Hiperactivos

Suicidio en la adolescencia
Gerardo Ochoa Vargas

El suicidio de Diego Orlando Rosales Serrano, quien decidió terminar con su vida en un aula de la secundaria 163 del Distrito Federal el miércoles 23 de mayo pasado, llamó de nuevo la atención sobre qué puede motivar a un joven a terminar con su vida.

El suicidio es la tercera causa de muerte en el grupo de 15 a 24 años de edad en toda Latinoamérica y Estados Unidos. A partir de 1976 aparece en México como causa de muerte en el grupo de 0 a 14 años de edad. La tasa de mortalidad por suicidio entre los 15 y 19 años es 14 por ciento mayor que la tasa promedio de la población general. El suicidio es seis veces más frecuente en hombres que en mujeres, aunque los intentos son más frecuentes en mujeres. Dado que ellas usan métodos menos letales, como ingerir píldoras, suelen sobrevivir más frecuentemente que ellos, que usan armas de fuego, se ahorcan o se tiran de edificios.

Entre los motivos destacan los problemas escolares. Esto pasó en el caso de Diego, que mencionó que las materias reprobadas que tenía fue el motivo principal para dejar este mundo. El 9 de julio de 1998 Julio César Téllez Anguiano, de 11 años, se suicido porque reprobó año. En su domicilio, el niño se colgó con un cordón de persiana. El no pasar a sexto año de primaria fue el único motivo al que pudo atribuirse la decisión de Julio César.

Otras causas de suicidio en esta edad son los fracasos amorosos, la soledad, las peleas con los padres, el embarazo adolescente o la imposibilidad de asumir una conducta sexual distinta a la heterosexualidad. Un estudio de 1998 mostró que hasta el 28 por ciento de los varones y 21 por ciento de las mujeres adolescentes homosexuales o bisexuales habían intentado suicidarse al menos una vez.

La disponibilidad de los medios tiene un impacto directo en el número de suicidios. Destaca la llamada "experiencia Británica". En 1957, el contenido de monóxido de carbono del gas doméstico en Gran Bretaña era de 12 por ciento y en ese año, se usaba ese gas en el 40 por ciento de los suicidios. Pero en 1970 la introducción del gas natural redujo el monóxido a 2 por ciento. En 1971 el gas se presentó en sólo el 10 por ciento de los suicidios, y más importante, el total de suicidios se redujo en 26 por ciento. Así, quienes no pudieron suicidarse con gas no intentaron otros métodos.

Las amenazas de suicido deben tomarse con seriedad. Junto con comentarios como "no sirvo para nada", "nada tiene sentido", "¿para qué molestarse?" indican problemas. Diego dijo varias veces que se quería suicidar, pero nadie le creyó.

Los padres deben estar alertas ante los signos de alarma. Lamentablemente, no siempre es así. En un estudio se vio que 57 por ciento de los adolescentes que intentaron suicidarse sabían que tenían depresión, pero sólo 13 por ciento de sus padres la habían identificado.

Algunos datos de alarma inmediatamente previos al suicidio son una mejoría súbita en la apariencia personal y en el humor en un adolescente deprimido que no se atribuye a cambios positivos en su vida, regalar sus posesiones más queridas, comentar con sus amigos que se dispone ha hacer "un cambio radical con su vida" o "un viaje muy largo". Aunque también podrían indicar el fin del cuadro depresivo del joven, hay que estar alertas si no están sustentados en una mejoría real.

Algo que hay que vigilar de cerca es la aparición de "constelaciones de suicidios", cuando se da gran cobertura en los medios a un suicidio de otro adolescente o de algún personaje famoso, ya que se ha visto que esto puede ejercer un efecto inductor y un joven que estaba pensando en el suicidio puede tomar, finalmente, esa postergada decisión.

Un ambiente familiar rígido puede orillar al adolescente a cometer suicidio. Si las alternativas ante unas malas calificaciones o un fracaso son peleas, más presiones o la coartación de la libertad, se orilla al joven a opciones poco saludables. Podrían ser las drogas, las actividades antisociales, la vinculación a pandillas, o también el suicidio.


Publicado con el título de El Fantasma del Suicidio en Reforma, Vida, página 4c, 2 de junio de 2001
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