicos ascendió en esta ocasión a 75 mil dólares. El niño, que quedó ciego y sordo como consecuencia de la agresión, permanecerá internado en una institución especial con un costo de 30 mil dólares al año como mínimo. El padre fue procesado y condenado. El costo del juicio fue de alrededor de 100 mil dólares; mantener a este sujeto en la cárcel 16 años costará alrededor de 480 mil dólares 1.

El Grupo de Trabajo Sobre las Consecuencias Psicosociales de la Violencia definió en 1981 que violencia es la imposición interhumana de un grado significativo de dolor y sufrimiento evitables 2. Una característica singular de la misma es su capacidad para multiplicarse y extenderse, con sus dinámicas o sus consecuencias. La violencia es un problema grave, universal, muy costoso y en constante aumento.

Aunque la manifestación de violencia que más preocupa a la sociedad es el delito, resulta más didáctico y comprensible usar la definición de violencia en vez de la de delito, ya que esta última depende de concepciones locales y diferencias culturales y políticas: lo que en un país es delito puede no serlo en otro.

Causas de la Violencia

El fenómeno de la violencia es muy complejo. Hay muchas causas, y están íntimamente relacionadas unas con otras. En general se agrupan en biológicas, psicológicas, sociales y familiares. Tan sólo por citar algunos ejemplos dentro de cada grupo, tenemos:

Causas Biológicas

Se ha mencionado al síndrome de déficit de atención con hiperactividad (DSM IV 314.*/ICD10 F90.*) como causa de problemas de conducta, que sumados a la impulsividad característica del síndrome, pueden producir violencia. Un estudio con niños hiperquinéticos mostró que sólo aquellos que tienen problemas de conducta están en mayor riesgo de convertirse en adolescentes y adultos violentos. La conclusión es que hay que hacer un esfuerzo para aportar a aquellos niños hiperquinéticos con problemas de conducta recursos terapéuticos más oportunos e intensivos 3.

Los trastornos hormonales también pueden relacionarse con la violencia: en las mujeres, el síndrome disfórico de la fase luteínica se describió a raíz de los problemas de violencia presentes alrededor de la menstruación, específicamente en los días 1 a 4 y 25 a 28 del ciclo menstrual, pero el síndrome no se ha validado con estudios bien controlados, aunque se ha reportado que hasta el 40 por ciento de las mujeres tienen algún rasgo del síndrome y que entre el 2 y 10 por ciento cumplen con todos los criterios descritos para éste. De 50 mujeres que cometieron crímenes violentos, 44 por ciento lo hizo durante los días cercanos a la menstruación, mientras que casi no hubo delitos en las fases ovulatoria y postovulatoria del ciclo menstrual 4. Con frecuencia, el diagnóstico de síndrome disfórico de la fase luteínica está asociado con depresión clínica, que puede en algunos casos explicar su asociación con la violencia 5.

Causas Psicológicas

La violencia se relaciona de manera consistente con un trastorno mental – en realidad de personalidad – en la sociopatía, llamada antes psicopatía y, de acuerdo al DSM-IV, trastorno antisocial de la personalidad (DSM-IV 301.7; ICD-10 F60.2) y su contraparte infantil, el trastorno de la conducta, llamado ahora disocial (DSM-IV 312.8; ICD-10 F91.8), aunque hay que aclarar no todos los que padecen este último evolucionan inexorablemente hacia el primero, y de ahí la importancia de la distinción. El trastorno antisocial de la personalidad se establece entre los 12 y los 15 años, aunque a veces antes, y consiste en comportamiento desviado en el que se violan todos los códigos de conducta impuestos por la familia, el grupo, la escuela, la iglesia, etc. El individuo actúa bajo el impulso del momento y no muestra arrepentimiento por sus actos. Inicialmente esta violación persistente de las reglas se manifiesta como vandalismo; crueldad con los animales; inicio precoz de una vida sexual promiscua, sin cuidado respecto al bienestar de la pareja; incorregibilidad; abuso de sustancias; falta de dirección e incapacidad de conservar trabajos; etc. Salvo que tengan una gran inteligencia o que presenten formas menos graves del trastorno, fracasan en todo tipo de actividades, incluyendo las criminales, ya que carecen de disciplina, lealtad para con sus cómplices, proyección a futuro, y siempre están actuando en respuesta a sus necesidades del momento presente. El trastorno es cinco a diez veces más frecuente en hombres que en mujeres. Como estos sujetos están más representados en los estratos más pobres, hubo alguna discusión sobre si la pobreza induce o potencia estas alteraciones. Esto se ha descartado: los individuos con trastorno antisocial de la personalidad, por su incapacidad de lograr metas y conservar empleos, tienden a asentarse naturalmente en los estratos de menores ingresos.

Causas Sociales

La desigualdad económica es causa de que el individuo desarrolle desesperanza. No se trata de la simple pobreza: hay algunos países o comunidades muy pobres, como el caso de algunos ejidos en México, en los que virtualmente desconocen el robo y la violencia de otro tipo. Sin embargo, la gran diferencia entre ricos y pobres y sobre todo la imposibilidad de progresar socialmente sí causa violencia: la frustración se suma a la evidencia de que no hay otra alternativa para cambiar el destino personal.

Más importante como causa social es la llamada subcultura delincuente. Aunque sus detractores dicen que esta hipótesis carece de evidencia experimental, hay comunidades, barrios y colonias en donde niños y jóvenes saben que para pertenecer al grupo y formar parte de su comunidad necesitan pasar algunos ritos de iniciación, entre los que se encuentran robar, asaltar o quizá cometer una violación. La falta de medición requiere de estudios, sí, mas no de desestimar lo que obviamente es un factor de formación de conductas y conceptos sociales.

Entorno Familiar

En la familia, los dos factores que con más frecuencia se asocian al desarrollo de violencia es tener familiares directos que también sean violentos y/o que abusen de sustancias. Un entorno familiar disruptivo potencia las predisposiciones congénitas que algunos individuos tienen frente a la violencia (i.e. síndrome de alcohol fetal) y por sí mismo produce individuos que perciben a la violencia como un recurso para hacer valer derechos dentro de la familia.

Un estudio con niños adoptados mostró que los actos que desembocaban en una pena de prisión correlacionaban mejor con el número de ingresos a la cárcel de sus padres biológicos que con la conducta de sus padres adoptivos 6, 7.

El Individuo Violento

En los individuos violentos vemos la interacción de los trastornos descritos. Por ejemplo, en los delincuentes crónicos se encuentran varios o todos los siguientes rasgos.

    1. Socialización pobre como niños: pocos amigos, no los conservaban, sin ligas afectivas profundas, etc.
    2. Poco supervisados o maltratados por sus padres: los dejaban solos, a su libre albedrío, y cuando estaban presentes, los maltrataban.
    3. Buscan sensaciones en forma continua: desde chicos son "niños problema," y los mecanismos de control social no tienen gran influencia sobre ellos.
    4. Manejan prejuicios como base de su repertorio: "todos los blancos/negros/mujeres/hombres son así"
    5. Abusan del alcohol.
    6. Nunca han estado seriamente involucrados en una religión principal.
    7. Carecen de remordimientos, o aprenden a elaborar la culpa y así evitarlos.
    8. Evitan asumir la responsabilidad de sus actos: construyendo casi siempre una pantalla o justificación que suele ser exitosa para librarlos (i.e. "es que cuando era niño me maltrataban").

Panorama del Delito en México

La violencia ha convertido a México en el país más peligroso del planeta. Veamos las cifras respecto al homicidio en 1990, delito que sirve como marcador debido a que es un delito prima facie, lo que quiere decir que todas las legislaciones del mundo lo consideran como tal.

Si se toma en cuenta el número total (absoluto) de homicidios, India queda en primer lugar (salvo que se indique lo contrario, todas las estadísticas y cifras de las tablas se tomaron de Ruiz Harrell 8).

Homicidios en Números Absolutos

Lugar

País

# homicidios

1

2

3

4

5

India

Estados Unidos

China

Rusia

México

62,140

24,614

23,199

15,566

14,497

 Sin embargo, el número absoluto de homicidios es un mal indicador, ya que no es lo mismo un gran número de homicidios en un país con muchos habitantes, al mismo número en un país con la cuarta parte de pobladores. Para representar la cifra en función de la población, se usa la tasa de mortalidad (número de defunciones por determinada causa por cada 100 mil habitantes) y obtener, en este caso, la densidad relativa de los homicidios.

Homicidios por cada 100 mil Habitantes

Lugar

País

Homicidios/100 mil habitantes

1

2

3

México

Holanda

Barbados

Rusia

USA

India

China

17.8

14.7

11.8

10.5

9.9

7.5

2.3

Lo que convierte a México en el país con más homicidios en el mundo.

La situación es bastante grave. Entre 1975 y 1990 México ocupó el primer lugar 12 veces. En ese periodo fue superado sólo cuatro veces, dos por Colombia, en 1986 y 1987, y dos por El Salvador, en 1984 y 1988, años en los que se recrudeció la guerrilla en esos países.

Hay datos igualmente reveladores: Veamos la tasa de homicidios por arma de fuego en varios países:

Homicidios por Armas de Fuego /100 mil hab

México (***)

Brasil (**)

Estados Unidos (**)

Irlanda del Norte(***)

Argentina (***)

Canadá (*)

Australia (***)

Eslovenia (***)

España (**)

Japón (***)

10.35

9.59

7.11

5.07

2.1

0.68

0.41

0.3

0.19

0.02

* 1992 ** 1993 *** 1994

En primer lugar, llama la atención que México vuelve a ocupar el primer lugar mundial 9, ya que la ley en México es muy restrictiva para que los particulares posean armas. Así, se supone que debería haber un número reducido de armas de fuego fuera de las manos de la policía y el ejército – en realidad, sí hay muchas, y proceden del mercado negro –. Japón tiene leyes también muy restrictivas, pero como sí se aplican, la tasa de homicidio por arma de fuego es muy baja. Estados Unidos, por otra parte, tiene gran permisividad para la posesión de armas de fuego. Tanta, que se supone que hay tantas armas como televisores en el país: entre 200 y 250 millones de armas y 250 millones de televisores. Con todo y esa asombrosa cantidad, su tasa de homicidios por arma de fuego se sitúa por debajo de la de México.

Otro dato que preocupa es la tendencia del homicidio ha mostrado, en casi todos los países del mundo, una tendencia a la baja durante los años noventa. En México, sin embargo, la tendencia ha sido fuertemente a la alza.

Tendencia del Homicidio en Tres Países

 

Tasas por 100 mil habitantes

Países

1990

1995

USA

Canadá

México

9.9

2.4

18.7

8.2

2.0

28.9

Actualmente este panorama de extrema violencia parece estar siendo superado por el caos presente en Sudáfrica, donde el control social se ha perdido por completo de unos años a la fecha y la violencia crece a pasos agigantados.

Efectos de la Violencia

La violencia tiene un efecto muy dañino en las sociedades, dado que éstas dependen de la presunción de que los demás se comportarán en una forma decente y confiable. Conforme crece el crimen, hay que sustituir la cooperación por la coerción, y de este modo, la primera víctima es la libertad. No sólo eso, sino que la comunidad en sí se vuelve menos atractiva, y deja de ofrecer estímulos para permanecer en ella. Muchos mexicanos están emigrando a otros países, o llevando al extranjero sus posesiones para protegerlas: de acuerdo a lo reportado por la Reserva Federal tan sólo los depósitos de dinero mexicano en Estados Unidos llegaban a 12 mil 227 millones de dólares en 1994; para principios de 1999 sumaban 35 mil millones de dólares. Claro, siempre es posible comprar mejores cerraduras, contratar guardias armados o salir a la calle con guardaespaldas, pero estos son sustitutos muy pobres para una vida que debía de darse en condiciones de armonía y seguridad.

Además, la violencia genera desesperanza, la que alimenta un círculo vicioso difícil de romper: a más violencia, más desesperanza, y con ésta, aumenta la violencia.

Y a pesar de su asombrosa frecuencia, la comprensión, estudio y prevención de la violencia se dificulta por ser un problema eminentemente social.

Complejidad de los Problemas Sociales

Los problemas que rodean a la violencia son complejos y tienen muchas causas interconectadas, respecto a las cuales no hay consenso o acuerdo, y cada una de ellas tiene comprobaciones científicamente válidas. Tomemos, para ilustración, el caso de las sustancias y su relación con el comportamiento violento.

La relación del consumo de sustancias con la violencia puede explicarse con cinco modelos excluyentes, cada uno de los cuales cuenta con comprobación empírica y sustento teórico: 1) el abuso de sustancias causa el comportamiento violento, sea por desinhibir los impulsos y exponer a quien las usa a comprometerse más fácilmente, sea porque quien usa sustancias requiere cometer robos u otros actos violentos para financiar tal uso, etc.; 2) el comportamiento violento causa el uso de sustancias, ya que el sujeto violento suele recurrir a ellas para desinhibir su violencia y poder actuar, o bien porque el uso de sustancias es parte del paradigma de una vida violenta, o porque sencillamente el sujeto violento convive en ambientes que alientan tal uso; 3) el modelo recíproco, que aduce que el uso de sustancias causa el comportamiento violento y la violencia el uso de sustancias, en una calle de dos vías; 4) el modelo de la causa común, que dice tanto el comportamiento violento como el uso de sustancias no están relacionados en una función de causa-efecto, sino que ambos son resultado de un conjunto de problemas cuyas manifestaciones coinciden en un momento dado y; 5) el modelo de las causas independientes, que dice que el comportamiento violento y el consumo abusivo de alcohol son causados por dos situaciones separadas que coinciden en un mismo sujeto en determinado tiempo 10.

Y si en el caso del alcohol, que es de los más estudiados, no hay acuerdo, menos lo hay en otros campos del conocimiento, donde la violencia no puede explicarse o las explicaciones casi nunca tienen valor preventivo.

Los Expertos

Los expertos en campos difusos del conocimiento parten de lugares comunes, prejuicios y otras construcciones en torno al tema que intentan abordar en la misma forma en que el común de las personas. Donde no hay pruebas científicas, la especulación crece al tiempo que los preconceptos toman el lugar de la evidencia.

En estos casos límite, la formación profesional no origina diferencias importantes en la percepción e interpretación de la realidad. En un estudio se usaron viñetas que describían distintos tipos de comportamiento. Estas viñetas fueron entregadas a psiquiatras y a profesores de preparatoria, los que debían evaluar la peligrosidad de los individuos descritos. Fue asombroso el que los psiquiatras llegaran a conclusiones prácticamente iguales de las elaboradas por los profesores 11.

Un estudio de las instituciones correccionales para menores en el Distrito Federal mostró que los llamados expertos en rehabilitación de jóvenes delincuentes tenían un papel, y ningún otro: dar un aspecto de ciencia y seriedad a lo que se había determinado a priori hacer con un determinado joven. En realidad, servían para dar una máscara o imagen de psicología o sociología a la arbitrariedad 12.

Según parece en algunos casos, los expertos no sólo son intrascendentes, sino francamente nocivos. La Oficina para la Prevención de Abuso de Sustancias de Estados Unidos ha identificado dos características que se repiten en aquellos programas de prevención que han tenido éxito.

Una es la experiencia de primera mano: si el programa es llevado a cabo por el interés personal de alguien, es más probable que sea exitoso; puede ser una madre que perdió a su hijo por efecto de las drogas, o un esposo que perdió a su pareja por culpa de un automovilista ebrio, lo que los motiva a luchar por prevenir el uso de drogas en los jóvenes o conducir bajo la influencia del alcohol, respectivamente.

La segunda característica, relevante para lo discutido arriba, es la ausencia de expertos. Se considera que un programa tiene más posibilidades de éxito si carece de la constricción disciplinaria característica de los expertos, dado que para quienes no lo son, no hay cosas que "no se puedan hacer". Los expertos en psicología todo lo ven en términos psicológicos, y los expertos en medicina todo en términos biomédicos. El lego, el que carece del nivel de experto, más probablemente pondrá a prueba estrategias que el experto rechazaría por el encuadre o visión profesional que tiene 13.

Hay otro problema asociado a la calidad de los expertos quienes, al ser frecuentemente científicos, son excesivamente prudentes y suelen concluir sus estudios no con recomendaciones concretas, sino con la conocida frase de "se requiere de investigación adicional" lo que supone un problema, ya que la emisión de recomendaciones se pospone indefinidamente, y así otras personas con menos información e intereses en el campo son quienes finalmente las hacen y, además, perpetúa la duplicación per se de los experimentos, más allá de lo que la verificación científica exige 14.

Y por si fuera poco, los expertos también son susceptibles a la moda: a veces, dan por buenos modelos, así hayan probado su ineficacia. Eso ha ocurrido con la legalización y la despenalización del uso de drogas.

La Moda de la Legalización y Despenalización

Con cierta frecuencia, el desaliento en torno al crecimiento incontenible de la violencia hace que las personas busquen soluciones mágicas y remedios instantáneos, a pesar de que la evidencia histórica ha mostrado que éstos casi nunca sirven.

Es el caso de la legalización de las drogas. En todos los países donde se ha intentado ha dado lugar a fracasos rotundos, y en casi todos esos países se ha dado marcha atrás para volver a la prohibición.

Ejemplos sobran: en 1985, en Alaska se aumentó la permisividad para poseer más mariguana. Para 1988, entre los jóvenes de 12 a 17 años el consumo había aumentado hasta alcanzar más del doble que el promedio nacional de Estados Unidos. Finalmente, en 1990, se volvió al antiguo esquema y el consumo disminuyó lentamente. En Inglaterra, entre 1960 y 1970, los adictos a la heroína se multiplicaron por 30 y, durante los 80, el número creció cerca de 40 por ciento anual; ahora, arrepentida, enfrenta el enorme costo de tratar miles de adictos. En Suiza, en 1986, un parque llamado Platzpitz se delimitó como lugar de tolerancia para el uso de drogas. En 1987 tenía 300 visitantes permanentes. Para 1992 había 20 mil. El experimento terminó poco después, en el mismo año de 1992, cuando literalmente tuvieron que cerrar el parque.

Holanda es el único país que no ha dado marcha atrás a la despenalización del uso de las llamadas "drogas blandas", que no son tan blandas: cuando se despenalizó el uso de la mariguana, en 1976, su contenido de tetrahidrocanabinol – el ingrediente activo – era de 3 a 5 por ciento; actualmente es de 35 por ciento, cantidad que produce problemas notables de salud – pérdida de memoria, daños cognitivos, y una falta de energía crónica que convierte al usuario en un ser apático y pasivo –. Los resultados de la despenalización: el número de expendios de estas drogas aumentó, en 10 años, de 30 a mil 500 y el uso de mariguana en el grupo de edad de 18 a 25 años creció 200 por ciento. Al grado de que tan sólo en 1997, hubo un incremento de 25 por ciento en el número de adictos a la mariguana en tratamiento, comparado con un incremento de 3 por ciento en los casos de abuso de alcohol. De 1984 a 1996, el uso de drogas en adolescentes holandeses aumentó 200 por ciento, mientras que en Estados Unidos, en ese mismo periodo, la tasa se redujo en más del 50 por ciento. Las mismas autoridades atribuyen el 65 por ciento del aumento en el crimen juvenil al uso de estas drogas, y el uso de "drogas duras" como la heroína se ha triplicado desde la despenalización de la mariguana, pero Holanda no desea cambiar de rumbo 15.

Legalizar produce la ilusión de que los delitos se acaban. Y en efecto se acaban, pero de nombre. Ya no existe el delito de narcotráfico, sencillamente porque la droga se hace llegar de manera legal, pero la adicción ahí está. Si se legalizara el homicidio, la tasa de homicidio bajaría a cero, porque ya no habría el delito de homicidio. Pero los muertos ahí estarían.

No hay soluciones mágicas a fenómenos complejos, y menos en el caso de la violencia. Pero las soluciones urgen, porque la evidencia de una más creciente violencia se une a la de que los medios habituales de contención y control social se han debilitado mucho.

Cambios Demográficos en la Familia Mexicana

Hay un lugar común que asume que la familia mexicana tiene un muy alto factor de prevención y protección. A la familia se le ha reputado como el principal sistema de seguridad social con el que cuenta el país, al ser proveedor de techo, alimento, alojamiento y refugio para sus miembros.

Esto fue cierto durante largo tiempo, y hasta cierto punto lo sigue siento. Sin embargo, ha experimentado notables cambios demográficos, que la están cambiando en su dinámica protectora. Veamos tan solo dos variables:

Algunos Cambios en la Familia Mexicana

 

1980

Actual

Divorcio

21,548

35,209 *

Madres solteras

23 %

35.6 % **

Crecimiento demográfico

3.2%

1.9% ***

* 1993 ** 1995 *** 1994

La primera cifra corresponde a los divorcios registrados por matrimonio. La segunda al porcentaje de hijos nacidos en mujeres no casadas y la tercera al crecimiento demográfico alrededor de los años que evaluamos. Nótese que el divorcio ha aumentado de manera importante – y esta cifra implica un notable subregistro, porque no todos los que rompen con su matrimonio se divorcian y por tanto no son registrados –, al igual que el número de madres solteras, pero eso no se explica por simple crecimiento poblacional 16. Estos son dos datos que implican que hay necesidad de diseñar e instrumentar estrategias preventivas, en vez de dar por hecho que la familia, la escuela o la religión serán capaces de contener los problemas sociales y en particular la violencia. En la década de los cincuenta, en Estados Unidos, se asumía que la familia estadounidense era capaz de proteger a sus miembros contra la incipiente moda de la droga.

Qué es y Cómo Funciona la Prevención General

La Prevención General no es sino el conjunto de estrategias preventivas que unidas, se encaminan a evitar o aminorar la violencia.

La Prevención General se compone de actividades que proveen de un mejor entorno para el desarrollo de los individuos. Tiene como objetivo prevenir la violencia, incluyendo a muchos actores y participantes. Por este motivo, es muy barata y redituable. La Prevención General es multidisciplinaria pero no vulnera los ámbitos propios de cada disciplina. Parte siempre de que cualquier estrategia preventiva, mientras más factores abarque, será de mayor utilidad y, paradójicamente, de más fácil manejo.

A continuación se listan las características de los programas preventivos que han sido exitosos.

  • Incluyen a niños, incluso a los muy pequeños
  • Enfrentan múltiples factores de riesgo
  • Se realizan sobre toda la comunidad
  • Se diseñan de forma que puedan ser evaluados
  • Incrementan la capacidad general de los padres de familia para cuidad de sus hijos
  • Se enlazan con otros programas que participan en otros niveles de la prevención general: readaptación de infractores, prevención del maltrato infantil, etc.
  • Son manejados para que la comunidad tome parte en ellos, no sólo como receptora, sino como supervisora

Por tanto, un programa de Prevención General es en realidad la coordinación y armonización de muchos programas preventivos. Porque hay distintos riesgos para que un individuo sea violento, y mientras más riesgos se eviten, las posibilidades de que la persona llegue a ser violenta disminuyen.

La prevención también depende de identificar mitos y acabar con ellos. Los mitos son dañinos, porque dan una falsa sensación de seguridad. Eliminarlos, por otra parte, permite que en su lugar llegue la verdadera prevención.

La Prisión

La prisión es un excelente método incapacitador: permite colocar al delincuente que pone en peligro la vida y seguridad de los demás en un lugar donde no haga daño. En cierta forma, es un método preventivo, ya que algunas personas no delinquen debido al temor de ser enviados a la cárcel. Sin embargo, se le atribuyen propiedades preventivas que no tiene, suponiendo que es un buen mecanismo de readaptación social que hace que el individuo que egresa de ella se reincorpore a la sociedad en forma productiva. La experiencia de muchos países ha mostrado que la prisión tiene un casi nulo valor readaptativo.

Un estudio muy amplio mostró que en la cárcel casi ningún preso obtuvo lo que necesitaba: Los que requerían estudiar, no pudieron hacerlo. Quienes requerían aprender un oficio o ser capacitados, también fueron ignorados. Incluso aquellos con epilepsia no recibieron antiepilépticos.

En ese mismo trabajo, llamó la atención un resultado: los que fueron enviados a su casa en vez de la prisión o a centros de salud mental, tuvieron mejor pronóstico y reincidieron mucho menos. Este resultado es muy llamativo por dos motivos: uno, la recuperación de estos individuos fue mejor a pesar de que no estuvieron en manos de expertos – arriba mencionamos algunas de las causas – y dos, que el 78 por ciento de esos hogares a los que regresaron eran disfuncionales y violentos.

Después de la sorpresa que los autores plasman en el trabajo, atribuyen el mejor pronóstico de estos jóvenes a que en sus casas o comunidades al menos alguien estaba interesado en ellos. Sería un padre, un hermano, un vecino o un familiar. También influyó que para mantenerse en libertad tenían que seguir las reglas de la sociedad, incluyendo no romper la ley 17.

Medios y Armas de Fuego

Hay que evitar otros mitos sobre la producción de la violencia. Se dice que los medios causan violencia pero ellos tienen un efecto limitado en su producción. Japón es el principal productor y consumidor del "anime" o el "manga", caricaturas consideradas muy violentas, pero la sociedad japonesa – sobre todo sus niños y jóvenes – es de las menos violentas del mundo. Canadá y Estados Unidos consumen programas televisivos, videojuegos y producciones musicales similares; la tasa de homicidios en Estados Unidos es, sin embargo, 10 veces mayor que en Canadá.

La disponibilidad de armas de fuego tampoco es decisiva: las áreas rurales de Canadá y Estados Unidos tienen tasas de homicidio similares, a pesar de la omnipresencia de armas de fuego en los hogares rurales de Estados Unidos: lo que los homicidas campestres hacen en Estados Unidos con armas de fuego, sus contrapartes canadienses lo hacen con instrumentos punzocortantes 18.

Género y Violencia Femenil

Asumir que las mujeres no son violentas o no participan en la violencia tambiénes un mito. Mientras que las tasas de arrestos adolescentes para varones en Estados Unidos mostraron una declinación consistente de 1974 a 1984, permanecieron estables hasta 1996 y nuevamente comenzaron a declinar, las tasas de arresto de mujeres de este grupo de edad permanecieron relativamente estables hasta 1989, y desde entonces han mostrado un incremento lento pero sostenido. Pero si comparamos los crímenes violentos, la diferencia es aún mayor. Así, mientras la tasa de arrestos por crímenes violentos aumentó para la población juvenil en 143 por ciento de 1967 a 1996, creció 124 por ciento para hombres y 345 por ciento para las mujeres. Respecto a la prevalencia, aumentó de una tasa de arresto de 14 adolescentes mujeres por cada 100 mil adolescentes mujeres en 1967, hasta 64 por cada 100 mil en 1996. En 1967, las mujeres constituían el 13 por ciento de total de arrestos juveniles; en 1996, representaron el 25 por ciento. Tomando en cuenta a los delitos violentos solamente, los arrestos de mujeres adolescentes pasaron del 8 por ciento en 1967 a 15 por ciento del total en 1996 19.

Abuso Sexual de Niños

Los mitos más frecuentes en prevención son los que pretenden solucionar con frases o estrategias sencillas problemas complejos. Por ejemplo, para prevenir el abuso sexual de los niños por personas fuera del ámbito familiar se les advierte con una frase que se repite día con día en los hogares de todo el mundo: "no hables con extraños".

La frase nunca sirve. Los abusadores de niños no actúan con el estereotipo de extraños que la mente infantil crea, sino al contrario: son amables, solicitan ayuda al niño, lo escuchan, y así se parecen mucho al tío, al vecino o al profesor. El extraño de gabardina, lentes oscuros y mirada torcida sólo existe en la televisión. Hay que recordar que el abusador sexual de menores tiende a entrar en sintonía emocional con el niño y por tanto "se lo gana" con facilidad.

Actualmente, las estrategias para prevenir el abuso sexual, sobre todo a través de los medios, han cambiado del "cuídate de los extraños" al "evalúa como te sientes; confía en tus instintos". Los niños que al percibir molestia en una relación con un adulto se alejan de él, casi nunca son sujetos de abuso sexual.

Una vez identificados los mitos, hay que identificar los riesgos que pueden prevenirse. Los siguientes tan sólo son unos ejemplos.

Defectos Congénitos Relacionados con el Alcohol

El consumo de alcohol durante el embarazo es un factor de producción de lesiones en el feto. Actualmente se estima que no hay cantidad segura de consumo de alcohol durante el embarazo.

A los problemas y anomalías que el alcohol induce en el feto en desarrollo se le conocen como defectos congénitos relacionados con el alcohol. Estos defectos se dividen en dos: un cuadro muy aparatoso, llamado síndrome de alcohol fetal, y otro más leve, conocido con el nombre genérico de efectos fetales del alcohol, que tiene varios de los rasgos presentes el síndrome de alcohol fetal, pero no los suficientes como para integrarlo.

Algunos de los problemas en ambos cuadros y que los ponen en riesgo de ejercer o padecer violencia son:

  • Problemas psicosociales, cognitivos y conductuales
  • Déficits de atención
  • Problemas de lenguaje
  • Problemas con la memoria y el aprendizaje
  • Pobre capacidad de abstracción
  • Dificultades en la solución de problemas y en las habilidades sociales
  • Impulsividad y berrinches
  • Mentir y robar

A los 12 o más años, 60 por ciento de los niños con estos diagnósticos han tenido problemas con la ley, 60 por ciento están fuera de la escuela, sea por que la han dejado o los han expulsado. El 50 por ciento muestra un comportamiento sexual inapropiado. Alrededor del 33 por ciento ha abusado de sustancias y, globalmente, el 94 por ciento tiene distintos tipos de problemas mentales 20.

El uso del alcohol en el embarazo, además, se considera como la principal causa de retraso mental en los países industrializados, superando o al menos igualando en número de casos al síndrome de Down.

La diferencia es que los defectos congénitos relacionados con el alcohol se pueden prevenir, simplemente evitando beber durante el embarazo.

Deficiencia de Hierro

La deficiencia de hierro es un problema de salud muy frecuente. Las estimaciones más optimistas señalan que se presenta en al menos la cuarta parte de los niños en edad escolar de las clases económicas pobres, pero otros estudios estiman una frecuencia mayor, de hasta 70 por ciento. Los más afectados son los recién nacidos de bajo peso, los preescolares y las embarazadas. En relación con estas últimas, en México la Encuesta Nacional de Nutrición de la Secretaría de Salud en 1988, encontró que entre el 13 y el 25 por ciento de ellas presentaban anemia, siendo esta más frecuente en la población urbana que en la rural.

Se sabe que la deficiencia leve y moderada de hierro, aun sin anemia, tiene consecuencias adversas. Los efectos se dan en el desarrollo de las funciones mentales y con crecimiento lento y desarrollo psicomotriz atrasado.

La deficiencia de hierro en los niños se manifiesta antes de que la hemoglobina cruce el umbral de la normalidad y por lo tanto no se detecta con exámenes convencionales. Sólo aparecen síntomas inespecíficos como irritabilidad, debilidad muscular y fatiga, antes de poder detectarla con pruebas de laboratorio.

En los niños preescolares se observa una disminución en el aprendizaje, en el rendimiento escolar y en otras tareas cognitivas, incluyendo la capacidad de memorizar. Estos problemas desaparecen cuando la deficiencia de hierro se corrige.

Sin embargo, mientras la deficiencia de hierro afecta el desarrollo cognitivo en todas las edades, los efectos de la deficiencia de hierro durante los primeros años de vida posiblemente sean irreversibles aun con tratamiento. Así, 10 por ciento de los lactantes en países desarrollados y 30 al 80 por ciento en los países en desarrollo, que tienen deficiencia de hierro al año de vida, muy probablemente tendrán un desarrollo psicomotor retardado. Cuando asistan a la escuela, su capacidad de lenguaje, coordinación, y aptitud motriz habrán disminuido en forma significativa y quizá permanente.

Un niño con incapacidad permanente para aprender por padecer una deficiencia crónica de hierro, es un niño en riesgo de dejar la escuela en forma prematura. El fracaso escolar es uno de los fenómenos más consistentemente correlacionado a la violencia y la delincuencia juvenil.

Para prevenir esto, hay varias estrategias, como son administrar hierro y dar un seguimiento con otras intervenciones más sostenibles como la fortificación – aumentar la cantidad y disponibilidad del hierro en los alimentos –.

En 1997 había alrededor de un millón 700 mil niños con deficiencia de hierro en México 21.

Tolerancia Cero

El descuido y la incuria conducen al delito, que es más frecuente donde la propiedad es dañada con frecuencia. Phillip Zimbardo, en 1969, dejó abandonados dos autos iguales sin placas. Uno en el Bronx, zona altamente conflictiva de la ciudad de Nueva York y otro en Palo Alto, en ese entonces un lugar bastante tranquilo en Califoria. El primer auto había perdido llantas, motor, radio y espejos en unas horas. Al día siguiente, las vestiduras habían sido destrozadas a navajazos. El segundo pasó intacto una semana, pero en cuanto el mismo Zimbardo le rompió una ventanilla, corrió la misma suerte. Por lo tanto, una propiedad dañada empieza a ser vandalizada en cuanto a nadie parece importarle su destino.

James Q. Wilson y George L. Kelling escriben en marzo 1982 "Broken Windows", en Atlantic Monthly, y dicen que "si el vidrio de una ventana en un edificio está roto y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás". La moraleja es que el descuido da la impresión que a nadie le importa la propiedad y ésta comienza a ser dañada. Este es el principio de la Tolerancia Cero, usada por William Bratton en Nueva York, comisionado de policía durante 1994 y 1995. La estrategia de tolerancia cero, basada sobre todo en perseguir los pequeños delitos para así acabar con los grandes, fue tan exitosa, que logró abatir el crimen en un 40 por ciento en promedio.

Hay detractores y sofistas, como siempre. Algunos dicen que "la tolerancia cero ha disminuido la delincuencia común en 50 por ciento, al tiempo que ha incrementado los delitos policiales en un 50 por ciento" pero aquí encontramos la falacia de las proporciones, que nunca son un buen vehículo para estimar lo que realmente pasa cuando una cifra se compara con otra, sobre todo si una aumenta y la otra disminuye. Por ejemplo, pudo ser que los delitos comunes se redujeran de 10 mil a 5 mil y los delitos policiales aumentaran de 2 a 3. En efecto, si los delitos comunes disminuyeron de 10 mil a 5 mil, eso corresponde a una disminución del 50 por ciento. Si los delitos policiales aumentaran de 2 a 3, eso corresponde a un aumento del 50 por ciento.

La tolerancia cero no está peleada con otras estrategias de prevención. Simplemente ha mostrado que para luchar contra los delitos graves hay que terminar con los delitos menores. El caso del graffiti es ilustrativo.

La proliferación del graffiti en México ha alcanzado un nivel sin precedentes, habiendo aparecido en todo tipo de comunidades y entornos sociales. Dígase lo que se diga, el graffiti no es un arte, sino una simple delimitación territorial. Al deteriorar la propiedad y el aspecto de la comunidad, da lugar a que se perciba que cualquier cosa que se haga no importa, y de este modo promueve el crimen. Quienes lo practican, suelen involucrarse en abuso de sustancias y además es una puerta de entrada a la banda antisocial. En algunos lugares donde se ha atacado al graffiti de manera sistemática, ha disminuido el número de robos, asaltos y violaciones.

Prevención en Comunidad

En el Distrito Federal, se ha probado y ha dado resultado. Fue el caso de la Casa de la Cultura de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), que surgió por una demanda comunitaria a raíz del traslado del edificio de la policía judicial a la colonia Centro. La comunidad recibía ahí varios apoyos, capacitación, enseñanza, recreación etc., y los beneficiarios reportaban mejorías tanto individuales como familiares. Como es habitual en nuestro medio, faltó una evaluación a fondo para validar lo descrito por los usuarios. Es necesario destacar que no había un presupuesto asignado a este espacio: la gente que ahí laboró realizaba otras funciones en la PGJDF, y quienes iban a prestar servicios eran voluntarios. La limitación del modelo dependía de la falta de difusión, lo limitado del espacio, la lejanía del mismo de otros lugares que lo requieren, y la reputación y volatilidad interna de la propia PGJDF, todo lo cual llevó al proyecto a su fin.

El Alcohol No Es Como Lo Pintan

La conferencia El Alcohol No Es Como Lo Pintan es un ejemplo de una estrategias diseñada para un público determinado. Es una plática que se ha presentado frente a niños y jóvenes y que versa sobre los efectos del alcohol en el organismo, informa sobre algunas estrategias para decir no y negarse a consumir alcohol y promueve actividades que se contraponen con el uso de sustancias, aunque enfatiza que el alcohol es una sustancia con valor social que ha estado y seguirá estando presente, por lo que hay que aprender a convivir con ella. La conferencia está montada con diapositivas vistosas que pueden ajustarse de acuerdo a la edad del auditorio: se ha usado en grupos de edades muy heterogéneas, pero ha sido probada en personas de 3 a 16 años de edad. Sin embargo, como cualquier conferencia, sólo tiene valor informativo. La prevención del abuso del alcohol puede usar una conferencia como 'El Alcohol No Es Como Lo Pintan' como punto de partida, pero el valor preventivo de la información por sí misma es muy pequeño, como lo muestra el hecho de que casi todas las personas que fuman saben que el tabaco es dañino, y sin embargo lo siguen haciendo.

Programas de Mentores

En nuestro medio no existen. Los scouts, el escuadrón y otros clubes juveniles similares hacen una labor parcial y muy importante en cuanto a inculcar valores cívicos, higiene, respeto, disciplina, sana recreación y muchos otros, pero no son verdaderos programas de mentores, en los que un adulto se vuelve amigo responsable de un menor. Estos programas han dado lugar a éxitos en otros países. La evaluación del programa Hermanos Mayores/Hermanas Mayores en Estados Unidos, al comparar 959 niños de 10 a 16 años que habían tenido un amigo adulto como mentor con otros 959 que no lo habían tenido, concluyó que los menores del primer grupo eran 46 y 27 por ciento menos propensos a iniciar el uso de drogas y a alcohol, respectivamente 22, 23. También eran 33 por ciento menos propensos a golpear a una persona, abandonaron la escuela en un 50 por ciento menos y mostraron mejorías diversas, incluyendo en las relaciones familiares. Aparentemente, este tipo de programas funciona en virtud de múltiples variables: expone al menor a patrones de identidad y conducta adecuados, descarga la presión que el menor puede estar ejerciendo sobre la dinámica familiar, amplía los horizontes culturales del menor, etc.

Visitas Domiciliarias

La estrategia para prevenir la violencia que a la fecha ha dado mejores resultados agrupa a las llamadas intervenciones tempranas. Están dando buenos resultados ahí donde se instrumentan. En 1991, el Consejo Asesor sobre Niños Maltratados y Abandonados de Estados Unidos mostró que, sin ser infalible, la visita domiciliaria es la medida más eficaz para disminuir la incidencia de malos tratos a los niños. Tradicionalmente el cuidado perinatal se circunscribe al parto, el puerperio, la lactancia y se extiende la vigilancia del desarrollo del niño durante el primer año de vida. Un estudio rompió este preconcepto e hizo un seguimiento de 15 años a 315 niños, cuyas madres fueron consideradas como de alto riesgo, y recibieron un promedio de 9 visitas durante el embarazo y 23 desde el nacimiento hasta el segundo cumpleaños. Respecto al control, que recibió el cuidado prenatal convencional, los niños cuyas madres recibieron visitas domiciliarias en las que se evaluaba el desarrollo del niño y las técnicas de crianza, tuvieron una menor incidencia de arrestos, de huidas de casa, menos compañeros sexuales, menos cigarrillos fumados por día, menos días de consumo de alcohol, y menos problemas de conducta, todo ello en niveles significativos. Estos autores, que ya habían probado la efectividad de esta intervención para prevenir el maltrato y descuido infantil, y el beneficio en la salud física materno-infantil, concluyeron su estudio diciendo que "este programa previno sólo las formas más graves de comportamiento antisocial, pero otros tipos de programas serán necesarios para reducir los tipos de comportamiento menos desviado entre los adolescentes jóvenes" 24.

Costos de la Prevención

Los programas de prevención son poco costosos, no sólo en virtud de requerir mínimos insumos y personal especializado para poder ser ejecutados, sino por el dinero que ahorran al evitar pérdidas patrimoniales, humanas y en productividad. En una evaluación realizada en California, estado con una gran proporción de población latina y, por tanto, más fácilmente comparable con la realidad mexicana, un estudio determinó que por cada dólar gastado en servicios de prevención, se ahorraban US$1.40 25.

Conclusión

La Prevención General es el elemento básico para crear comunidades más sanas. Sirve como eje para armonizar diferentes estrategias y, a través de la educación, la evaluación y la comunicación constantes, sugerir a los actores que realizan estrategias preventivas cambios que podrían mejorar sus programas o hacerlos más eficaces. La Prevención General, a diferencia de otras estrategias, no intenta reemplazarlas, sino ponerse al servicio de las mismas. Cualquier persona puede tomar parte en ella.

Referencias

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Esta ponencia fue presentada por primera vez el 12 de abril de 2000 en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos


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